Navegación lunar comercial: NavCube3-mini impulsa la red de retransmisión de NASA


NASA ha dado un paso estratégico hacia una red de comunicaciones y navegación más robusta para la exploración lunar al entregar el payload NavCube3-mini a Intuitive Machines para su integración en el satélite Altus-1. Este hito, que forma parte de la visión de un ecosistema lunar conectado, demuestra el potencial de las soluciones GNSS (Global Navigation Satellite Systems) para guiar naves, rovers y misiones humanas fuera de la órbita terrestre.

NavCube3-mini es un receptor de navegación compacto pero potente que utiliza señales de Earth-based GPS y Galileo para determinar con gran precisión la posición de una nave espacial, incluso a grandes distancias lunares. Con menos de 20 vatios de consumo, el dispositivo es lo bastante eficiente como para operar en entornos extremos, donde la comunicación directa con la Tierra puede volverse desafiante. Este desarrollo continúa una serie de avances en tecnología de navegación realizados en el Goddard Space Flight Center, que buscan extender la cobertura de navegación y la fiabilidad de las señales GNSS más allá de la Tierra.

El módulo viajará a bordo del satélite de retransmisión lunar Altus-1, primer componente de una futura red de relés lunares que NASA desarrolla junto a proveedores comerciales. Las relays ofrecen servicios de comunicación y navegación para misiones situadas en la Luna, incluida la región sur polar, donde Artemis prevé aterrizajes en 2028 y donde las comunicaciones directas con la Tierra pueden ser complejas. Al ampliar la cobertura y mejorar la precisión de la navegación, la red de relés le dará a las misiones una mayor resiliencia operativa y capacidad de autonomía.

NavCube3-mini, del tamaño de una shoebox y con un peso cercano a 1.6 kg, funciona con menos de 20 W y está diseñado para validar la navegación GNSS en la región lunar, aportando datos de rendimiento que respaldan el desarrollo de infraestructura de navegación lunar. Este avance es parte de una estrategia más amplia de NASA para desarrollar servicios de comunicaciones y navegación que colaboren entre proveedores comerciales y redes de NASA, contemplando un ecosistema creciente de órbitas, landers, rovers y, en el futuro, astronautas trabajando en la superficie lunar.

Antes de su envío a Intuitive Machines, NavCube3-mini pasó por un riguroso programa de pruebas ambientales y de desempeño en Goddard. Las pruebas incluyeron vibraciones para simular el lanzamiento, pruebas de vacío térmico para simular las condiciones del espacio y compatibilidad electromagnética para garantizar que el payload pueda operar junto a otros sistemas sin interferencias. El rendimiento se evaluó con simulaciones de señales GPS y Galileo que enfrentará en órbita lunar, asegurando funcionalidad y confiabilidad a lo largo de toda la campaña de pruebas.

La tecnología demostrada por NavCube3-mini servirá como prueba clave para validar la navegación GNSS en entornos lunares dentro de Altus-1 y para generar datos que orienten la futura infraestructura de navegación lunar. Este esfuerzo, en colaboración con socios como Intuitive Machines, forma parte de la estrategia de NASA para establecer una red de comunicaciones y navegación que soporte un ecosistema lunar más grande y seguro, permitiendo operaciones más eficientes y autónomas para naves y exploradores humanos en la Luna.

Para ilustrar el enfoque y el impacto, se comparte un video asociado que aborda la adopción de capacidades comerciales en las relés lunares, destacando cómo estas soluciones pueden ampliar la cobertura y la resiliencia de las misiones en entornos desafiantes.

Sobre el autor: Katherine Schauer es escritora en el programa Space Communications and Navigation (SCaN), donde cubre tecnologías emergentes, iniciativas de comercialización y actividades de exploración.

Detalles para compartir: este artículo está diseñado para informar sobre avances tecnológicos y colaboraciones público-privadas en la exploración lunar. Incluye enlaces a conceptos clave como Moon Base, GNSS lunar y la red Near Space, y destaca la importancia de la infraestructura de comunicaciones y navegación para las misiones lunares actuales y futuras.
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Polígonos en la superficie marciana y las futuras simulaciones de caminata lunar: preparativos y perspectivas

Un vistazo a los hallazgos recientes de la misión Curiosity y las implicaciones para las simulaciones de exploración, tanto en la Luna como bajo el agua, que podrían ampliar nuestra comprensión de entornos extremos y la resiliencia humana en misiones de larga duración.

La exploración de Marte continúa revelando paisajes que desafían nuestra intuición. En Valle Grande, Curiosity ha documentado una vasta extensión de polygonales superficiales, estructuras repetitivas que recuerdan un panal. Cada polígono mide entre 4 y 8 centímetros, y su presencia se extiende más allá de la visión del rover, envolviendo mesetas cercanas como Miraflores. Este hallazgo, más profundo y abarcador que los episodios anteriores, invita a replantear las condiciones paleoambientales y los procesos geológicos que pudieron crear estas texturas.

El equipo científico de la misión destaca que estas formaciones pueden haberse originado por mecanismos tan diversos como la desecación de sedimentos mudstone, ciclos térmicos extremos o esfuerzos de compresión que expulsaron agua durante la enterración de sedimentos. Comprender estas dinámicas podría esclarecer la historia hídrica de Marte y la posibilidad de que condiciones compatibles con la vida existieran en el pasado.

Paralelamente, Curiosity continúa ascendiendo por las laderas de Mount Sharp, una montaña de unos 5 kilómetros de altura, buscando evidencias de entornos antiguos que pudieron albergar moléculas orgánicas y agua. Entre los hallazgos ya consolidados se cuentan moléculas orgánicas precursoras de RNA y DNA, que apuntalan la idea de un pasado marciano con la química necesaria para sostener vida microbiana. Estas moléculas, cuyo origen puede ser geológico o biológico, fortalecen la narrativa de un Marte antiguo con condiciones favorables para procesos biogénicos.

