
Apple por fin ha incorporado una pantalla táctil a sus portátiles. Las nuevas MacBook Pro con pantalla PROLED XDR parecen equipos sobresalientes, pero su elevado precio plantea una pregunta importante: ¿era la MacBook Pro el lugar indicado para estrenar esta tecnología?
La MacBook Pro de 14 pulgadas con pantalla táctil parte de los 2.899 dólares, mientras que el modelo de 16 pulgadas comienza en 3.399 dólares. Son precios difíciles de justificar para muchos compradores, sobre todo si la principal novedad que buscan es poder tocar la pantalla.
Es cierto que la MacBook Pro está pensada para profesionales. Sus componentes de alto rendimiento pueden acelerar tareas exigentes y convertir el equipo en una inversión útil. Sin embargo, esa orientación también hace que la pantalla táctil parezca menos apropiada como característica estrella: quienes trabajan con edición de vídeo, producción musical o diseño suelen necesitar precisión y control, y para eso el teclado, el trackpad, el ratón y los periféricos especializados siguen siendo herramientas difíciles de reemplazar.
## ¿Quién necesita una MacBook táctil de alta gama?
Las pantallas táctiles sí aportan comodidad en tareas cotidianas. Desplazarse por una página, pasar las páginas de un libro electrónico o seleccionar un menú con un toque puede sentirse más directo que recurrir al trackpad. Para quienes han usado portátiles Windows o Chromebooks táctiles, además, esa interacción puede resultar familiar y natural.
Pero esas ventajas no necesariamente justifican pagar miles de dólares por un portátil profesional. Si el uso principal de la pantalla táctil será navegar por internet o tocar ocasionalmente un botón, el sobreprecio merece una consideración cuidadosa.
En el caso del modelo de 16 pulgadas, la versión táctil cuesta alrededor de 400 dólares más que una MacBook Pro con especificaciones comparables y pantalla convencional. Parte de esa diferencia corresponde a la tecnología OLED, que ofrece mejoras de contraste, brillo y reproducción del color. Por tanto, el comprador no paga únicamente por la función táctil. Aun así, quien no necesite esas prestaciones de imagen podría terminar pagando más por una función que rara vez aprovecha.
La paradoja es que los portátiles más accesibles de Apple —la MacBook Air y la MacBook Neo— parecen candidatos más lógicos para una pantalla táctil. Suelen destinarse a tareas diarias, como navegar, estudiar, trabajar con documentos y consumir contenido, actividades en las que tocar la pantalla puede ser especialmente práctico.
Apple podría ofrecer una versión táctil de esos modelos sin incluir todas las prestaciones de imagen de la MacBook Pro. Una MacBook Neo táctil a un precio competitivo, por ejemplo, podría ampliar el atractivo de la función sin obligar a los compradores a optar por un equipo de gama profesional. Mantener también una versión sin pantalla táctil permitiría conservar una opción más económica para quienes prefieren la interacción tradicional.
## La pantalla táctil no siempre mejora un portátil
La experiencia con otros portátiles de alto rendimiento también invita a moderar las expectativas. En equipos diseñados para profesionales y usuarios de inteligencia artificial, la pantalla táctil puede acabar siendo una característica secundaria: útil en ciertos momentos, pero fácil de olvidar durante el trabajo cotidiano.
Su valor resulta más evidente en los dispositivos convertibles 2 en 1, que permiten girar o separar el teclado y usar la pantalla como una tableta. En ese formato, tocar la pantalla no es un añadido ocasional, sino una parte central de la experiencia.
Apple ya ofrece algo parecido con el iPad Pro y su Magic Keyboard. Sin embargo, aunque el iPad Pro utiliza chips de la serie M, su sistema operativo y sus aplicaciones no siempre ofrecen la misma experiencia que un Mac con macOS. Un dispositivo convertible de Apple que combinara una pantalla táctil con macOS y aplicaciones de escritorio completas tendría una propuesta mucho más convincente.
La llegada de la primera MacBook táctil es un paso llamativo, y puede que algunos profesionales valoren la combinación de pantalla avanzada y controles táctiles. Pero Apple ha reservado la novedad para sus portátiles más caros, mientras que el uso más natural de esta tecnología quizá esté en sus equipos más asequibles o en un verdadero Mac convertible.
Hasta que eso ocurra, la pantalla táctil de la MacBook Pro parece una opción interesante, pero no necesariamente esencial. Para muchos usuarios, el teclado y el trackpad seguirán siendo la forma más práctica de trabajar; y para quienes buscan una interacción táctil cotidiana, una MacBook Air o una MacBook Neo con esta función podría haber sido una apuesta más acertada.
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