Comparando Snap y Flatpak. Ventajas y desventajas

Directorio conteniendo paquetes Snap.

Los paquetes Snap se instalan en su propio sector del disco aislados del resto del sistema operativo.

Una de las cosas que más confunden a los nuevos usuarios es la cantidad de formatos de programas disponibles. Cada familia de distribuciones tiene el suyo propio y un paquete creado para una de ellas no puede ser utilizado en otra, aunque admita el mismo formato. Para solucionar esto se empezó a trabajar en un formato universal de aplicaciones autocontenidas, esto es que no requirieran dependencias del sistema operativo.

De esta manera se logra que el programa se pueda instalar en cualquier distribución y que pueda actualizarse, aunque el sistema operativo anfitrión no lo haga. Hablemos de Snap y Flatpak.

Por supuesto, como suele suceder en el mundo del código abierto, no nos podíamos poner de acuerdo en un formato estándar por lo que hasta el momento tenemos tres. Personalmente no descarto la aparición de alguno más en el futuro.

Los conceptos básicos

Captura de pantalla del gestor de software de una distribución Linux

Los gestores de software descargan, instalan y desinstalan paquetes de los repositorios de una distribución Linux.

Comencemos diciendo que en el contexto de este artículo, paquete y programa no son sinónimos. Un formato de paquete es un tipo de archivo que contiene programas informáticos y metadatos adicionales necesarios para que los gestores de paquetes puedan instalarlos. Los programas pueden estar bajo la forma de código fuente o archivos ejecutables y entre los metadatos están indicaciones sobre el directorio de instalación además del nombre, número de versión, licencia y los archivos que forman parte del programa.

Todos los usuarios de teléfonos móviles y tabletas estamos familiarizados con el concepto de tienda de aplicaciones. Se trata de un programa que nos permite buscar, instalar o desinstalar otros programas en nuestros dispositivos. Las tiendas de aplicaciones son una versión renovada de los gestores de paquetes de las distribuciones Linux.

Los gestores de paquetes buscan los programas que queremos instalar en los llamados repositorios. Los repositorios son direcciones web que redirigen a una ubicación específica dentro de un servidor desde la cuál puede descargarse un programa determinado. Ante la falta de conexión a Internet, el medio de instalación puede actuar como repositorio, pero la oferta no será tan amplia ni actualizada.

Los repositorios suelen agrupar los programas por su origen (agregados por los desarrolladores de la distribución, por terceros voluntarios o por organizaciones) o por su licencia (libre o privativa).

Así como un fabricante de cualquier producto no desarrolla todos los componentes desde cero, los desarrolladores no hacen lo mismo con el código. Se utilizan bibliotecas provistas por los creadores del lenguaje de programación (por ejemplo, para la edición de video), frameworks para componer la interfaz de usuario y solicitudes al sistema operativos para tareas como la impresión. Cuando instalan los formatos de paquete tradicionales, los gestores revisan si esas herramientas de terceros necesarias para el funcionamiento de la aplicación elegida se encuentran instaladas o si se pueden conseguir desde los repositorios. Si la respuesta a la segunda pregunta es afirmativa, estas dependencias se instalarán primero. Caso contrario no será posible continuar con la tarea.

La novedad con los dos formatos que estamos analizando es que no necesitan ninguna dependencia instalada en forma previa ya que todo lo que necesitan viene en un mismo paquete con la aplicación.

Comparando Snap y Flatpak

Snap

Si leíste algún otro artículo sobre este tema te habrás encontrado con dos afirmaciones tan repetidas como falsas:

  1. Flatpak es mejor que Snap porque lo desarrolló la comunidad mientras que Snap solo es apoyado por una empresa.
  2. Si usas Snap estás obligado a utilizar la tienda oficial, mientras que cualquiera puede gestionar un repositorio de Flatpak.

La ventaja de leer Linux Adictos es que los redactores investigamos sobre lo que escribimos en lugar de hacer copy/paste. Flatpak tiene las huellas de Red Hat por todos lados. Veremos la implicación de la empresa en el apartado específico de Flatpak.

En cuanto a la segunda afirmación, es falsa porque cualquier servidor web corriendo una distro Linux puede ser una tienda de Snaps. Para prueba este tutorial del año 2016.

Snap es un sistema de empaquetado y distribución multiplataforma desarrollado por Canonical, los creadores de Ubuntu, para la plataforma Linux. Es compatible con la mayoría de las principales distribuciones.

Captura de pantalla de la tienda de Snap

En la tienda de Snap podemos elegir entre distintas versiones de una misma aplicación.

Consta de tres componentes:

  • Snaps: Son los paquetes que crea y distribuye Snap. Se trata de archivos comprimidos en formato >SquashFS y almacenados bajo la extensión .snap. Cada archivo contiene el módulo del paquete completo, incluyendo la aplicación, sus bibliotecas dependientes y metadatos requeridos.
  • Snapd: Es la herramienta que en segundo plano crea el espacio aislado en que se ejecutan los snaps.
  • Tienda de Snap: Es la herramienta que permite a los desarrolladores publicar y a los usuarios descargar los snaps. En algunas distribuciones Linux, el gestor de paquetes tradicional actúa como interfaz gráfica para la búsqueda y descarga. La tienda de aplicaciones se divide en canales que permiten elegir versión de la aplicación y frecuencia de las actualizaciones.
  • Snapcraft: Es la herramienta que permite la creación de los snaps.

Ventajas y desventajas

Desde el punto de vista del desarrollador, Snap brinda la ventaja de poder distribuir directamente su software sin tener que adaptarlo a las particularidades de cada distribución Linux ni esperar a que los desarrolladores la incluyan en los repositorios.

El usuario tiene la ventaja de acceder más rápido a las versiones más actuales de sus programas preferidos sin esperar a las actualizaciones de cada distribución ni sufrir problemas de compatibilidad.

Los paquetes snap tienen un completo sistema de permisos por lo que es posible configurarlos para que interactúen con el sistema operativo y las aplicaciones instaladas por el modo habitual.