En el marco de estas investigaciones, el equipo de laboratorio de JPL señala que Curiosity sigue siendo una plataforma de descubrimiento excepcional para entender la historia planetaria y los límites de la vida tal como la conocemos. La misión, gestionada por Caltech en Pasadena, continúa siendo un pilar de la cartera de Exploración de Marte de la NASA.

Mirando hacia el futuro, las simulaciones de caminatas en la Luna o en entornos análogos podrían beneficiarse de estas lecciones. Las condiciones extremas de temperatura, la variabilidad del entorno y la necesidad de mantener la salud física y psicológica de los astronautas son temas compartidos entre la exploración robótica y las misiones tripuladas. Las investigaciones actuales sobre la mecánica de materiales, la protección contra radiación y la gestión de recursos en entornos confinados pueden informar diseños de hábitats, trajes y protocolos de entrenamiento para misiones de varios años de duración.

Para obtener más información sobre Curiosity y su trabajo en Marte, puedes visitar la página oficial: https://science.nasa.gov/mission/msl-curiosity.

Contacto para la prensa

Andrew Good — Jet Propulsion Laboratory, Pasadena, Calif. — 818-393-2433 — andrew.c.good@jpl.nasa.gov

Karen Fox / Alana Johnson — NASA Headquarters, Washington — 240-285-5155 / 202-672-4780 — karen.c.fox@nasa.gov / alana.r.johnson@nasa.gov

2026-051

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Preparaciones para las simulaciones de la Próxima Caminata Lunar y la Exploración Subacuática


A medida que la exploración lunar avanza, NASA está fortaleciendo la infraestructura cislunar con demostraciones y activos orbitales que allanan el camino para Artemis, Moon Base y misiones de exploración profunda. En esta etapa, la colaboración con la industria se centra en pruebas de tecnología y operaciones avanzadas que convertirán desafíos complejos en capacidades duraderas para una presencia permanente en la Luna. Este artículo ofrece una visión profesional de las próximas fases y qué esperar de CAPSTONE 02, la misión de demostración de navegación autónoma y operaciones de acercamiento en cislunar.

La misión CAPSTONE 02, con lanzamiento previsto para 2027, utilizará dos naves pequeñas en órbita lunar para demostrar técnicas de rendezvous y proximity operations, navegación autónoma y comunicaciones en el entorno cislunar, al mismo tiempo que continúa caracterizando el entorno de radiación cerca de la Luna. Estas demostraciones, realizadas por Terran Orbital, buscan impulsar misiones lunares futuras y la infraestructura necesaria para operaciones más complejas.

CAPSTONE 02 ampliará los logros de la misión CAPSTONE original (Cislunar Autonomous Positioning System Technology Operations and Navigation Experiment), que se convirtió en la primera misión comercial de Estados Unidos hacia la Luna y la primera nave en operar en una órbita casi rectilínea de inclusión alrededor de la Luna. El programa validó comunicaciones, redes y navegación autónoma, ganando experiencia operativa en espacio cislunar. La segunda versión de CAPSTONE trasladará el énfasis de la validación orbital hacia demostraciones que informarán la exploración lunar y el desarrollo de infraestructura.

La demostración empleará mediciones de seguimiento terrestre, sensores ópticos y cuerpos celestes para ayudar a una nave a localizar y rendezvous con otra. Las estrategias de navegación se diseñan pensando en las etapas de llegada de Orion a un módulo lunar en espacio profundo, fortaleciendo la confianza en estas técnicas para misiones futuras. Cada nave CAPSTONE 02 podrá alternar entre roles de ‘perseguido’ y ‘objetivo’, evaluando una amplia gama de escenarios operativos en condiciones ambientales diversas del espacio cislunar. El éxito de estas pruebas es crucial para asegurar transferencias seguras de tripulación entre órbitas y la superficie lunar.

Además, CAPSTONE 02 servirá como banco de pruebas operativo para tres paquetes de software de navegación desarrollados por la NASA. Estas aplicaciones recopilarán datos durante la trayectoria de transferencia de baja energía, que llevará las naves desde la Tierra más allá de la Luna antes de establecerse en órbita lunar. El vehículo transportará una carga útil de imágenes ópticas del Lawrence Livermore National Laboratory para apoyar la demostración de navegación y capturar imágenes de la Luna. También se avanzará en el software de posicionamiento autónomo cislunar, una tecnología que ya se probó en CAPSTONE para determinar la posición relativa entre naves sin depender de seguimiento desde la Tierra.

El conjunto de tecnologías de CAPSTONE 02 está diseñado para automatizar tareas rutinarias de navegación, reducir la dependencia de datos terrestre-espaciales y permitir nuevos conceptos de misión derivados de una mayor coordinación entre satélites. Los vehículos están concebidos para un despliegue rentable y rápido, promoviendo un modelo de misión escalable y repetible.

Según explicó Sean Fuller, gerente de CAPSTONE en Moon Base, este proyecto representa un paso clave en la maduración de las capacidades cislunares: ampliar las lecciones aprendidas de CAPSTONE para demostrar conceptos operativos cada vez más sofisticados y sentar las bases para una infraestructura lunar y servicios comerciales que respalden Artemis, Moon Base y futuras misiones interplanetarias.

La misión CAPSTONE 02 cuenta con financiamiento de la Directorate de Misión de Ciencia de la Vida y el Reactivo de Tecnología e con el apoyo de la NASA Ames Research Center en Silicon Valley. Se gestionará a través de Small Spacecraft & Distributed Systems y se financia mediante un contrato de investigación y desarrollo de tecnología de la NASA. Para conocer más, visite el sitio oficial de CAPSTONE 02: https://ift.tt/dxlkfqT

Impacto y contexto para la industria
– Avances en navegación de proximidad: CAPSTONE 02 busca perfeccionar técnicas de navegación y rendezvous en un entorno gravitacional complejo, lo que podría reducir riesgos y costos en futuras misiones de acoplamiento y traslados entre naves en órbitas cislunares.
– Pruebas de software de navegación: El uso de múltiples paquetes de software permitirá comparar diferentes enfoques y seleccionar las soluciones más robustas para misiones a la Luna y más allá.
– Trayectorias de baja energía: La ruta de transferencia de baja energía ofrece una oportunidad de optimización de combustible y de tiempos de misión, aspectos críticos para misiones de exploración a gran escala.

