
El avance en la investigación para 6G se ha visto impulsado por una innovación que promete transformar la forma en que se gestionan las ondas electromagnéticas. Investigadores liderados desde la University of Glasgow han desarrollado un enfoque basado en superficies inteligentes reconfigurables (RIS, por sus siglas en inglés) que permite manipular de manera precisa las ondas electromagnáticas para mejorar la transmisión de datos y reducir la interferencia electromagnética (EMI).
La promesa de 6G es ofrecer velocidades de red hasta 100 veces superiores a las de 5G, pero la EMI planteaba uno de los mayores obstáculos. Las superficies inteligentes reconfigurables permiten reflejar, enfocar, desviar y magnificar señales mediante elementos programables distribuidos a lo largo de la superficie. Estos elementos pueden ser configurados de forma individual para dirigir con mayor precisión el camino de la señal y evitar las fuentes de interferencia.
El equipo ha definido un marco de EMI consciente que identifica y “fabrica” el perfil de interferencia, localiza la ruta de señal más limpia y utiliza la RIS para dirigir las señales hacia esa ruta, minimizando la EMI. Este enfoque reduce tanto la carga de procesamiento digital en la estación base como el consumo energético asociado, ya que la manipulación de la señal se realiza de forma proactiva en el entorno.
Como explicó Jalil Kazim, miembro del The James Watt School of Engineering y coautor del estudio, “colocar una superficie inteligente en el entorno permite moldear la ruta de la señal antes de que llegue a la estación base, aliviando la carga computacional y el coste energético de la red”.
Además de los beneficios técnicos, la EMI plantea consideraciones de seguridad y privacidad. Una RIS bien diseñada puede garantizar que los datos alcancen a los usuarios y dispositivos autorizados, reduciendo la posibilidad de accesos no deseados y aumentando la resiliencia de las redes. El profesor Muhammad Ali Imran, líder de la escuela y coautor del trabajo, señala que la seguridad, la privacidad y la resiliencia ya no son opcionales, sino requisitos esenciales para las redes del mañana. La superficie inteligente puede dirigir la señal hacia usuarios de confianza y denegarla a otros, acercándonos a redes más seguras y flexibles para las tecnologías de comunicación y detección del futuro.
Se espera que la implementación comercial de 6G comience a partir de 2030, con avances que podrían redefinir la conectividad, desde redes Wi-Fi de interiores hasta hogares conectados y el ecosistema de Internet de las Cosas (IoT).
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