El fuerte de Snap son las aplicaciones privativas, o aquellas que incluyen funciones de pago. También hay juegos y programas para Windows que funcionan gracias a Wine, la capa de compatibilidad que hace de puente entre ellas y el núcleo Linux.

En el apartado de desventajas está el tiempo de arranque. Aunque se redujo desde las primeras versiones, las aplicaciones en formato snap tardan bastante más en iniciar que las instaladas normalmente. Además, al incluir todas las dependencias necesarias, el tamaño que ocupa es mayor.

Snap puede usarse para aplicaciones de escritorio, servidores e Internet de las Cosas.

Flatpak

Logo de distribuciones Linux que soportan el formato Platpak

A diferencia de lo que sucede con los formatos de paquetes tradicionales. Un paquete Flatpak puede instalarse sin modificaciones en varias distribuciones Linux.

El nombre de Flatpak remite a los embalajes planos de los muebles de IKEA. Alexander Larsson, quién desarrolló el proyecto después de haber trabajado en Red Hat en tecnología de contenedores, es sueco por lo que el nombre no solo remite a la nacionalidad de su creador sino a la voluntad de que este «embalaje» de aplicaciones Linux sea tan revolucionario como lo fue el de IKEA para los muebles.

El nombre original era xdg-app. Por muy endeble que suenen las razones para el nuevo nombre convengamos que es mucho mejor.

Con respecto a la relación con Red Hat, en las propias preguntas frecuentes se ocupan de aclarar que la tecnología no está limitada a Fedora (distribución comunitaria apoyada por Red Hat) ni a GNOME, indicando en este último caso que muchos desarrolladores de GNOME participaron en el desarrollo de Flatpak. ¿Adivinen para quién trabajan muchos desarrolladores de GNOME?

Aclaro, no tengo nada contra Red Hat, tiene tecnologías fantásticas algunas de las cuales uso, incluyendo Flatpak. Simplemente indico que este formato de paquetes no es tan independiente como algunos quieren creer.

Pero ¿Qué es Flatpak?

Flatpak es un sistema para crear, distribuir y ejecutar aplicaciones de escritorio para distribuciones Linux en un espacio aislado del sistema Linux

Conceptos clave

  • Aplicación Flatpak: estas son las aplicaciones que el usuario instala a través del comando flatpak o a través de una interfaz de usuario diferente como los gestores de paquetes de las distribuciones Linux.
  • Runtime: Plataforma integrada para proporcionar las utilidades básicas necesarias para que funcione una aplicación Flatpak.
  • BaseApp: Plataformas integradas para frameworks de construcción de aplicaciones.
  • Paquete Flatpak: El formato en el que se exporta la aplicación y sus utilidades básicas necesarias.

Ventajas y desventajas

Flatpak comparte algunas de las ventajas de Snap, como por ejemplo el de poder instalarse independientemente de la distribución, incluir todas las dependencias necesarias para su funcionamiento y trabajar de manera independiente del sistema operativo por lo que no está atada a sus errores y ciclos de actualizaciones.

Dos ventajas distintivas es que no requiere privilegios de administrador para su instalación y lo que ellos llaman «actualización Delta» en la que solo se actualizan las modificaciones. Esto redunda en una mayor velocidad.

Cualquiera puede gestionar su servicio de descarga de Flatpak; hasta el momento el más completo para usuarios finales es Flathub. La distribución Linux Fedora también tiene el suyo en el que básicamente transforman los paquetes clásicos de la distribución al nuevo formato.  El escritorio GNOME permite probar las versiones más actuales de sus aplicaciones descargándolas desde el suyo y lo mismo hace KDE.

En cuanto a la integración con el escritorio, el formato promete integración nativa para los principales escritorios de Linux para que los usuarios puedan navegar, instalar, ejecutar y usar fácilmente las aplicaciones de Flatpak a través de su entorno de escritorio y herramientas existentes. Cabe mencionar que el Centro de Software de Ubuntu no admite la instalación de paquetes en este formato.

Flatpak aprovecha mejor el espacio del disco ya que permite compartir bibliotecas entre aplicaciones del mismo formato. El fuerte del formato Flatpak es el surtido de aplicaciones de código abierto desarrolladas por la comunidad que podemos probar en su última versión mucho antes que ingresen a los repositorios

Desde el punto de vista de los desarrolladores, el framework para el desarrollo de aplicaciones Gnome Builder  permite crear los FlatPak en forma gráfica además de disponer de una serie de runtimes ya predefinidos ahorrando tiempo en la creación de aplicaciones.

Entre las desventajas (Además de ocupar mayor espacio en disco que las aplicaciones tradicionales) están en que solo pueden usarse en el escritorio y que a diferencia de los Snap no pueden modificarse los privilegios para que interactúen con el resto del sistema operativo.

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Linux es el más rápido en corregir los fallos de seguridad, dice Project Zero

Linux en Project Zero

Que el sistema operativo perfecto no existe es algo bien sabido. Cada uno tiene sus puntos fuertes y puntos débiles, y uno de los buenos que mencionamos los usuarios de Linux es que los sistemas basados en su kernel son seguros. ¿Es esto cierto? Bueno, hay que tener en cuenta varios puntos: sí está diseñado para ser seguro, pero si podemos dormir más tranquilos que los usuarios de Windows, por ejemplo, es en realidad porque somos tan pocos que no interesamos a los usuarios malintencionados. Por eso y porque en Linux se corrigen los fallos de seguridad muy rápido.

¿Cuántas veces habéis leído una noticia sobre un fallo de seguridad en Linux, habéis encendido vuestro PC y ya teníais el parche esperando como actualización? Está claro que no siempre es así. A principios de este mes publicamos un artículo sobre un fallo que estuvo presente nada menos que 12 años, pero eso no es lo habitual. Aún contando con esos fallos, la media de días que pasan entre el descubrimiento de la vulnerabilidad y su parche es de 25 días.

