
La intersección entre los vehículos eléctricos y los SDVs (vehículos definidos por software) se ha convertido en la tendencia dominante del sector. Desde que Tesla abrió camino con el Model 3 en 2017, fabricantes como Rivian, Lucid y varios actores chinos aceleraron la adopción de una arquitectura centrada en el software. Mientras tanto, los fabricantes tradicionales, entre ellos Hyundai Motor Group, General Motors, BMW y Mercedes-Benz, están cerrando la brecha y lanzando generaciones completas de SDVs. Este avance no solo redefine la experiencia de conducción, sino que también establece un nuevo estándar para la fiabilidad, la personalización y la eficiencia operativa de un vehículo.
SDVs para la victoria
Los SDVs son vehículos cuyas funciones y características se activan principalmente mediante software y pueden mejorar con el tiempo a través de actualizaciones por OTA (over-the-air). Más allá de actualizar rutas o sistemas de infoentretenimiento, la arquitectura zonal permite que cada módulo de hardware reciba mejoras OTA, lo que facilita diagnósticos y, en algunos casos, recalls sin necesidad de visitar un taller.
Aunque existe la visión cínica de que los SDVs buscan suscripciones para aumentar ingresos, esa perspectiva es de corto plazo. Cuando se implementan correctamente, los beneficios son evidentes: actualizaciones mensuales gratuitas para corregir errores y añadir nuevas funcionalidades, con opciones de suscripción para conectividad de datos y capas avanzadas de asistencia al conductor (ADAS).
Los SDVs van más allá de los EVs
La pregunta clave es qué ocurre cuando extendemos la idea de SDVs a híbridos y vehículos de combustión. Recientemente visité la fábrica de Mercedes cerca de Tuscaloosa, Alabama, para observar los GLE y GLS renovados. Más allá de mejoras en rendimiento y estética, estos SUVs representan la aproximación de Mercedes a SDVs híbridos y de combustión, avanzando hacia una experiencia integrada a través de MB.OS en cuatro dominios: infoentretenimiento, conducción automatizada, carrocería y confort, y conducción y carga.
Aunque en los modelos renovados existen variaciones de tren motriz, el MB.OS actúa como columna vertebral, acercando a estos vehículos híbridos y de combustión a la paridad con los SDVs puros en términos de infotainment, navegación, confort y ADAS. Entre las novedades destacan una pantalla de borde a borde de gran tamaño, un sistema de IA generativa para voz (con tecnología que combina OpenAI, Microsoft y Google Cloud según el contexto) y un asistente virtual capaz de gestionar desde climatización hasta consultas de conocimiento general.
La conducción asumida por el ADAS de Mercedes, MB.Drive Assist Pro, basada en NVIDIA y con una arquitectura de sensores avanzada, promete ampliar las capacidades de conducción asistida a los GLE y GLS, primero en China y luego en otros mercados. Este enfoque recuerda al objetivo de lograr una experiencia de usuario coherente, independientemente de si el tren motriz es eléctrico, híbrido o de combustión.
SDVs para todos
La expansión de los SDVs no se limita a vehículos de lujo o eléctricos. Hyundai Motor Group está llevando la tecnología a modelos más asequibles, con plataformas de SDV que reducen costos y complejidad gracias a una arquitectura zonal y una gestión de software integrada, como se ve en el gran sedán Grandeur y el IONIQ 3 en desarrollo. Con Android Automotive y asistentes de voz potentes, estas soluciones muestran que la total digitalización puede ser accesible en rangos de precio más amplios.
Mercado y perspectiva futura
En la actualidad, la mayor parte de los SDVs asequibles fuera de China son EVs, pero los grandes fabricantes también exploran plataformas SDV abiertas para híbridos y combustión. Ford, con su plataforma UEV, y VW con el ID.1, ya están sentando precedentes. El objetivo es claro: extender las ventajas de la arquitectura zonal y el software a una gama más amplia de vehículos para reducir costos, simplificar la fabricación y mejorar la experiencia del usuario.
Mi punto de vista
Entre 2018 y 2024 poseí dos Tesla Model 3, lo que me permitió disfrutar de la experiencia de las actualizaciones OTA y de una evolución constante del software. Esa experiencia positiva es lo que asocio con SDVs y lo que me impulsa a creer que esta tendencia podría convertirse en norma en la industria. Los beneficios no se limitan a EVs: los SDVs tienen el potencial de unificar experiencias de usuario, reducir costos y simplificar la producción en toda la gama de vehículos, desde eléctricos hasta híbridos y de combustión.
En resumen, los SDVs están redefiniendo la movilidad del siglo XXI: una arquitectura de software que mejora con el tiempo, ofrece actualizaciones sin costo y permite una experiencia de usuario homogénea a lo largo de todo un rango de trenes motrices. Si Mercedes, Rivian, Tesla y otros siguen este camino, es razonable esperar que la adopción de SDVs se vuelva extensa y, con ello, una parte intrínseca de la oferta automotriz mundial.
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