La UE impulsa un cable submarino ártico para conectar Groenlandia con Europa



La Unión Europea ha comprometido 119 millones de dólares (107 millones de euros) para reforzar las comunicaciones seguras de Groenlandia y avanzar en la propuesta del cable submarino Pan-Arctic. El proyecto establecería una conexión directa entre Groenlandia y Europa, sin pasar por territorio estadounidense, y podría ampliarse en el futuro hasta Canadá y, eventualmente, hacia Japón y Corea del Sur.

La iniciativa fue señalada como prioritaria en un documento de política ártica de la Comisión Europea publicado el 20 de octubre de 2026. Su desarrollo se produce en un contexto de creciente interés por diversificar las rutas internacionales de datos y reducir la dependencia de corredores marítimos considerados vulnerables.

## Una nueva ruta de comunicaciones en el Ártico

La propuesta cuenta con el respaldo de un acuerdo entre empresas europeas, instituciones de investigación y el operador de telecomunicaciones de Groenlandia para continuar estudiando su viabilidad. Sin embargo, construir y mantener infraestructura en aguas árticas plantea dificultades considerables: el hielo exigiría apoyo adicional de rompehielos, elevaría los costes de instalación y complicaría las reparaciones.

La posible extensión hacia Canadá abriría una ruta septentrional que, con cooperación internacional y nuevas obras, podría conectar con Asia. Ese tramo dependería tanto de acuerdos con Canadá como de las exigentes condiciones de construcción en el entorno polar.

El plan es independiente de Leif Erikson, otra propuesta de Bulk Infrastructure que busca conectar Noruega y Canadá. Aunque ambos proyectos exploran rutas entre Europa y socios situados más allá de la infraestructura estadounidense, son iniciativas distintas.

## Seguridad y protección de los cables submarinos

La planificación de nuevas conexiones está cada vez más influida por preocupaciones de seguridad. Más del 90 % del tráfico de datos entre Europa y Asia circula por cables submarinos que atraviesan el mar Rojo, una ruta cuya importancia estratégica ha quedado de manifiesto tras los ataques e interrupciones en torno al estrecho de Bab el-Mandeb.

En Europa también inquietan los incidentes en el mar Báltico, incluidos casos en los que se ha sospechado que buques dañaron cables al arrastrar sus anclas. Además, Reuters informó de que fuerzas de la OTAN se enfrentaron a submarinos rusos durante ejercicios cerca de Noruega en la primavera de 2026, en medio de la preocupación por la seguridad de la infraestructura submarina.

La estrategia europea propone crear un Centro de Cables del Ártico para coordinar la vigilancia, la protección y el apoyo a las reparaciones de las infraestructuras en las aguas del norte. También recomienda incorporar tecnologías de monitorización en los propios cables, con el fin de detectar actividad inusual y alertar antes sobre posibles interferencias.

## Un proyecto ambicioso con obstáculos por resolver

El cable Pan-Arctic se plantea como una alternativa a corredores políticamente sensibles. Una iniciativa anterior, Arctic Connect, que pretendía enlazar Europa y Asia a lo largo de la costa septentrional rusa, fue abandonada en mayo de 2021. La nueva propuesta evita esa ruta, aunque su posible alcance asiático aún dependería de futuras asociaciones y de superar importantes desafíos técnicos y logísticos.

El interés por estas redes refleja una tendencia más amplia: conectar países aliados mediante rutas que reduzcan la exposición a aguas territoriales o zonas económicas exclusivas de Estados considerados menos fiables. La financiación europea supone un avance relevante, pero la construcción, la cooperación internacional y el mantenimiento en condiciones árticas serán determinantes para que la propuesta llegue a materializarse.

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