Linux es el más rápido, y Apple mejora a Microsoft

Estos datos los ha publicado Google a través de su Project Zero. En la lista también aparecen compañías como Samsung, Oracle o Mozilla, pero si nos centramos en las que desarrollan sistemas operativos, Linux los corrige en (de media) 25 días, Google, quien además de Chrome también es el responsable de Android, en 44, Apple en 69 y Microsoft en 83.

En cuanto a cantidad de bugs, quien sale peor parado de los anteriores es Apple, con 84, seguido de cerca por Microsoft, con 80. No está de más recordar aquí que Microsoft no desarrolla tantos sistemas como Apple, quien trabaja en macOS, iOS, iPadOS, tvOS… Pero los datos son los que son. Ya lejos de Apple y Microsoft está Google, con 56 fallos, y en Linux se encontraron menos de la mitad, 25.

Estos datos corresponden a lo encontrado entre 2019 y 2021, y creo que lo importante aquí es la velocidad. La comunidad Linux es muy activa, y cuando descubren un fallo importante pueden solucionarlo en horas. No tendremos un sistema operativo perfecto, como nadie, pero creo que sí podemos estar más tranquilos que los usuarios de Microsoft y Apple.

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GNOME 42 Beta ha sido lanzado con más GTK4 y libadwaita. La congelación también ha comenzado

GNOME 42 beta

Poco más de un mes después de entregarnos la Alfa, el proyecto que hay detrás del escritorio más usado en Linux ha lanzado GNOME 42 Beta. Además de que el software ya está más pulido que hace cuatro semanas, esta beta marca el inicio de la congelación de interfaz, funciones y APIs, es decir, que aún se podrán introducir retoques, pero ya se centrarán más en corregir bugs que en cambios importantes y visibles.

Lo que no menciona la nota de este lanzamiento es que ya está disponible la nueva herramienta de capturas de pantalla de pantalla. Algunos usuarios de GNOME saben que, además de la que hace «fotos», GNOME tiene una función nativa para grabar el escritorio, pero su uso es de todo menos sencillo. Hace tiempo que aceptaron su integración en la próxima versión de GNOME, por lo que es lógico pensar que ya se podrá probar en GNOME 42 beta.

Tras GNOME 42 Beta lanzarán la Release Candidate, y después la versión estable

Entre las novedades que llegan junto a GNOME 42 Beta, que se esperan también en la versión estable, tenemos que la aplicación de llamadas puede gestionar URIs tel:// y puede añadir contactos desde el historial de llamadas, Epiphany ha actualizado su código de PDF.js y readability.js, GJS usa ahora SpiderMonkey 91, lo que lo hace compatible con nuevas funciones de JavaScript, se han añadido nuevos fondos de pantalla para los temas claros y oscuros, y una transición para pasar entre ellos, el Bluetooth ahora muestra información sobre la batería en dispositivos compatibles, Archivos (Nautilus) ahora soporta el modo oscuro, como GNOME Software, mucho software ha pasado a usar GTK4 y libadwaita, y mi función favorita, la aplicación de capturas de pantalla que ahora permite grabar el escritorio.

Tal y como explica Project GNOME, la mejor y más segura manera de probar GNOME 42 Beta es usando la imagen de su OS, disponible en este enlace. Aunque lo llaman GNOME OS, no es un sistema operativo completo, sino una imagen para probar todas las novedades antes de tiempo. En unas semanas lanzarán la Release Candidate, y GNOME 42 llegará en forma de versión estable el 23 de marzo.

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Adobe descontinuó Brackets, y el principal perjudicado ha sido el usuario de Linux

Brackets no para Linux

Esto no es una noticia nueva, pero a mí sí me ha pillado por sorpresa. Hace unas semanas, cuando alguien con quien trabajo recomendó software para editar archivos HTML, CSS y JavaScript mencionó dos: Brackets y Visual Studio Code. El primero lo mencionó antes porque parece más sencillo para principiantes, pero él prefiere y recomienda pasarse a Visual Studio Code lo más pronto posible. Yo nunca he usado Brackets, y quizá por eso he estado algo desconectado de sus noticias, pero ya no existe como tal.

La página oficial sigue estando disponible, pero lo que hay allí ya no es el Brackets de verdad. Es un fork, es decir, la comunidad ha decidido seguir con un proyecto que Adobe, desarrollador original, ha descontinuado hace ya mucho tiempo. Por ese motivo, si buscamos «brackets» en Snapcraft, Flathub, el repositorio de WebUpd8 o en AUR, lo que encontramos es la v1.14.1 como mucho, cuando lo más actualizado que hay en brackets.io es el instalador de la v2.0.1.

La «muerte» de Brackets tiene un motivo: un acuerdo entre Adobe y Microsoft

Adobe y Microsoft firmaron un acuerdo, una sociedad sobre la que no se conocen los detalles, pero que ha terminado con la primera recomendando usar el editor de la segunda, y descontinuando el Brackets que tenía una relativamente importante cantidad de usuarios/fans. Y, como mencionábamos, no es algo nuevo; el fin del soporte llegó el 1 de septiembre de 2021, momento en el que Adobe dejó de desarrollar el software y salió su primer Fork, en un principio llamado «Brackets Continued». Ahora mismo se han quedado con el nombre y página web originales, y ya tienen un instalador de la v2.0.1 del editor.

Lo malo, y como reza el titular, es que, como suele ser habitual, los más perjudicados somos los usuarios de Linux. El instalador existe para Windows y macOS, pero no para Linux. No hay ni siquiera un paquete DEB, que es lo que solemos encontrar en cualquier página web en el apartado «Linux». No sabemos si será así para siempre o si en algún momento lanzarán algo para nosotros, pero ahora mismo no tenemos disponible nada superior a la v1.14.1 del editor.