Citas clave
“Esta misión representa un paso importante en la maduración de las capacidades cislunares. Al ampliar las lecciones aprendidas de CAPSTONE para demostrar conceptos operativos cada vez más sofisticados, CAPSTONE 02 sienta las bases para la infraestructura lunar y los servicios comerciales que respaldarán Artemis, Moon Base y futuras misiones a espacio profundo.” – Sean Fuller, Moon Base CAPSTONE manager.

Detalles prácticos y próximos pasos
– Inicio de operaciones de CAPSTONE 02: previsto para 2027, con dos naves de ~400 kg cada una, gestionadas por Terran Orbital.
– Ubicación: órbita lunar con demostraciones de rendezvous, proximidad y formación de vuelo.
– Técnicas de navegación: uso de seguimiento terrestre, sensores ópticos y observación de cuerpos celestes para facilitar la localización y el rendezvous.

Conclusión
CAPSTONE 02 representa una continuación estratégica de la inversión de NASA en cislunar operations, buscando hacer más seguro y eficiente el tránsito entre la Tierra y la Luna. Con pruebas de navegación avanzadas, demostraciones de software y un modelo de misión escalable, estas actividades son un catalizador para la infraestructura lunar y para servicios comerciales que podrían transformar la forma en que exploramos y asentamos presencia en el espacio profundo.
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RSGS: la misión que impulsa la robótica en el espacio para prolongar la vida de los satélites GEO

La misión Robotic Servicing of Geosynchronous Satellites (RSGS), integrada en el vehículo robótico de Northrop Grumman y alojada a bordo de la réplica Mission Robotic Vehicle (MRV), avanzó tras su despegue desde Cabo Carnos del Centro Espacial de Cape Canaveral a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. En ruta hacia la órbita geoestacionaria (GEO), el sistema utilizará su robótica avanzada para realizar servicios críticos a satélites en órbita.

RSGS aprovecha la experiencia en robótica en el espacio que aporta la NASA, alineándose con los objetivos más amplios de la agencia para avanzar en las capacidades estadounidenses de mantenimiento, ensamblaje y fabricación en el espacio. Estas capacidades buscan facilitar la expansión del comercio espacial y la exploración futura.

lanzamiento de cohete con cielo parcialmente nublado
Imagen del lanzamiento: el MRV y la carga útil RSGS se preparan para la misión. Crédito: SpaceX / NASA.

Con financiación de la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), el programa RSGS emplea dos brazos robóticos dielectros que han sido diseñados y desarrollados por la Naval Research Laboratory de EE. UU. DARPA proporcionó el conjunto de brazos para la integración en el MRV de Northrop Grumman, el primer servicer in-space multi-misión de la nación. La nave espacial inspeccionará y actualizará satélites en órbita mediante la instalación de módulos de extensión de misión (mission extension pods), extendiendo la vida operativa de satélites existentes durante años.

RSGS congrega a agencias gubernamentales e industria para probar sistemas robóticos avanzados en el espacio. El Goddard Space Flight Center de la NASA, en Greenbelt, Maryland, comenzó a respaldar la misión RSGS en 2024, mediante un acuerdo interinstitucional con DARPA.

Las contribuciones de la NASA a la misión se basan en su legado de misiones de servicio, como las misiones de reparación del telescopio Hubble y las misiones Robotic Refueling en la Estación Espacial Internacional. El apoyo de la NASA a RSGS incluye el desarrollo de herramientas dinámicas de simulación y análisis, la verificación de rendimiento de software y un equipo de operadores de robótica de vuelo que apoyarán procedimientos altamente técnicos en órbita. Con cientos de satélites actualmente en GEO y muchos de ellos desactivados prematuramente por agotamiento de combustible o obsolescencia de equipos, RSGS establece una capacidad estratégica para extender la vida útil de las naves en órbita, lo que abre la puerta a diseños de misión más innovadores y rentables.

Autora: Colleen Wouters, NASA’s Goddard Space Flight Center, Greenbelt, MD

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Coilable Stacked Solar Sails: Preparativos para Simulaciones de la Próxima Desviación Lunar y Exploración Satelital Subacuática


Una visión prospectiva de las innovaciones en velas solares y su potencial para impulsar misiones de alta delta‑V se despliega en el marco de NIAC (NASA Innovative Advanced Concepts). Este borrador ofrece un vistazo técnico y estratégico a las preparaciones para las simulaciones de la próxima caminata lunar, así como a exploraciones submarinas concebidas para validar conceptos en entornos extremos, donde la escala, la desplegabilidad y la gestión de masas se ponen a prueba antes de llevar estas ideas a la real explotación espacial.

Resumen técnico:
– Objetivo: permitir velas solares con aceleración característica muy alta, potencialmente superior a 0.3 mm/s², y áreas efectivas que superan los 10,000 m², para misiones ultrarrápidas y de gran alcance que complementen o superen la capacidad de propulsión química y eléctrica actual.
– Arquitectura propuesta: un diseño de vela solar que elimina la necesidad de desplegar membranas grandes mediante un entramado ligero y enrollable (coilable) que despliega una pila de membranas de vela cada una con áreas entre 50 y 150 m², limitado por la envolvente de cohetes. Complementa con una ingeniería de tensegridad para mantener la integridad estructural y la forma una vez desplegada.
– Configuración desplegada: las membranas forman una estructura en “escalera” sostenida por un marco central enrollable que atraviesa el centro de cada vela sin armazón rígido tradicional. Esta configuración de tensegridad mantiene la geometría sin marcos rígidos.
– Configuración estibada: cada vela permanece desplegada y se almacena como parte de un conjunto apilado dentro de un contenedor guía denominado “mothercraft”, que facilita un despliegue controlado.
– Fases de trabajo: en la Fase I se diseñarán y testearán prototipos de despliegue y se realizarán estudios numéricos del sistema de velas apiladas. Enfoque hacia misiones de observación solar estacionaria, incluyendo sondas en órbitas halo a 0.4 AU de perihelio y 60° de latitud solar.

