Dado que el teléfono móvil se ha convertido en una herramienta indispensable para muchos hoy día (ya sea por ocio o por trabajo), el quedarse sin batería en el momento más inoportuno puede ser todo un problema. Los teléfonos de hoy día, aunque han mejorado el rendimiento, están lejos de aguantar una semana sin acercarlos al cargador (ay, Nokia 3310).
A los métodos para ahorrar batería habituales, se suma el esfuerzo de desarrolladores y fabricantes, que a la vez que mejoran sus sistemas operativos optimizando su funcionamiento, añaden herramientas para limitar en un momento dado el consumo energético de las aplicaciones. El problema viene dado cuando estas limitaciones impiden que esas aplicaciones funciones correctamente, algo que ahora vamos a ver como se puede solucionar en unos pocos pasos.