Mientras tanto, y como usuario de Visual Studio Code, yo recomiendo lo mismo que Adobe: cambiar de editor. En un principio parece más complicado, pero en Linux podemos instalarlo en diferentes tipos de paquetes e incluso en la Raspberry Pi. Eso o paciencia y tener la esperanza de que la comunidad se acuerde de Linux en algún momento, que también podría pasar.

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«Es normal y funciona». Uno de los principales responsables del proyecto nos cuenta por qué le encanta KDE

Menú de inicio de KDE Plasma

En cuanto a cantidad y variedad de escritorios para Linux, tenemos dónde elegir. Mucho, de hecho, y cada vez aparecen más opciones, como Cutefish o el Deepin (DDE) que ya lleva más tiempo entre nosotros y tiene contentos a algunos usuarios. Pero gran parte de la cuota se la quedan los escritorios clásicos o los que usan por defecto las distribuciones más populares. El más usado es GNOME, pero de cerca le sigue un KDE que hace tiempo que no es el desastre que nos espantaba en el pasado.

En los últimos meses, KDE está siendo noticia por diversos motivos. Por ejemplo, es el escritorio que ha elegido Valve para su Steam Deck. En Plasma 5.24 han tomado prestada la vista general de GNOME, y sus aplicaciones ofrecen cada vez más funciones. Pero si KDE gusta es por lo que Nate Graham ha escrito en su blog personal, un artículo que ha publicado por el comentario de un usuario en el blog de Phoronix: «KDE es normal y funciona«.

KDE es más fácil de usar para los que vienen de Windows

El comentario original, del que Graham ha decidido quedarse con una frase (que luego desarrolla), dice lo siguiente: «pon al 98% de la población (usuarios de Windows o macOS) delante de GNOME Desktop y no tendrán ni idea de que ***** se supone que tienen que hacer«. El usuario/lector de Phoronix parece quejarse de alguien que pide que se use GNOME, ya que tiene menos bugs, lo que también significa que hay menos movimiento. Pero «alcalde» dice que no ha tenido problemas en KDE desde el verano de 2010.

Bueno, no seré yo quien diga que KDE ha sido perfecto siempre. Entre 2015 y 2016 intenté usarlo un par de veces y cada dos por tres me «petaba» algo, por lo que, por no dejar x-buntu, volvía a usar Unity y más tarde GNOME. Pero sí puedo decir que hace ya tres años que estoy usando KDE y, ahora sí, siento lo mismo que «alcalde»: no entiendo las críticas, y no las entiendo porque YO no experimento problemas groseros. Y todo esto nos devuelve a lo que ha escrito Graham, que es un poco un artículo en el que saca pecho.

Nate Graham: «Plasma usa una capa normal y familiar»

Los argumentos que da Graham para defender su KDE empiezan por la interfaz. Usa una capa normal y familiar, con un panel en la parte inferior, lanzador de apps, aplicaciones que se pueden fijar en el gestor de tareas, iconos en el escritorio y botones visibles, entre los que menciona los de minimizar, maximizar y cerrar (y cuando iba a preguntarme si había alguno que no cumpliera esto último, me ha venido a la cabeza el i3wm en el que aún trabajo de vez en cuando). Esto es lo que «alcalde» y Graham consideran algo normal. Pero eso es sólo cómo vienen las cosas por defecto.

¿Y qué pasa si no nos gusta esa normalidad que relacionamos con Windows 95 en adelante? Pues que en KDE puedes cambiarlo todo. ¿Quieres el menú centrado como el de Windows 11? Se puede hacer añadiendo espacios a ambos lados del gestor de tareas (y del menú, si también lo queremos en el centro). Cuando echaba de menos GNOME 2.x, Plasma me permitía añadir accesos directos al gestor de tareas, o a cualquier otro panel, fácil y rápidamente. Es personalizable, y lo es con las funciones nativas.

KDE sabe que tiene que mejorar

Pero, aunque el artículo pueda entenderse como algo para hacerse publicidad como lo mejor sin discusión, termina con algo de humildad, repitiendo que «KDE Plasma funciona», seguido de un tímido «tiene sus bugs, pero…»:

«Tiene sus bugs, pero básicamente es una pieza de tecnología sólida y fiable a la que no le faltan funciones importantes, ni por falta de recursos ni porque las decisiones de diseño impidan darles soporte. No es un proyecto científico de aficionado al que le falten funciones clave que puedan romperse por completo. No se reinventa cada uno o dos años y se convierte en algo diferente que puede dejar de satisfacer tus necesidades o gustos. Tiene planes de acción para adaptarse a los cambios de la industria que le rodean y que se están llevando a cabo activamente; no está en camino de convertirse en algo obsoleto o en un callejón sin salida técnico. No, simplemente es una infraestructura imperfecta y aburrida en la que, sin embargo, puedes confiar».

Graham termina diciendo que cree que son características que se necesitan, y que por eso le gusta y trabaja en él. Funciona, fácil de usar, personalizable, añado que en mis equipos es ligero… que pulan la parte de los pequeños bugs y lo bordarán. Aunque creo que Debian, Ubuntu y Fedora nunca les permitirán ser el escritorio Linux más usado.

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«Es normal y funciona». Uno de los principales responsables del proyecto nos cuenta por qué le encanta KDE

Menú de inicio de KDE Plasma

En cuanto a cantidad y variedad de escritorios para Linux, tenemos dónde elegir. Mucho, de hecho, y cada vez aparecen más opciones, como Cutefish o el Deepin (DDE) que ya lleva más tiempo entre nosotros y tiene contentos a algunos usuarios. Pero gran parte de la cuota se la quedan los escritorios clásicos o los que usan por defecto las distribuciones más populares. El más usado es GNOME, pero de cerca le sigue un KDE que hace tiempo que no es el desastre que nos espantaba en el pasado.

En los últimos meses, KDE está siendo noticia por diversos motivos. Por ejemplo, es el escritorio que ha elegido Valve para su Steam Deck. En Plasma 5.24 han tomado prestada la vista general de GNOME, y sus aplicaciones ofrecen cada vez más funciones. Pero si KDE gusta es por lo que Nate Graham ha escrito en su blog personal, un artículo que ha publicado por el comentario de un usuario en el blog de Phoronix: «KDE es normal y funciona«.