Implicaciones y próximos pasos:
– Despliegue y validación: el enfoque propuesto busca superar el reto del despliegue de grandes membranas mediante un mecanismo enrollable que reduce la necesidad de desplegar grandes superficies al inicio, optimizando masa y complejidad.
– Aplicaciones de alto delta‑V: la tecnología podría habilitar observaciones solares en posiciones singulares y misiones de exploración de alto rendimiento hacia los planetas exteriores y el medio interestelar.
– Plan de investigación: combinar pruebas en laboratorio con simulaciones numéricas para entender la dinámica de la vela apilada y la estabilidad del sistema bajo distintas condiciones de propulsión y entorno.

Este artículo técnico presenta una visión integrada de la arquitectura propuesta y su ruta hacia la demostración, subrayando la importancia de la innovación en estructuras y materiales para ampliar las fronteras de la exploración espacial. La colaboración entre universidades, instituciones de investigación y la agencia espacial continúa siendo fundamental para convertir conceptos avanzados en capacidades operacionales en el siglo XXI.

Datos de contexto:
– Autores y afiliaciones: Artur Davoyan, University of California, Los Ángeles.
– Fuente conceptual: ilustración gráfica de velas solares enrollables para misiones de alta delta‑V.
– Enfoque de NIAC: estudios de concepto para innovaciones en tecnología espacial que podrían transformar la exploración y utilización del espacio.
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REAL CubeSat: una innovadora instrumentación miniaturizada para observar partículas de alta energía en el entorno cercano a la Tierra

Un equipo de científicos e ingenieros respaldado por la NASA ha desarrollado un enfoque novedoso para observar partículas de alta energía en el entorno espacial cercano a la Tierra. Este avance incorpora sensores miniaturizados en un instrumento de detección de partículas compacto y de múltiples vistas, sin precedentes. Diseñado para la misión REAL (Relativistic Electron Atmospheric Loss) en CubeSat, este instrumento innovador, también denominado REAL, permite mediciones más completas sobre cómo se transportan y pierden las partículas energéticas dentro del entorno de radiación terrestre. Abre la puerta a una comprensión más profunda de los efectos del clima espacial en la órbita baja y, al mismo tiempo, hace posibles observaciones sin igual para futuras plataformas pequeñas y de bajo costo.

REAL fue desarrollado para su misión en CubeSat y, con su diseño de sensores integrado, ofrece una capacidad de observación que antes requería plataformas mucho más grandes y recursos significativos. Este avance facilita conceptos de misión más complejos y tecnologías asociadas, además de allanar el camino para constelaciones de CubeSats que pueden observar de forma continua el entorno de radiación de la Tierra y contribuir a una mejor protección de los sistemas basados en el espacio que sostiene la sociedad moderna.

Ilustración de las cinturones Van Allen alrededor de la Tierra
Ilustración de los cinturones de Van Allen y las regiones de partículas atrapadas alrededor de la Tierra. Crédito: NASA Goddard Space Flight Center/Scientific Visualization Studio

Billones de partículas cargadas de alta energía quedan magneticamente atrapadas alrededor de la Tierra en regiones en forma de rosquilla, conocidas como los cinturones Van Allen. Estos cinturones típicamente forman dos zonas: un cinturón interior dominado por protones de alta energía y un cinturón exterior compuesto principalmente por electrones energéticos. En conjunto, representan un peligro persistente para los satélites en órbita terrestre que sustentan la sociedad moderna, incluidos los satélites de GPS y de comunicaciones. El cinturón exterior, en particular, contiene denominados electrones asesinos, partículas lo suficientemente energéticas como para penetrar blindajes satelitales y provocar descargas eléctricas o anomalías operativas.

Durante décadas, los científicos han trabajado para entender y predecir el comportamiento de estos cinturones. No obstante, su naturaleza dinámica, especialmente en el cinturón exterior, complica estos esfuerzos: las poblaciones de electrones energéticos pueden aumentar y luego disminuir rápidamente. En ocasiones, estos electrones se pierden de los cinturones y descienden a la atmósfera en microestallidos de tan solo 100 milisegundos, mientras que en otras ocasiones ocurren eventos que se extienden durante minutos u horas.

“Los partículas de radiación pueden quedar atrapadas en los cinturones de Van Allen durante largos periodos, moviéndose a lo largo de las líneas del campo magnético; pero si alguna interacción las dirige más estrechamente a lo largo de las líneas del campo terrestre, descienden hacia la atmósfera”, explicó Thomas Sotirelis, físico del Johns Hopkins Applied Physics Laboratory, donde se desarrolló el instrumento REAL. Sotirelis es el impulsor original del concepto de sensor de REAL y actúa como científico del instrumento para la misión REAL.

Estos eventos de pérdida, conocidos como precipitación de electrones energéticos (EEP), representan una de las principales formas en que los electrones salen de los cinturones de radiación y juegan un papel importante en su dinámica. Aunque los investigadores han identificado a las ondas plasmáticas como posibles responsables de estos eventos, la física subyacente —por ejemplo, si la dispersión de electrones ocurre gradualmente a través de procesos difusivos o de forma rápida mediante interacciones no lineales— sigue siendo objeto de incertidumbre.

