La IA empresarial empieza a impulsar los ingresos, pero medir su retorno sigue siendo un reto



Un número creciente de empresas empieza a traducir sus inversiones en inteligencia artificial (IA) en resultados financieros. Según un nuevo informe de Deloitte, el 28 % de las organizaciones encuestadas afirma que sus estrategias de IA ya están contribuyendo al crecimiento de los ingresos, frente al 20 % registrado a principios de 2026.

El avance es significativo, aunque los beneficios de la IA siguen manifestándose con mayor claridad en otras áreas. Las empresas destacan mejoras en productividad y eficiencia (74 %), toma de decisiones y análisis de datos (60 %), reducción de costes (45 %) y relaciones con los clientes (44 %). El crecimiento de los ingresos, pese a ser uno de los retornos más esperados, todavía tarda más en materializarse.

## La productividad empieza a convertirse en crecimiento

Los datos sugieren que algunas organizaciones están logrando transformar las mejoras operativas en mayores ingresos. Sin embargo, el progreso inicial no garantiza por sí solo un retorno sostenible. El 86 % de las empresas consultadas prevé aumentar su inversión en IA durante el próximo ejercicio, lo que refuerza la importancia de evaluar con rigor qué iniciativas generan valor y cuáles todavía no justifican su coste.

La visibilidad financiera continúa siendo un obstáculo. Aunque el 71 % realiza un seguimiento del gasto total relacionado con el uso de modelos y tokens, muchas compañías solo conocen la factura global. Sin un desglose que vincule el consumo con tareas, equipos y resultados, resulta difícil determinar dónde se concentra el gasto y qué aplicaciones ofrecen el mejor rendimiento.

## La IA también está transformando los puestos de trabajo

La adopción de estas tecnologías está modificando las responsabilidades laborales. En el desarrollo de software, por ejemplo, parte del trabajo puede desplazarse de la escritura de código a la supervisión de agentes de IA. Esto exige replantear las funciones y las competencias, en lugar de limitarse a incorporar herramientas en procesos existentes.

Aun así, la transformación sigue en una fase temprana. Tres de cada cinco empresas han rediseñado puestos de trabajo de manera moderada, pero solo el 15 % lo ha hecho de forma amplia y apenas el 1 % afirma haber completado el cambio. Según Deloitte, muchas organizaciones apenas están comenzando a explorar el alcance de esta transición.

## Soberanía y control, prioridades crecientes

La soberanía de la IA —la capacidad de mantener un mayor control sobre los datos, la infraestructura y las cargas de trabajo— ocupa un lugar cada vez más relevante en las estrategias empresariales. El 74 % de los participantes considera que tiene, como mínimo, una importancia moderada. Además, el 46 % de las empresas de América y el 47 % de las de Europa, Oriente Medio y África están desarrollando soluciones internas para recuperar control sobre sus sistemas.

Construir infraestructura propia o adoptar modelos alojados internamente puede ofrecer más control y previsibilidad de costes, pero implica concesiones. Frente a los servicios de grandes proveedores de nube, estas alternativas pueden requerir más recursos y sacrificar rapidez, capacidad o rendimiento. Algunas empresas también están optando por modelos de pesos abiertos alojados por cuenta propia cuando sus necesidades permiten prescindir de los modelos más avanzados.

## Seis prioridades para la siguiente etapa

El informe de Deloitte plantea varias líneas de acción para las organizaciones que buscan avanzar más allá de la experimentación:

– Rediseñar el trabajo de principio a fin, no solo automatizar tareas aisladas.
– Seguir los costes con suficiente detalle para relacionarlos con el uso y los resultados.
– Vincular la estrategia de IA con iniciativas que contribuyan directamente a los ingresos.
– Adaptar la gobernanza al aumento de la autonomía de los sistemas.
– Considerar aplicaciones emergentes, incluida la IA física y la robótica.
– Tratar la soberanía como un esfuerzo continuo, no como una decisión puntual.

Las cifras apuntan a una nueva etapa para la IA empresarial: algunas compañías ya observan beneficios económicos, pero convertirlos en resultados consistentes dependerá de una gestión más precisa de los costes, una reorganización efectiva del trabajo y decisiones de infraestructura alineadas con las prioridades del negocio.

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