
Elegir un gestor de particiones en Linux no es una decisión menor, ya que un fallo durante una operación puede poner en riesgo datos importantes. En este artículo exploramos dos de las herramientas más utilizadas: GParted y KDE Partition Manager, analizando lo que ofrecen, en qué escenarios destacan y cómo encajan con distintos entornos de usuario.
GParted: el estándar clásico para particionar discos
GParted es una referencia consolidada cuando se trata de particionado gráfico. Su presencia en una gran cantidad de imágenes live de rescate y mantenimiento de discos ha contribuido a que se perciba como una opción fiable y probada. Aunque nació en un contexto de GNOME, su uso no depende del escritorio y funciona igual de bien en KDE, Xfce u otros entornos.
Entre sus virtudes destacan una interfaz clara: una lista de dispositivos, una representación gráfica de las particiones y un panel con detalles. La fortaleza principal es su capacidad para realizar la mayoría de operaciones de particionado con una tasa de fallos razonablemente baja, siempre que se sigan buenas prácticas como realizar copias de seguridad y evitar interrumpir procesos en curso.
Funciones clave de GParted
– Crear y borrar particiones en discos con MBR o GPT
– Redimensionar y mover particiones, a menudo sin perder datos (según el sistema de archivos)
– Copiar y pegar particiones para migraciones
– Cambiar flags y gestionar atributos básicos
Todas las operaciones se encolan y se ejecutan bajo confirmación del usuario, con una barra de progreso y mensajes de estado. Detrás hay herramientas de bajo nivel como parted y e2fsprogs, pero para el usuario todo sucede desde la ventana principal.
Soporte de sistemas de archivos y esquemas
GParted maneja una amplia variedad de sistemas de archivos, entre ellos ext2, ext3, ext4, NTFS, FAT16 y FAT32, entre otros. En función de los paquetes instalados, puede soportar formatos menos comunes. En cuanto a particionado, es compatible tanto con MBR como con GPT, lo que facilita su uso tanto en equipos antiguos como modernos. También es útil para gestionar particiones de Windows o unidades USB que deben ser compatibles con varios sistemas.
Interfaz y seguridad
La interfaz es directa y prioriza la claridad. Las acciones no se aplican de inmediato; se acumulan en una cola para que el usuario pueda revisarlas antes de ejecutarlas. Esta aproximación reduce el riesgo de errores por distracción. Un detalle relevante es la alineación de particiones, especialmente importante para SSD y discos modernos, que mejora rendimiento y durabilidad cuando se gestiona correctamente.
Fiabilidad y uso en entornos live
GParted ha ganado reputación por su robustez en situaciones reales y por su presencia en imágenes live de rescate. En algunas ediciones live, especialmente en entornos KDE, puede no venir preinstalado por defecto, viéndose a veces la necesidad de instalarlo en RAM durante la sesión live o recurrir a herramientas en consola para tareas avanzadas.
KDE Partition Manager: la alternativa nativa para Plasma
KDE Partition Manager está pensado para usuarios que trabajan principalmente en el entorno Plasma. Su diseño y flujo de trabajo se integran de forma natural con KDE, lo que facilita la gestión de particiones manteniendo coherencia visual y de interacción con el resto del escritorio.
Una de las ventajas clave es la integración con herramientas de bajo nivel, de modo que las operaciones básicas son parecidas a las de GParted, pero con un enfoque de experiencia de usuario más alineado con KDE. Esto incluye una gestión de privilegios que evita ejecutar todo el entorno gráfico como root, utilizando mecanismos de elevación solo cuando es necesario.
Operaciones y capacidades avanzadas
– Crear, redimensionar, mover, copiar y eliminar particiones en discos con MBR o GPT
– Soporte para LVM, Btrfs, XFS y otros sistemas modernos de archivos
– Gestión de configuraciones RAID por software
– Compatibilidad con volúmenes encriptados y particiones LVM desde la interfaz
Permisos y seguridad
Una diferencia notable es la forma en que KDE Partition Manager maneja los privilegios. En lugar de ejecutar el programa completo como superusuario, utiliza el marco de KDE para solicitar autenticación solo cuando una acción lo requiere. Esto reduce la exposición a riesgos y se alinea con las prácticas de seguridad modernas de escritorios Linux.
Interfaz e integración con KDE Plasma
La herramienta se presenta de forma coherente con el resto del ecosistema Plasma, aprovechando temas, iconos y estilos del sistema. Para usuarios habituales de KDE, la experiencia es fluida y natural, con una barra de herramientas clara y paneles que comparten la organización típica de las aplicaciones KDE.
Disponibilidad en imágenes live e instaladores
En las imágenes live basadas en KDE es común que KDE Partition Manager no esté preinstalado, dependiendo de la distribución y de la edición. Esto se debe a posibles solapamientos con el instalador o a decisiones de la imagen live. GParted, por su parte, suele aparecer en ISOs de rescate o ediciones que priorizan herramientas de particionado, aunque también puede faltar en algunas versiones minimalistas. Cuando no hay gestor gráfico, las alternativas habituales son instalar GParted en RAM durante la sesión o usar herramientas en consola como parted o gdisk.
Iconos y branding: un tema en común
Un detalle curioso que ha salido en discusiones sobre experiencia de usuario es que en ciertos temas de iconos, como Breeze, GParted y KDE Partition Manager llegaron a compartir iconos, lo que dificultaba distinguir de un vistazo entre ambas herramientas. Este problema sirvió para subrayar la importancia de respetar la identidad visual de cada aplicación y evitar confusiones. Los desarrolladores han trabajado para corregirlo y mantener iconos y branding claros en futuras versiones.
¿A cuál elegir en la práctica?
La decisión entre GParted y KDE Partition Manager depende principalmente del contexto de uso. Si buscas una solución muy probada y con amplia documentación, GParted sigue siendo la opción universal y segura para entornos variados, con fuerte presencia en imágenes live de rescate. Si trabajas principalmente en KDE Plasma y valoras una integración de escritorio más fina, una gestión de permisos moderna y soporte para LVM y RAID desde una interfaz coherente con el sistema, KDE Partition Manager resulta una elección muy natural.
En tareas rápidas o cuando necesitas herramientas para discos sin entorno gráfico, también puedes recurrir a GNOME Disks u otras utilidades en consola como fdisk, parted o gdisk. En última instancia, ambas herramientas son opciones maduras que, usadas con cabeza, ofrecen una fiabilidad elevada para la gestión de particiones en Linux. La clave está en entender qué hace cada una, en qué escenarios se comportan mejor y cómo encajan con tus hábitos de trabajo y tu distribución preferida.
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