Conjunto de varias aperturas en un instrumento y componentes electrónicos

La misión REAL se lanzó con éxito el 23 de julio de 2025. El instrumento puede distinguir entre los modos de pérdida propuestos, lo que permite investigar su importancia relativa y determinar qué ondas, si las hay, son responsables de la caída de electrones. Aprovechando los avances recientes en la miniaturización de sensores, el instrumento cuenta con tres cabezas de sensor —alta, media y baja energía— con dos, cinco y cuatro direcciones de observación simultáneas, integradas con cuatro tarjetas electrónicas. En conjunto, ocupan apenas alrededor de la mitad del CubeSat REAL y ofrecen una resolución temporal suficiente para resolver microestallidos de electrones con energías que van desde 40 keV hasta 2 MeV. A medida que su CubeSat de 3U avanza en LEO, REAL orienta su campo de view a lo largo del campo magnético de la Tierra y puede medir simultáneamente la cantidad, energía y ángulo de las partículas al caer en la atmósfera — una capacidad sin precedentes en su clase.

“La mayoría de los CubeSats solo pueden observar partículas desde una única dirección; por ello deben girar para construir una imagen completa, lo que tarda unos segundos y es demasiado lento para capturar microestallidos”, señaló Robyn Millán, física espacial de Dartmouth College y directora científica de la misión REAL. “Con REAL hemos logrado comprimir tres sensores, cada uno con múltiples direcciones de observación, en la parte superior de este cabezal de 100 por 100 milímetros, permitiéndonos capturar esas mediciones de forma simultánea. Estamos muy orgullosos de ello.”

El cabezal de alta energía utiliza un colimador de aluminio de 30 milímetros de grosor con cuatro orificios, cada uno con una apertura de 20 grados de ángulo de inclinación. Cada apertura conecta con un área activa en un detector de estado sólido (SSD) en la base. El cabezal de energía media emplea una base de SSD pero utiliza cinco áreas activas que se conectan a un colimador de aluminio de 22 milímetros de grosor con cinco aberturas. El cabezal de baja energía es, en cambio, un analizador electrostático miniatura (ESA) compuesto por electrodos de titanio entre ranuras selectoras grabadas en silicio, apoyados sobre una placa de microcanal (MCP). Este cabezal de baja energía ofrece 36 aberturas, dos direcciones de observación (±40 grados) y 15 canales para medir electrones de energías más bajas, de 1 keV a 40 keV.

Las medidas de ángulo de inclinación (pitch-angle) con diferentes direcciones de observación permiten distinguir poblaciones de electrones precipitantes, casi atrapados y atrapados entre sí, en escalas de tiempo de hasta 20 milisegundos. Esto posibilita cuantificar con mayor precisión la tasa de pérdida de electrones y su impacto en la atmósfera terrestre.

Dos gráficos que muestran espectrogramas de electrones de baja energía en dos vistas distintas
Dos espectrogramas de electrones de baja energía: las primeras observaciones del analizador electrostático de REAL en dos vistas distintas.

De forma igualmente importante, este enfoque demuestra que mediciones que antes requerían misiones grandes y con gran consumo de recursos ahora pueden lograrse con instrumentos compactos y de bajo costo en satélites pequeños. Este cambio facilita conceptos de misión más ambiciosos y abre camino para constelaciones de CubeSats que podrían observar continuamente el entorno de radiación de la Tierra y ayudar a proteger los sistemas basados en el espacio de la sociedad moderna.

Actualmente, los tres cabezales de sensor de REAL siguen funcionando nominalmente y continúan recopilando datos científicos valiosos. De hecho, el equipo REAL ajustó recientemente el instrumento para mejorar su sensibilidad, afinando parámetros como umbrales de detección.

Líderes del proyecto: Dr. Tom Sotirelis, Johns Hopkins Applied Physics Laboratory; Dr. Robyn Millán, Dartmouth College

Organización patrocinadora: NASA Heliophysics Division, programa Heliophysics Flight Opportunities in Research and Technology (H-FORT)

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Observando el humo: entendiendo el impacto de los incendios en Ontario y más allá


En los últimos años, la ciencia de la Tierra ha dejado de ser una colección de datos aislados para convertirse en una historia continua sobre nuestra atmósfera, la salud pública y los ecosistemas. Este artículo explora un caso reciente: el movimiento del humo de los incendios en Ontario hacia el este y sus ramificaciones para la calidad del aire en Canadá, Estados Unidos y regiones vecinas. A través de imágenes satelitales y análisis de condiciones meteorológicas, examinamos qué nos dicen estos eventos sobre el clima, la gestión de incendios y la resiliencia de las comunidades.

Contexto y visión general
– Tras un inicio de temporada de incendios más lento de lo esperado, Ontario experimentó un incremento de actividad hacia mediados de julio, con cientos de incendios activos y evacuaciones en zonas afectadas. La mayor parte del humo tuvo trayectoria principalmente hacia el sureste, afectando amplias áreas de la provincia, Quebec y partes de Estados Unidos.
– Las imágenes de satélite, obtenidas con tecnología VIIRS, permiten observar la pluma de humo mientras se desplaza por la atmósfera. Estas observaciones, combinadas con modelos de viento y pronósticos, ayudan a estimar la dispersión y la posible carga de material particulado en comunidades receptoras.

Calidad del aire y riesgos para la salud
– La calidad del aire mostró variabilidad notable según la altitud y la densidad de humo en capas bajas de la atmósfera. En regiones donde el humo se situó más cerca del nivel del suelo, las condiciones se volvieron adversas para la salud de la población, mientras que en alturas mayores los efectos fueron menores.
– Ciudades como Toronto enfrentaron periodos de niveles de aire catalogados como “peligrosos” para ciertos contaminantes particulados, según guías de monitoreo de calidad del aire. Este fenómeno subraya la necesidad de estrategias de protección individual y comunitaria en días de alta concentración de humo.

