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Fedora unió sus fuerzas con Slimbook para lanzar el Fedora Slimbook. El resultado es un Ultrabook con gran diseño, mejor hardware y un sistema operativo basado en Linux, y ha entrado de lleno en el Olimpo de los portátiles con Linux. Y por qué no decirlo, en un Olimpo general de los portátiles. Para poder recibir la etiqueta de Ultrabook tienen que cumplir algunas condiciones, entre las que destacan dos: deben ser ligeros y más potentes que los portátiles normales.
Para poner las cosas en contexto, lo que vamos a hacer aquí es comparar al Fedora Slimbook con otros Ultrabooks populares del momento, pero, para que no se alarge mucho el artículo, sólo por encima. La mayor parte de lo que aparecerá en la lista serán equipos con Windows, lógico si tenemos en cuenta que alrededor del 80% de ordenadores del mundo usan el sistema de Microsoft, pero también meteremos algún Mac y otros equipos con Linux.

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El HP Spectre x360 13.5 tiene un Intel Core i7-1255U, GPU Intel Iris Xe integrada y pantalla táctil 3000 x 2000 en un peso de 1.37kg. La parte de x360 significa que es de esos que permiten girar la pantalla hasta ponerlo boca abajo y quede como un monitor suelto. Tiene instalado por defecto Windows 11.
Comparado con el Fedora Slimbook, el procesador es similar, algunas generaciones más nuevas el de Fedora, pero la tarjeta gráfica del Slimbook es bastante más potente. En lo que estaría por encima la propuesta de HP, quizá mencionar la pantalla táctil y el precio, que en algunas tiendas se encuentra más barato, y eso que los equipos con pantallas táctiles suelen encarecer el producto.
Hablando de la pantalla, es de sólo 13.5 pulgadas, 2.5 menos que el de Fedora. Si lo que se quiere es trabajar y el tamaño importa, hay que tenerlo en cuenta.
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El Lenovo Yoga 9i parece un calco del anterior de HP. Misma gráfica (Intel Iris Xe), un i7 un pelín más moderno, 30gr más de peso y una pantalla media pulgada más grande. Pareciéndose tanto, es comprensible que si uno es popular también lo sea el otro. También usa Windows 11.
El Fedora Slimbook vuelve a estar por encima en procesador, gráfica y pantalla, siempre y cuando no se busque una táctil. En donde gana por mucho el Lenovo es en el precio, ya que se encuentra en algunas tiendas con promociones que lo bajan hasta superar por poco los 1000€.

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Como no hay dos sin tres, aquí llega el HP Pavilion Plus. Misma gráfica que los dos anteriores y procesador y peso casi calcados (1.4kg). La pantalla es de 14 pulgadas 2880 x 1800 a 90Hz, y también es movido Windows 11. La principal diferencia con el anterior es que la pantalla no se da la vuelta, y con el anterior que no es táctil. El precio en algunas tiendas se queda en unos 1200€.
¿Y para qué cambiar la fórmula que funciona? Estos tres primeros tienen un hardware por defecto bastante potente, y se pueden ampliar. Por resumir, diría que el Fedora Slimbook está por encima en todo porque buscan un público más exigente.

Apple tiene varios Ultrabook, y no sé cuál añadir a esta lista. Tienen que entrar sólo los que ya usan el Apple Silicon, que son presente y futuro en la marca de la manzana. Los chips de Apple son muy potentes para realizar todo tipo de tareas, y también se supone que para los juegos, pero para que algo funcione como debe tiene que estar soportado por el software, y no todo lo está actualmente; para algunas cosas hay que tirar de Rosseta 2.
Los ordenadores de Apple están desde el Air de 13″, con un precio de entrada de más de 1200€, al Pro de 16″, con un precio que se queda por debajo de los 2500€.
Los Mac son buenos, y el que haya tenido uno lo sabe, pero también diferentes. Para obtener algo similar a lo que ofrece el Fedora Slimbook hay que pagar bastante más. El sistema operativo que usa en todos los casos es macOS, y lo que puede ser bueno también lo es malo: puede gustar el sistema operativo, pero Apple no se digna a ofrecer soporte más allá de los 5-6 años, momento en el que el equipo dejará de actualizar el sistema operativo y recibirá sólo algunos parches de seguridad.

El Kubuntu Focus es, diría yo, el rival más directo del Fedora Slimbook. Ambos son equipos potentes y en los dos encontramos Linux por defecto, pero en cada uno encontramos el sistema operativo de lo que les da nombre.
Viendo cómo se puede ampliar el Fedora Slimbook y el Kubuntu Focus, el de Kubuntu está por encima en prácticamente todo, por menos en el último M2 Gen 5. El procesador es un Intel i9-13900HX 24c/32t 5.4 GHz, la gráfica una NVIDIA GeForce RTX 4060 y del resto puede montar hasta 64GB de RAM, 4TB de almacenamiento y subir la pantalla hasta las 17.3 pulgadas, eso sí, todo por un precio que ya supera los 4000€ y un peso de más de 3kg que me han obligado a crear esta sección de no-tan-Ultrabook.
En ambos casos estamos ante ordenadores que tienen a un proyecto detrás, y el soporte del sistema operativo será siempre el mejor. El Focus usa Kubuntu 22.04, y si no se hace el cambio manual subirá a 24.04 el verano que tiene.