KDE es más fácil de usar para los que vienen de Windows

El comentario original, del que Graham ha decidido quedarse con una frase (que luego desarrolla), dice lo siguiente: «pon al 98% de la población (usuarios de Windows o macOS) delante de GNOME Desktop y no tendrán ni idea de que ***** se supone que tienen que hacer«. El usuario/lector de Phoronix parece quejarse de alguien que pide que se use GNOME, ya que tiene menos bugs, lo que también significa que hay menos movimiento. Pero «alcalde» dice que no ha tenido problemas en KDE desde el verano de 2010.

Bueno, no seré yo quien diga que KDE ha sido perfecto siempre. Entre 2015 y 2016 intenté usarlo un par de veces y cada dos por tres me «petaba» algo, por lo que, por no dejar x-buntu, volvía a usar Unity y más tarde GNOME. Pero sí puedo decir que hace ya tres años que estoy usando KDE y, ahora sí, siento lo mismo que «alcalde»: no entiendo las críticas, y no las entiendo porque YO no experimento problemas groseros. Y todo esto nos devuelve a lo que ha escrito Graham, que es un poco un artículo en el que saca pecho.

Nate Graham: «Plasma usa una capa normal y familiar»

Los argumentos que da Graham para defender su KDE empiezan por la interfaz. Usa una capa normal y familiar, con un panel en la parte inferior, lanzador de apps, aplicaciones que se pueden fijar en el gestor de tareas, iconos en el escritorio y botones visibles, entre los que menciona los de minimizar, maximizar y cerrar (y cuando iba a preguntarme si había alguno que no cumpliera esto último, me ha venido a la cabeza el i3wm en el que aún trabajo de vez en cuando). Esto es lo que «alcalde» y Graham consideran algo normal. Pero eso es sólo cómo vienen las cosas por defecto.

¿Y qué pasa si no nos gusta esa normalidad que relacionamos con Windows 95 en adelante? Pues que en KDE puedes cambiarlo todo. ¿Quieres el menú centrado como el de Windows 11? Se puede hacer añadiendo espacios a ambos lados del gestor de tareas (y del menú, si también lo queremos en el centro). Cuando echaba de menos GNOME 2.x, Plasma me permitía añadir accesos directos al gestor de tareas, o a cualquier otro panel, fácil y rápidamente. Es personalizable, y lo es con las funciones nativas.

KDE sabe que tiene que mejorar

Pero, aunque el artículo pueda entenderse como algo para hacerse publicidad como lo mejor sin discusión, termina con algo de humildad, repitiendo que «KDE Plasma funciona», seguido de un tímido «tiene sus bugs, pero…»:

«Tiene sus bugs, pero básicamente es una pieza de tecnología sólida y fiable a la que no le faltan funciones importantes, ni por falta de recursos ni porque las decisiones de diseño impidan darles soporte. No es un proyecto científico de aficionado al que le falten funciones clave que puedan romperse por completo. No se reinventa cada uno o dos años y se convierte en algo diferente que puede dejar de satisfacer tus necesidades o gustos. Tiene planes de acción para adaptarse a los cambios de la industria que le rodean y que se están llevando a cabo activamente; no está en camino de convertirse en algo obsoleto o en un callejón sin salida técnico. No, simplemente es una infraestructura imperfecta y aburrida en la que, sin embargo, puedes confiar».

Graham termina diciendo que cree que son características que se necesitan, y que por eso le gusta y trabaja en él. Funciona, fácil de usar, personalizable, añado que en mis equipos es ligero… que pulan la parte de los pequeños bugs y lo bordarán. Aunque creo que Debian, Ubuntu y Fedora nunca les permitirán ser el escritorio Linux más usado.

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Chrome OS Flex: lo nuevo de Google para sustituir a macOS y Windows

Chrome OS Flex

Google ha lanzado el sistema operativo Chrome OS Flex, que no va destinado a los Chromebooks como la edición Chrome OS, sino que también podrá instalarse en cualquier otro PC, incluidos los Mac. Este sistema operativo es totalmente gratuito, está basado en Linux, y puede sustituir a Windows y macOS en equipos que tengan hasta 13 años. Como sabrás, estos equipos cada vez tienen más impedimentos para seguir usando los sistemas de Apple y Microsoft, y ante eso tienes la opción de Linux.

Chrome OS Flex no es exactamente igual que Chrome OS, hay algunas diferencias, también algunas similitudes. Pero en el caso de Flex no podrás instalar apps de Android como lo harías en un Chromebook, pero sí que podrás instalar software de Linux, y eso incluye WINE para poder instalar software de Windows. Además, Flex lo que ofrece es una gestión basada en la nube, lo que permite un sistema local más liviano, con un arranque muy rápido, y con actualizaciones que se realizan en segundo plano.

Requisitos de Chrome OS Flex

Para poder instalar Chrome OS Flex en un equipo, los requisitos que necesitarás son:

  • PC o Mac.
  • Navegador web Google Chrome para crear el USB booteable.
  • Un pendrive USB de 8 GB de capacidad o más.
  • Procesador Intel o AMD x86-64.
  • 4 GB de memoria RAM.
  • 16 GB de almacenamiento.

En principio, podría funcionar en todos los equipos lanzados a partir de 2010.

Cómo se instala Chrome OS Flex

Para instalar Chrome OS Flex en tu equipo, solo hay que seguir unos sencillos pasos:

  1. Entra en tu navegador web Chrome.
  2. Entra en este enlace.
  3. Introduce tus datos para el registro.
  4. Pulsa Try Chrome OS Flex.
  5. Sigue los pasos del asistente que crearán el USB booteable para la instalación (o también te da la opción de instalación en red).
  6. Ahora puedes arrancar el equipo desde el pendrive como lo harías para instalar cualquier otro sistema operativo (recuerda configurar el BIOS/UEFI para arrancar desde el USB).