Incendios y climatología regional
– Los incendios en la región occidental de Ontario mostraron una dinámica compleja, con áreas de mayor actividad que llevaron a órdenes de evacuación. La meteorología—temperaturas cálidas, condiciones secas y vientos variables—jugó un papel clave en la propagación de estas llamas y en la dispersión del humo.
– A nivel más amplio, estas situaciones enfatizan la interconexión entre incendios forestales, patrones climáticos y efectos transfronterizos en la calidad del aire. La cooperación entre agencias en Norteamérica para evaluar proyecciones y Outlooks estacionales es fundamental para la planificación y la respuesta.

Datos y fuentes relevantes
– Imágenes: satélites VIIRS y otras plataformas EOSDIS que permiten observar aerosoles y humo en momentos críticos.
– Monitoreo de calidad del aire: informes de AirNow y publicaciones de agencias medioambientales que contextualizan las condiciones de áreas afectadas.
– Estadísticas de incendios: informes del Canadian Interagency Forest Fire Centre y autoridades regionales que documentan la extensión y la intensidad de los incendios durante la temporada.

Lecciones para el futuro
– La vigilancia continua y el acceso a datos abiertos sobre incendios y calidad del aire permiten respuestas más rápidas y efectivas, especialmente cuando los eventos cruzan fronteras.
– La integración de imágenes satelitales, datos de viento y modelos de dispersión facilita una comprensión más precisa de quién podría verse más afectado y cuándo es probable que se produzcan picos de contaminación.
– La experiencia de Ontario subraya la importancia de la preparación para olas de calor combinadas con humo, un doble desafío para la salud pública.

Conectando ciencia y sociedad
– Este caso demuestra cómo la ciencia de la Tierra nos ayuda a anticipar impactos, comunicar riesgos y proteger comunidades. Al traducir datos complejos en información práctica para autoridades, médicos y ciudadanos, fortalecemos la capacidad de respuesta ante incendios forestales y eventos atmosféricos asociados.

Referencias y recursos
– AirNow: guía de calidad del aire y alertas para incendios forestales.
– Publicaciones de CBC y medios regionales sobre evacuaciones y condiciones de salud en Ontario.
– Informes de Canadá y Estados Unidos sobre el pronóstico estacional y la planificación de incendios.
– NASA Earth Observatory y boletines de EOSDIS para imágenes y análisis basados en satélites.

Nota de cierre
– La complejidad de estos fenómenos exige una visión integrada: ciencia, salud pública, políticas de emergencia y comunicación clara para protagonistas locales y para la ciudadanía. Las herramientas de observación moderna nos permiten no solo entender lo que está sucediendo, sino también preparar y proteger mejor a las comunidades ante futuros episodios de humo y calor extremo.
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Observando la Tormenta: Bavi y el poder de los datos en la observación de la Tierra


En julio de 2026, Super Typhoon Bavi marcó un nuevo capítulo en la vigilancia de fenómenos climáticos extremos en el Pacífico noroeste. Este análisis presenta una visión profesional de cómo la observación satelital y la ciencia de datos permiten entender la intensidad, la trayectoria y los impactos de tormentas de gran envergadura, así como las lecciones que podemos extraer para la gestión de desastres y la resiliencia de comunidades insulares.

La imagen nocturna capturada por VIIRS a bordo del satélite NOAA-20 ilustra de manera stark cómo la Luna, en fase menguante, ilumina el borde occidental del anillo ocular de Bavi. Este detalle no es solo una curiosidad visual: subraya la capacidad de las observaciones por satélite para revelar estructuras internas de ciclones intensos incluso en condiciones de oscuridad, complementando datos de temperatura de la superficie del mar y velocidad de viento que se obtienen en tiempo casi real.

Fueron varias las revelaciones clave que emergen de este eventi climáticos. En el transcurso de la primera semana de julio, Bavi atravesó las Islas de Mariana del Norte y Guam, alcanzando una intensidad de categoría 5 en el índice Saffir-Simpson y mostrando vientos cercanos a los 290 km/h. Las imágenes y los datos asociados señalan temperaturas superficiales del mar cercanas a los 30 °C, condiciones que favorecen la intensificación de tormentas cuando no hay interrupciones significativas en la caza de energía oceánica. Este fenómeno se da, además, en un año en que El Niño ya se perfilaba como un motor de energización de tormentas tropicales en la región del Pacífico, aumentando la probabilidad de trayectorias que prolonguen la interacción con aguas tibias.

Desde la perspectiva de gestión de riesgos y respuesta ante emergencias, la cobertura de Bavi demuestra la importancia de la cooperación entre agencias públicas y organizaciones científicas. Los informes de la Guardia Costera, el Servicio Meteorológico Nacional y las plataformas de NASA Earth Observatory muestran que, a medida que la tormenta se desplazaba hacia el oeste, se lograron mantener y restablecer rutas marítimas y puertos, al mismo tiempo que se monitoreaban impactos en infraestructuras críticas, como redes de distribución de agua y sistemas eléctricos. Este enfoque integral, que combina observación por satélite, modelado numérico y evaluaciones de impacto, es crucial para reducir la vulnerabilidad de comunidades costeras y de las islas afectadas.

Las ilustraciones narradas por NASA Earth Observatory, con apoyo de EOSDIS LANCE y JPSS, no solo documentan el fenómeno climaterio, sino que también proporcionan una base para la investigación y la educación pública. En particular, las series de imágenes que muestran la evolución de la tormenta y su trayectoria ofrecen oportunidades para analizar la variabilidad de los patrones de viento y su respuesta a condiciones oceánicas variables. Estas visualizaciones, junto con artículos de referencia y datos de otros satélites, fortalecen la comprensión de eventos extremos y fomentan una cultura de anticipación y preparación.