El MSI GE76 Raider ya no es un Ultrabook. Tiene especificaciones de equipo «gamer», con un i9-11980KH, NVIDIA GeForde RTX 3080 y misma pantalla y peso que el Kubuntu Focus. Se puede encontrar por un precio de algo más de 3000€.
El Fedora Slimbook es un equipo potente para usuarios exigentes. Podríamos decir que ha elegido una zona intermedia entre lo que ofrecen los equipos ultraligeros más discretos, lo que ofrecen los más caros y por debajo de otros más potentes que dejan de ser Ultrabooks. De este modo habría elegido el equilibrio por encima de otras características.
Su hardware general no está cerca de lo que ofrecen los equipos más potentes, pero tampoco lo está su precio ni en su peso. El Fedora Slimbook es un Ultrabook por definición: hardware potente en un equipo compacto y ligero. Si lo que buscas es algo así, y el mejor soporte posible para Linux, el Fedora Slimbook es algo que podría interesarte.
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Lo reconozco, es un titular extraño. Usar la palabra «emulador» en un software cuyas siglas significan «WINE no es un emulador» no parece lo mejor, pero se usa para responder dudas de los usuarios. WineHQ dice que WINE no es un eso, pero actúa como tal. Trata de disfrazarse de Windows para poder ejecutar aplicaciones para ese sistema operativo, y está disponible para Linux, macOS y otros sistemas operativos, no sólo el que más nos interesa a los Linux Adictos.
Con las diferentes alternativas que hay, es lógico tener dudas. ¿Qué programa tengo que usar si quiero ejecutar aplicaciones de Windows en Linux? Hay algunos que tienen muy buena pinta y parecen facilitar las cosas, y de hecho lo hacen, pero la gran mayoría de ellos usan WINE para conseguir sus objetivos. En ese caso, ¿por qué no usar la base y confiar en otros programas? Todo tiene una explicación.
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Ahora mismo, la aplicación que se está desarrollando más activamente para ejecutar aplicaciones de Windows en Linux es Bottles. Tal y como explicó Isaac en su día, ofrece una interfaz de usuario sencilla, y en ella podemos crear una «botella», indicar qué tipo de software es, elegir un archivo de Windows e instalarlo. Además, incluye soporte para algunas bibliotecas como Steam.
Ahora está medio abandonada (o abandonada del todo), pero PlayOnLinux también permite instalar programas de Windows como Guitar Pro e incluso los Soundbanks, que son los sonidos para que el resultado sea más profesional.
La lista de programas más populares al completaría CrossOver, pero este es comercial y no mejora por mucho (por no decir en nada) al resto.
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En los tres casos se usa WINE de fondo.
Estos programas surgen para cubrir una necesidad: facilitar la instalación del software. Cada uno tiene su interfaz y más o menos configuraciones, pero todos dejan bien a la vista las opciones que debemos ajustar para asegurarnos de que un programa se ejecuta bien o no.
En PlayOnLinux, que tuvo tiempos mejores, hay incluso un apartado desde el que podremos elegir el programa a instalar. La teoría dice que se puede elegir un programa de la lista y PlayOnLinux hace el resto para que tanto instalación como ejecución tengan éxito. En lo que no esté en la lista, hay muchas probabilidades de que crear una nueva «unidad» e instalar el programa salga bien. Si no a la primera, puede que a la segunda. Si tampoco, ofrece montones de librerías y opciones para configurar, hasta el punto de que permite instalar Photoshop si se sabe cómo.
Bottles es un poco lo mismo, pero más moderno. Si se va a instalar un juego, se puede elegir un perfil en concreto, y también qué lo lanzará (como lutris-6-x), la arquitectura y la versión de DXVK.
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Otro punto a tener en cuenta de estos programas es que organizan las aplicaciones en una interfaz unificada desde la que se pueden lanzar. Crean un archivo .desktop para que aparezca en el menú de aplicaciones de cualquier escritorio Linux, pero también se puede ver todo lo que hay instalado abriendo el software y accediendo, por ejemplo, al apartado de botellas.
Desde aquí podemos realizar cambios. Si un programa no funciona bien con una de las librerías que se están usando, se puede elegir otra, pero suelen tener un problema comun.
Instalar los programas con WINE puede ser más complicado, pero yo diría que mejor. Al lanzar un EXE instalable, nos mostrará algunas opciones, como la versión de Windows a emular, y el proceso es más bien ir siempre hacia adelante. Si requiere .NET, bajará Mono automáticamente, y así con algunas librerías, no todas.
La configuración se tiene que hacer con el terminal o instalando software como Winetricks, con lo que podremos configurar lo mismo que con Bottles y demás, pero con una interfaz menos atractiva visualmente y menos intuitiva. De hecho, la interfaz de WINE en general es un calco de lo que veíamos en Windows 95.
Muchas herramientas existen para mejorar las cosas, y los programas que usan WINE en su corazón no son más que frontends alternativos con algunas vitaminas. La instalación de software y configuración es más sencilla con Bottles, PlayOnLinux o CrossOver, pero los tres suelen tener el mismo problema: ejecutar un EXE suelto no se les da tan bien.
Por ejemplo, si queremos lanzar una aplicación de la Microsoft Store, Bottles no lo permite, y WINE, si es compatible, permite incluso lanzar WhatsApp. Cierto es que hay opciones que no funcionan, pero eso ya es por diseño, que Meta desactiva las videollamadas si detecta que la versión de Windows no se ha lanzado en Windows.
Bottles en concreto está disponible como paquete flatpak, con lo bueno y lo malo que tienen este tipo de paquetes. Una vez instalado software y dependencias, las «botellas» se crearán en un entorno aislado que no tocará nada importante del sistema operativo, y eso no es posible con WINE. WINE instala muchos paquetes para su correcto funcionamiento, y ya sabéis como es Linux, que si luego queremos hacer el camino de vuelta y lo hacemos mal…
En definitiva, yo recomendaría usar Bottles en concreto para la instalación de software, y WINE en particular si necesitamos lanzar EXEs sueltos. Y si no queremos correr ningún riesgo siempre podemos usar una máquina virtual.
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By David Yaffe-Bellany
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By David Yaffe-Bellany
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