xAI recurre a turbinas de avión para alimentar su centro de datos en Mississippi



La creciente demanda eléctrica de la inteligencia artificial está llevando a las empresas tecnológicas a buscar alternativas a las conexiones convencionales a la red. xAI, la compañía de Elon Musk, ha instalado ocho generadores basados en motores de avión reacondicionados en su complejo de computación Colossus 2, en Mississippi.

Cada unidad puede generar hasta 50 megavatios, según los datos disponibles. En conjunto, las turbinas ofrecen una fuente de electricidad de rápida instalación para una infraestructura que requiere grandes cantidades de energía. La solución, sin embargo, también plantea interrogantes sobre las emisiones y el impacto en las comunidades cercanas.

## De motores de avión a generadores eléctricos

ProEnergy, una empresa con sede en Missouri, adapta motores de avión retirados —incluidos modelos fabricados originalmente por General Electric— para utilizarlos como generadores estacionarios. De este modo, equipos que han terminado su vida útil en la aviación pueden destinarse a producir electricidad para instalaciones industriales y centros de datos.

La rapidez es una de las principales ventajas. Mientras que obtener una conexión de alta capacidad a la red puede llevar años en algunas zonas, las turbinas permiten a los operadores incorporar generación eléctrica en plazos más cortos. Audun Martinsen, analista de Rystad Energy, señaló que este tipo de equipos puede ayudar a poner en marcha un centro de datos en aproximadamente 24 meses.

La diferencia puede ser significativa: según la Agencia Internacional de la Energía, conectar una instalación de 100 megavatios a la red del norte de Virginia puede tardar alrededor de siete años. A estas demoras se suman los problemas de disponibilidad de equipos y capacidad de generación, que podrían retrasar nuevos suministros eléctricos hasta 2031 en algunos casos.

## La presión energética de la inteligencia artificial

Los centros de datos necesitan cada vez más electricidad para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial. Las previsiones de consumo para Estados Unidos han aumentado con rapidez: una estimación publicada en julio de 2026 proyectó que estas instalaciones podrían representar el 20 % de la demanda eléctrica nacional en 2035, un 83 % más que una estimación difundida apenas siete meses antes.

La falta de energía ya está afectando a los planes de expansión. En abril de 2026, alrededor de la mitad de los proyectos de centros de datos previstos se habían aplazado o cancelado, en parte porque no había electricidad disponible. Microsoft, por ejemplo, dejó de ser el cliente principal de un proyecto en Inglaterra después de que el proveedor no pudiera garantizar el suministro necesario.

xAI tiene motivos particulares para acelerar sus planes: Elon Musk afirmó en agosto que la compañía quería multiplicar por siete su capacidad de computación antes de finales de 2027. Otras empresas también exploran la generación in situ. OpenAI utilizó turbinas de gas en su primer centro Stargate, en Abilene, Texas, mientras que el promotor Crusoe encargó 13 generadores de ProEnergy en abril de 2026.

## La rapidez frente a las preocupaciones ambientales

Aunque las turbinas pueden reducir la espera por una conexión a la red, su funcionamiento ha suscitado críticas por la contaminación que generan y por la supervisión regulatoria. Los permisos concedidos en Mississippi para las ocho unidades de xAI permitirían límites un 25 % superiores para determinados compuestos orgánicos volátiles, según informaciones publicadas. También se han expresado inquietudes por las emisiones de monóxido de carbono y formaldehído.

El Southern Environmental Law Center ha impugnado la aprobación estatal y sostiene que xAI no ha abordado de forma suficiente ciertos contaminantes ni explicado adecuadamente sus cálculos de emisiones. La organización también ha cuestionado la actividad de generadores en instalaciones de la compañía que, según sus denuncias anteriores, habrían operado sin los permisos requeridos cerca de comunidades con más de 100.000 residentes.

La instalación de turbinas reacondicionadas refleja un desafío más amplio para el sector: la demanda de electricidad crece más rápido que la infraestructura capaz de atenderla. Estas unidades pueden ofrecer una respuesta rápida, pero no eliminan las preocupaciones sobre las emisiones ni sustituyen la necesidad de ampliar y modernizar las redes eléctricas. Empresas y reguladores tendrán que equilibrar la velocidad de expansión con la protección ambiental y la salud de las comunidades locales.

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