*No se recomienda usar ChromeOS Flex para la empresa por el momento, ya que aún está en una fase temprana de desarrollo y podría ser algo inestable.

Después, si tienes varios equipos en tu empresa, podrás implementar ChromeOS Flex a través del mismo USB o por instalación en red.

¿Qué ofrece Chrome OS Flex?

Chrome OS Flex ofrece una serie de características interesantes si quieres reducir la e-waste y darle una segunda vida a tu equipo antiguo:

  • Sistema operativo moderno.
  • Gestión basado en la nube en todos los dispositivos con Chrome OS Flex.
  • Compatibilidad con hardware más antiguo.
  • Funciones de seguridad avanzadas.
  • Actualizaciones automáticas y transparentes para el usuario. Con soporte LTS.
  • Granularidad para controlar dispositivos.
  • Escalable, para implementar en varios equipos. Todos los equipos se podrán administrar de forma centralizada mediante la consola de Google Admin, o también se pueden usar soluciones de terceros como UEM, e incluso con Chrome Policy API.

Más información – Sitio oficial

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Comparando LibreOffice y OpenOffice ¿Cuál es mejor?

Las suites ofimáticas son la columna vertebral de la informática profesional. Eso es cierto hasta tal punto que Microsoft debe una enorme parte del éxito de Windows a Microsoft Office. Durante mucho tiempo, los usuarios de Linux no tuvimos una alternativa de calidad profesional y, por suerte eso fue cambiando.

Normalmente, no acostumbro a utilizar la palabra mejor cuando hago comparaciones entre programas. Suele ser un tema subjetivo. Sin embargo, comparando LibreOffice y OpenOffice resulta claro cuál es el ganador. Pero, no voy a decirlo en el segundo párrafo, tendrán que leer el artículo y, lo más recomendable, probar ambos.

Comparando LibreOffice y OpenOffice.

Esta comparación se está haciendo con LibreOffice 7.2.5.2 que es la preinstalada en Ubuntu Studio 22.04 (todavía en desarrollo). La última versión de la web es la 7.3.0. En el caso de OpenOffice se utilizó la versión 4.1.11 descargada desde su web e instalada manualmente en Linux Mint 20.3 escritorio Cinnamon. Dado que se trata de una comparación de prestaciones y no una de rendimiento no se necesita la instalación en condiciones similares.

Un poco de historia

Los orígenes de OpenOffice y LibreOffice se remontan a la década del ochenta.  Ambas son descendientes de StarWriter, un procesador de textos para la plataforma CP/M. Con el correr de los años incorpora nuevos programas y se porta a otras plataformas bajo el nombre de StarOffice.

En 1998, un año antes de ser adquirida por Sun Microsystem, la empresa desarrolladora comienza a ofrecer StarOffice en forma gratuita.  Un año después de la adquisición, Sun libera el código fuente y de esta forma nace OpenOffice en el año 2002.

Sun era el principal apoyo del desarrollo comunitario de OpenOffice, usando su código fuente más componentes privativos para construir las siguientes versiones de StarOffice.

Proyectos derivados

OpenOffice nunca alcanzó a ser realmente competitiva con Microsoft Office. Según muchos desarrolladores que colaboraron en el proyecto en aquella época, Sun demoraba la aprobación de contribuciones externas para preservar sus derechos para cerrar el código y venderlo. Es por eso por lo que la empresa Novell comenzó un proyecto derivado conocido como Go-oo o Go-OpenOffice.

Go-OO, al incorporar las mejoras que Sun no aceptaba, ofrecía una mejor compatibilidad con los formatos de Microsoft Office y venía instalada por defecto en distribuciones populares como Debian y Ubuntu.

En el año 2010, bajo un acuerdo con  Sun, IBM desarrollo su propia suite ofimática llamada Lotus Symphony. Basada en el código fuente de Apache OpenOffice 3.0. Lotus Symphony incluía una interfaz de usuario mejorada con una barra de herramienta lateral y soporte para macros en Visual Basic y tecnologías OLE. Como dato curioso, además de las aplicaciones habituales incluía un navegador.

Lotus Symphony no era de código abierto, aunque si gratuita y tenía una versión de Linux. Nunca alcanzó gran popularidad.

Nace LibreOffice

En el año 2010 Sun Microsystem fue comprada con Oracle. Los planes del nuevo propietario con respecto a los proyectos de código abierto; el sistema operativo OpenSolaris, el lenguaje de programación Java y por supuesto la suite ofimática OpenOffice, no estaban del todo claros, por lo que un grupo de desarrolladores claves de OpenOffice decidieron utilizar el código fuente para crear una nueva suite ofimática y ponerla bajo el control de una entidad sin fines de lucro. La primera versión de LibreOffice  se basó en OpenOffice 3.3 y parches y compilación de software de Go-oo. El proyecto se puso bajo el paraguas de una entidad creada bajo las leyes alemanas denominada The Document Foundation.

Oracle no quiso continuar desarrollando OpenOffice por lo que, por sugerencia de IBM, se lo entregó a la Fundación Apache. Lo mismo hizo IBM con el código de Lotus Symphony. Ambos proyectos se fusionaron en Apache OpenOffice.

¿Cuál de las dos es mejor?

Instalación e integración

Comencemos diciendo que LibreOffice o bien viene incluida en la instalación por defecto de las principales distribuciones o puede descargarse desde sus repositorios utilizando los respectivos gestores de paquetes. Esto tiene la ventaja de que podemos tener de forma automática la integración con los menús y una interfaz consistente con el escritorio y el tema utilizado.

También puede instalarse desde los formatos de paquetes Flatpak, Snap, Appimage y Chocolatey (Windows).

Para instalar OpenOffice en Linux debemos descargar el paquete para nuestra distribución e instalarlo desde la terminal.