En términos de ciencia atmosférica y climatología, Bavi sirve como un caso de estudio sobre el papel de El Niño y del calentamiento oceánico en la intensidad de ciclones. Expertos citados en Yale Climate Connections señalan que estos eventos pueden favorecer formaciones más persistentes y fuerzas de viento mayores, lo que tiene implicaciones directas para la predicción de categorías máximas y para la planificación de mitigación de daños. Este conocimiento, cuando se integra con sistemas de alerta y con estrategias de reconstrucción, puede reducir la exposición de comunidades vulnerables y optimizar la asignación de recursos ante emergencias.

Para lectores interesados en continuar la exploración, el repositorio de referencias y recursos de NASA Earth Observatory ofrece una amplia gama de contenidos sobre tormentas pasadas y presentes, imágenes de alta resolución y enlaces a bases de datos de instrumentos y misiones. Entre los recursos se incluyen publicaciones sobre Sinlaku y otras tormentas de años recientes, además de colecciones de datos abiertos sobre datos terrestres y de observación del entorno planetario.

Referencias y recursos destacados:
– Análisis de siníglos de Bavi y su cat 5 en CIMSS Satellite Blog (2026, julio 3).
– Informes de Military.com sobre la reapertura de puertos en Guam y CNMI tras Bavi (2026, julio 7).
– NASA Earth Observatory y notas sobre Sinlaku (2026, abril 14).
– Public Tropical Cyclone Advisory del National Weather Service (2026, julio 8).
– Yale Climate Connections: evaluación de Bavi como la 3ª Cat 5 de 2026.

Colaboración y amplitud de perspectivas
Este análisis integra imágenes y datos de: VIIRS (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite), MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer), así como observaciones de Worldview y JPSS. Las imágenes, en conjunto con informes de agencias, permiten una comprensión multidisciplinar que abarca meteorología, oceanografía, geografía y gestión de desastres. La narrativa se apoya en un marco de acceso abierto y acceso a datos, con el objetivo de beneficiar a científicos, tomadores de decisiones y público general que busca comprender mejor los fenómenos climáticos extremos y sus repercusiones en el tejido social.

Conclusión
El caso de Super Typhoon Bavi subraya la importancia de la vigilancia climática sostenida, la cooperación interinstitucional y la difusión de información clara y verificable. Al combinar tecnología de punta, análisis rigurosos y una visión centrada en la resiliencia, la ciencia de la Tierra continúa construyendo herramientas para prever, preparar y responder ante tormentas que desafían a comunidades enteras. Este enfoque es esencial para avanzar hacia una gestión de riesgos más eficiente, una comunicación pública más transparente y una comprensión fortalecida de la relación entre los océanos cálidos, los sistemas climáticos y las trayectorias de los ciclones en un clima cambiante.
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New Horizons: El despertar de una misión que redefine los límites del sistema solar


La nave espacial New Horizons de la NASA ha emergido de su periodo de hibernación, tras casi un año de descanso, y se encuentra en buen estado de salud para retomar la transmisión de datos científicos desde el cinturón de Kuiper, mucho más allá de Plutón. Este momento marca una nueva fase en una misión que ha recorrido distancias inconmensurables y ha aportado visiones inéditas sobre los confines de nuestro sistema solar.

El despertar, confirmado el 23 de junio por los controladores de vuelo en el Johns Hopkins Applied Physics Laboratory (APL) en Laurel, Maryland, se realizó a partir de comandos almacenados que se uplinkaron al ordenador principal el año pasado. En su posición actual, a aproximadamente 5.9 mil millones de millas (9.5 mil millones de kilómetros) de la Tierra, las señales de radio tardan cerca de 8 horas y 52 minutos en llegar al Centro de Operaciones de Misión de APL a través de la Red de Espacio Profundo de la NASA. Durante sus periodos de crucero, el sistema óptimo para distancias lejanas implica modos de hibernación que conservan recursos, mientras la nave continúa recopilando y almacenando datos de sensores a lo largo del tiempo.

Entre los instrumentos a bordo figuran sensores de plasma heliosférico, el Solar Wind at Pluto, el Pluto Energetic Particle Spectrometer Science Investigation y un detector de polvo espacial, Venetia Burney Student Dust Counter. Según Alice Bowman, gerente de operaciones de la misión, cada informe semanal durante la hibernación fue un “verde” continuo, lo que indica que todo marcha correctamente a bordo de New Horizons.

Con la reanudación de las operaciones activas, el equipo comenzará a descargar datos de salud y seguridad de la nave, seguidos por la información procedente de los tres instrumentos científicos. En aproximadamente tres semanas, el espectrógrafo ultravioleta Alice a bordo observará la distribución de gas de hidrógeno en la heliosfera externa, mientras que los instrumentos Solar Wind at Pluto, Pluto Energetic Particle Spectrometer Science Investigation y Venetia Burney continuarán sus mediciones. Paralelamente, el equipo de tierra llevará a cabo una serie de comprobaciones de la nave y de los instrumentos.

Además, el equipo está completando actualizaciones en el software del sistema terrestre para facilitar la operación de la nave a distancias aún mayores del Sol. Estas pruebas ya se están desarrollando y se espera que continúen durante el año. New Horizons opera con una lógica de autonomía actualizada para misiones más lejanas y para hacer frente a la inevitable reducción de potencia y el aumento natural en el tiempo de viaje de la señal de radio.

La exploración de New Horizons en esta región remota del sistema solar representa un paso más en una misión que comenzó en enero de 2006 con el lanzamiento más rápido registrado, seguido de un sobrevuelo de Júpiter en 2007 que ofreció vistas impresionantes del gigante gaseoso y sus lunas; la primera exploración del sistema de Plutón en 2015; la primera exploración de un objeto del cinturón de Kuiper, Arrokoth, en 2019, y numerosas investigaciones sobre la heliosfera externa del Sol y decenas de otros objetos del cinturón de Kuiper desde entonces.