OpenOffice no está en los repositorios de la mayoría de las distribuciones Linux, salvo en ArchLinux. Se puede descargar e instalar desde la página web del proyecto en formato DEB y RPM. También hay una versión no oficial en formato Appimage y un repositorio no oficial para Debian que es posible utilizar con algunas modificaciones en Ubuntu si te animas con las instrucciones en portugués.

La instalación de los paquetes descargados de su web requiere el uso de la terminal. Aunque viene con un paquete para integrarlo al menú, a mí en Linux Mint con escritorio Cinnamon no me funcionó por lo que tuve que agregar las aplicaciones manualmente.

Interfaz de usuario

Los usuarios de suites ofimáticas se dividen en dos; los que aman la interfaz de cinta de Microsoft Office y los que la odian. LibreOffice empieza con una interfaz clásica con los menús y barras de herramientas tradicionales y la barra lateral oculta.

Otras opciones son:

  • En pestañas: Cada una corresponde a una función. Es la más parecida a la cinta de Microsoft Office.
  • Barra única: Una barra tradicional optimizada para pantallas pequeñas.
  • Barra lateral: Se agrega esta barra a la interfaz tradicional para documentos que requieran cambios de propiedades frecuentes.
  • En pestañas, compacta: La interfaz de pestañas, pero optimizada para pantallas pequeñas.
  • Agrupada, compacta: Las funciones se agrupan y las más utilizadas se identifican con iconos mientras que las otras mantienen los menús. Ideal para quienes gustan de usar el monitor vertical o ver más líneas por vez.
  • Contextual, sencilla: Una barra de herramientas de fila única cuyo contenido se muestra en función del contexto.

La interfaz de OpenOffice no ofrece mayores posibilidades de opción y hay que conformarse con un estilo minimalista al estilo Google Docs con el agregado de una barra lateral que si resulta bastante útil e iconos más pequeños. Como dijimos no adapta el tema de escritorio del sistema operativo anfitrión por lo que debemos conformarnos con los menús grises.

Funciones y ampliaciones

LibreOffice permite crear seis tipos diferentes de documentos. En la captura la creación de base de datos está en otro tono porque la aplicación no fue instalada.

Las dos suites ofimáticas incluyen las mismas seis aplicaciones:

  • Procesador de textos.
  • Planilla de cálculo.
  • Creador de presentaciones.
  • Aplicación de dibujo.
  • Editor de fórmulas.
  • Gestor de base de datos.

Algunas distribuciones Linux no instalan todas las aplicaciones de LibreOffice, pero pueden conseguirse desde el gestor de paquetes.

La lista de plantillas incluidas es mayor en LibreOffice, aunque ambas pueden usar la extensa colección online de OpenOffice con solo descargarla de la web. LibreOffice también tiene su propia página. de plantillas y complementos para ampliar funcionalidades.

De nuevo el hecho de venir preinstalado o en repositorios juega a favor de LibreOffice ya que el uso de los complementos no requiere la instalación de dependencias adicionales. OpenOffice puede necesitar la instalación de una máquina virtual de Java.

Soporte a formatos de documentos

Ambas suites ofimáticas trabajan con los formatos de documentos más populares con una ventaja de LibreOffice si se trata de compatibilidad con suites ofimáticas privativas.

LibreOffice nos permite guardar en los siguientes formatos: ODF, Unified Office Format, Word 2007-365, Word 97-2003 y Rich Text. También podemos exportar documentos a PDF, EPUB o XHTML.

Las opciones de OpenOffice son en generar para formatos más antiguos en lo que se refiera a los privativos: ODF, Microsoft Word 97/2000/XP, Microsoft Word 95 y Rich Text. En cuanto a las posibilidades de exportación se limitan a PDF y XHTML.

The Document Foundation, la entidad detrás de LibreOffice también está detrás del Document Liberation Project que busca descifrar mediante ingeniería inversa formatos propietarios de documentos antiguos y actuales para hacerlos compatibles con LibreOffice y otros proyectos de código abierto por lo que es probable que la lista de formatos compatibles se siga ampliando.

Otras plataformas

LibreOffice tiene dos versiones Community y Enterprise. La segunda es provista por asociados que dan soporte comercial. La versión Community podemos descargarla para las siguientes plataformas:

  • Linux x64 (DEB).
  • Linux x64 (RPM).
  • Mac OS X (Aarch64/Apple Silicon).
  • macOS x86_64 (para versión 10.12 o superior).
  • Windows 32 bits.
  • Windows x86_64 (Windows 7 o superior).
  • Portable para Windows desarrollada por PortableApps.
  • Versiones para Android, iOS y Chromebook desarrollada por terceros.

OpenOffice está disponible para las siguientes plataformas:

  • Windows 32 bits (Formato EXE).
  • Linux 32 bits X86 (Formato DEB).
  • Linux 32 bits X86 (Formato RPM).
  • Linux 64 bits X86 (Formato DEB).
  • Linux 64 bits X86 (Formato RPM).
  • OS X versión igual o menor a 10.6.
  • OS X versión igual o menor a 10.7
  • Portable para Windows desarrollada por WinPenPak y por PortableApps.
  • Versión OS/2 desarrollada por terceros.
  • AndrOpen Office para Android desarrollada por terceros.

Documentación

LibreOffice tiene una completa documentación gratuita, incluyendo libros en pdf y tarjetas de referencias. El material en español no está tan actualizado como la versión inglesa y esta no suele seguir el mismo ritmo de la liberación de versiones, pero ayuda bastante. Por supuesto que la aplicación tiene su propia documentación incorporada, aunque algunas distribuciones no la instalan en forma predeterminada por lo que debemos hacerlo desde repositorios.

OpenOffice también tiene documentación incorporada en el programa y puede consultarse online. Es posible descargar guías, pero corresponden a la rama anterior del proyecto.

Mi conclusión

LibreOffice tiene una mejor compatibilidad con los documentos d eMicrosoft Office

Debo haber sido uno de los primeros blogueros en probar LibreOffice. Como usuario de las versiones en desarrollo de Ubuntu, todavía recuerdo el día en que vi en la terminal el aviso de que se desinstalaba OpenOffice y se instalaba LibreOffice. Aunque no cambiaba mucho más que la pantalla de inicio era el primer paso de un camino que nos iba a llevar a los linuxeros a tener una suite ofimática de calidad profesional.

También seguí cubriendo los lanzamientos de OpenOffice bajo la Fundación Apache, hasta que en el último lanzamiento me encontré con que no tenía material para cubrir el mínimo de 300 palabras que requiere un post de blog.

OpenOffice te sirve para llevar en un pendrive o dispositivo móvil si necesitas un procesador de textos sin demasiadas complicaciones y no te interesa la compatibilidad con formatos privativos. Pero, poco más que eso. LibreOffice es mucho mejor en todos los rubros y lo es, porque tiene muchos más desarrolladores y recursos económicos. Todavía no tiene las prestaciones de Microsoft Office o, por nombrar una con versión Linux, Softmaker Office (Ambas de pago), pero sin dudas es mucho mejor si requieres una suite ofimática de calidad profesional.

 

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Gestión de servidores FTP, o cuando en Linux las cosas son más sencillas que en Windows

FTP en Windows y Linux

Ahora mismo, en mi día a día tengo que gestionar servidores FTP. Cuando estoy fuera de casa tengo que hacerlo desde Windows, y cuando uso mis ordenadores lo hago desde Linux. Windows ofrece una opción nativa en el gestor de archivos, pero sus opciones se limitan a copiar/pegar, poco más. De hecho, si metes un archivo con el nombre de otro que ya existe y le dices que lo sustituya, es más que probable que veas dos archivos con el mismo nombre hasta que, permitidme la expresión, le dé la gana.

Está claro que si en Windows todo fuera un problema nadie lo usaría, pero el gestor de archivos es más un problema que una solución si lo que queremos es gestionar el contenido de un servidor FTP. Por ese motivo, se recomienda usar un software especializado como Cyberduck o FileZilla. ¿Y cuáles son las mejores alternativas en Linux? Aunque FileZilla es una opción, en Linux nos basta con usar el gestor de archivos nativo.

Dolphin, Nautilus y Thunar, entre otros, funcionan perfectamente con servidores FTP

Pongamos un ejemplo: con la opción nativa de Windows, añadimos nuestro servidor FTP al gestor de archivos. Inmediatamente después vemos todos nuestros archivos allí. Bien, ¿no? Ahora hacemos clic derecho sobre un archivo .html, por ejemplo, e intentamos abrirlo con Visual Studio Code. No se puede. Las mejores soluciones pasan por usar el mencionado Cyberduck o instalar una extensión como ftp-simple, pero la segunda sólo nos vale desde Visual Studio Code y no es perfecta. Y si queremos usar Cyberduck y que los cambios se mantengan, tenemos que tener la aplicación abierta en segundo plano.

En Linux todo esto es más sencillo. Da igual que usemos GNOME (Nautilus), KDE/Plasma (Dolphin), Xfce (Thunar)… montar una «unidad» a partir de un servidor FTP es cuestión de segundos, y funciona como si de un disco externo se tratara, claro está, un poco más lento porque está conectado a internet. Podremos editar su contenido sin límites y no dependeremos de FileZilla, aunque no está de más tener una herramienta especializada en la gestión de servidores por lo que pudiera pasar. Yo sólo puedo decir que nunca las he necesitado en casa, sí fuera cuando trabajo con Windows.

Insuficiente para Windows

Windows suele ser el sistema operativo que usar la mayoría porque, además de venir instalado por defecto, hay cosas que son sencillas de hacer. Esto de la gestión de servidores FTP u otros servidores de bases de datos no es una de ellas. Depender de herramientas de terceros no es la mejor de las opciones, y en este sentido Linux (y macOS) está muy por encima.

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GIMP: Los 5 mejores y más prácticos plugins

GIMP

Si usas frecuentemente GIMP, puede que a veces necesites hacer cosas que son algo más complicadas con las funciones incluidas en este software, o tal vez haya algunas que no estén presentes. Pues no te preocupes, para eso están los plugins, con los que podrás agregar infinidad de funciones nuevas con las que hacer todo mucho más fácil.

Ya sabes que, además del método automático y sencillo, también tienes el método manual para instalar los plugins en GIMP. Básicamente consiste en extraer el fichero .zip, abres GIMP, vas a Editar, Preferencias, Carpetas y pulsas + para desplegar, y:

  • Si son PY: haz clic en Complementos.
  • Si son SMC: dale a Scripts o Guiones.

Luego verás dos carpetas, debes elegir usuarios y mover los archivos que has descomprimido a la carpeta y reiniciar GIMP.

Una vez dicho esto, vamos a ver cuáles son los 5 mejores plugins para GIMP. Al menos, los que pueden resultar más prácticos en el día a día:

  • G’MIC: Magic for Image Computing es uno de los plugins más populares para GIM. Se trata de una colección con más de 500 filtros para tus imágenes. Son muy variados, desde emular películas, hasta deformaciones, balance de color, looks metálicos, etc.
  • RawTherapee: es un plugin para trabajar con imágenes en formato RAW, o crudo. Esto es habitual en los fotógrafos profesionales, que tendrán un buen procesador de imágenes de este tipo con mapeo de tonos, soporte para HDR, etc.
  • Resynthesizer: este otro plugin de GIMP es muy útil, ya que añade algunas funciones para eliminar objetos de imágenes fácilmente. El plugin se encargará de eliminar la zona y rellenarla de forma efectiva.
  • BIMP: permite trabajar con imágenes por lotes, de forma masiva, para ahorrar tiempo cuando tienes que hacer un mismo retoque a muchas fotos. Así no tendrás que ir una a una.
  • Hugin: con él podrás crear una imagen panorámica a partir de varias fotos cargadas. Todo de una forma muy sencilla y rápida, y realizando todo el proceso necesario para obtener buenos resultados.

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