Para obtener más información sobre la misión New Horizons, visite: https://ift.tt/tk5ndFE

Además, la misión continúa ampliando su alcance educativo y científico a través de recursos y temas asociados, como el Kuiper Belt, los asteroides, cometas y meteoros, y la exploración de nuestro propio sistema solar. Estos contenidos destacan la continuidad del descubrimiento y la innovación tecnológica que permite observar y estudiar regiones lejanas con un detalle cada vez mayor.

Si desea profundizar en las últimas actualizaciones y hallazgos, le recomendamos consultar la página oficial de la misión y las notas de prensa de la NASA, así como seguir las publicaciones técnicas de APL y SwRI, que aportan contexto y detalles sobre los resultados obtenidos y las mejoras en la infraestructura de apoyo a la misión.
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CAPSTONE: Lecciones de navegación autónoma y redes para la exploración lunar del mañana


En la cúspide de una nueva era de exploración lunar, la capacidad de navegar y comunicarse sin depender continuamente de la conexión con la Tierra se vuelve crucial. El proyecto CAPSTONE (Cislunar Autonomous Positioning System Technology Operations and Navigation Experiment) ha ofrecido valiosas pruebas de concepto que aceleran este avance, validando tecnologías que permitirán misiones lunares más sostenibles y resilientes.

CAPSTONE se desplegó en órbita cislunar con el objetivo de probar y validar tecnologías en un entorno de tres cuerpos, aprovechando la gravedad de la Tierra y la Luna para optimizar rutas y reducir el consumo de combustible. Este pequeño artefacto, del tamaño de un microwave, marcó un hito al convertirse en la primera misión comercial de EE. UU. en la Luna y, tras una extensión de 15 meses, se convirtió en un banco de pruebas para comunicaciones avanzadas, redes y software definido para satélites.

Una de las decisiones estratégicas clave ha sido transformar CAPSTONE en una plataforma flexible de demostración tecnológica. En lugar de lanzar un nuevo satélite, su hardware existente permitió alojar nuevas aplicaciones, lo que redujo costos y aceleró la validación de tecnologías para misiones futuras. Entre los logros destacables figuran:
– Navegación autónoma y control de dirección (autoNGC): una infraestructura de software capaz de determinar ubicación, rumbo y trayectoria sin depender de instrucciones desde Tierra. CAPSTONE representó la primera prueba en la Luna de esta tecnología.
– Comunicaciones autónomas y DTN (delay/disruption tolerant networking): una arquitectura de redes diseñada para entornos de gran retardo y posibles interrupciones, capaz de almacenar datos y reenviarlos cuando la conexión se restablece. CAPSTONE fue el primer vehículo en volar y probar estos protocolos en una misión de NASA y en el núcleo de su Flight System abierto.

La capacidad de operar varias experiencias a bordo de la misma nave ha permitido a los equipos de NASA evaluar el rendimiento conjunto de estas tecnologías en condiciones lunares reales. “Para demostrar que algo funciona, hay que volarlo. El entorno real es clave”, subrayó Sun Hur-Diaz, responsable del proyecto autoNGC en Goddard Space Flight Center. Además, la prueba de comunicaciones cuando las ventanas de contacto con la Tierra son limitadas demostró que la navegación basada en observación estelar puede, en ciertos momentos, superar a los métodos terrestres para la navegación a bordo en tiempo real.

Otro aspecto relevante fue la implementación de DTN para redes profundas en el espacio. Esta arquitectura permite que CAPSTONE almacene información durante periodos sin conexión y la envíe automáticamente cuando se restablece la comunicación, demostrando su viabilidad fuera de la Tierra y su compatibilidad con el Flight System de NASA, un marco de código abierto que podría incorporar futuras misiones.

Más allá de su misión principal, CAPSTONE demostró que las tecnologías pueden probarse y demostrarse de forma rentable directamente en su entorno operativo, consolidando la idea de que plataformas pequeñas y configurables pueden acelerar la maduración tecnológica para misiones lunares y deeper-space. Tras casi cuatro años de desarrollo y pruebas, las actividades de CAPSTONE llegaron a su fin en junio de 2026, mientras que Advanced Space continuará utilizando la nave como banco de pruebas de tecnología.

El equipo de CAPSTONE estuvo liderado por Terran Orbital en el diseño y construcción, con Advanced Space como responsables operativos. NASA gestionó la misión a través del programa Small Spacecraft and Distributed Systems dentro de la Dirección de Investigación y Tecnología, con apoyo de iniciativas como SBIR. Los resultados de autoNGC y DTN se gestionaron desde la SCaN Division, en NASA Headquarters, en Washington.

Este tipo de avances son preparativos clave para una presencia humana sostenida en la Luna. En un futuro cercano, las misiones serán cada vez más dependientes de sistemas que puedan navegar y comunicarse de forma autónoma, gestionar redes resilientes y operar complejas plataformas sin depender de una conexión constante con la Tierra. CAPSTONE no solo mostró que estas tecnologías funcionan; también demostró que pueden integrarse de manera ágil y rentable en misiones realistas.

Sobre la Autoría: Korine Powers, Ph.D., es redactora para la oficina de SCaN (Space Communications and Navigation) de NASA y cubre tecnologías emergentes, esfuerzos de comercialización y actividades de exploración. Su trabajo facilita una comprensión clara de cómo la tecnología espacial impulsa la misión humana hacia la Luna y más allá.

Detalles y contexto adicional: la misión CAPSTONE fue diseñada y construída por Terran Orbital y gestionada por Advanced Space. NASA apoyó la misión mediante el programa Small Spacecraft and Distributed Systems y otros programas de innovación tecnológica. La ejecución de autoNGC y DTN durante la misión extendida se gestionó desde SCaN y NASA Headquarters. Estas iniciativas fortalecen la base tecnológica necesaria para la infraestructura de comunicaciones y navegación del entorno cislunar que se está desarrollando actualmente.
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