
Los chatbots de inteligencia artificial se están convirtiendo en una fuente habitual de ayuda para los trabajadores, incluso por delante de colegas y responsables. Sin embargo, su uso plantea una cuestión importante: ¿se comprueban suficientemente las respuestas antes de actuar?
Una encuesta a 2.000 trabajadores del Reino Unido revela que solo el 24 % verifica los resultados o las indicaciones generadas por IA antes de seguirlos. Además, el 39 % afirma haber actuado basándose en respuestas que después resultaron inexactas o inadecuadas.
La investigación fue realizada por Censuswide por encargo de O’Reilly, una empresa de aprendizaje. Sus conclusiones apuntan a una brecha entre la rápida adopción de estas herramientas y la formación y supervisión que acompañan su uso en el entorno laboral.
## Una brecha de formación en IA
Uno de los hallazgos más llamativos es que algunos empleados recurren a los chatbots como alternativa a pedir consejo a sus compañeros. Pero no siempre cuentan con las pautas necesarias para evaluar las respuestas que reciben.
Según la encuesta, solo el 16 % ha recibido formación sobre IA relacionada específicamente con su puesto. A su vez, el 35 % señala que no ha recibido formación ni orientación sobre IA durante el último año. En algunos lugares de trabajo, parece que las herramientas se han incorporado antes de que los equipos dispongan de criterios claros para utilizarlas.
“Estamos viendo una plantilla que ha adoptado plenamente la IA como primera opción, pero la red de seguridad no ha avanzado al mismo ritmo”, afirma Alexia Pedersen, vicepresidenta sénior internacional de O’Reilly. “Las personas avanzan más rápido que la formación y la gobernanza de sus organizaciones”.
Pedersen describe esta brecha como un terreno propicio para los errores. Sin embargo, sostiene que la respuesta no tiene por qué ser frenar la adopción de la IA: “La solución no es ralentizar su adopción, sino cerrar la brecha con la formación adecuada, hábitos de verificación y acceso a conocimientos fiables”.
## Crear una cultura de verificación
Los resultados plantean interrogantes sobre cómo se utiliza la IA en el trabajo, pero también señalan retos relacionados con la formación, la confianza y los procesos internos. Una respuesta generada por IA puede ser útil como punto de partida, aunque no debería aceptarse automáticamente como correcta o adecuada para cada situación.
Para las organizaciones, esto implica ofrecer formación estructurada y específica para cada función, además de establecer pautas claras sobre cuándo y cómo verificar la información. También supone ayudar a los empleados a identificar los límites de estas herramientas y a saber cuándo deben recurrir a la experiencia de un colega o especialista.
Pedersen considera que el desafío es “un problema de formación y confianza, no un problema de IA”. Las empresas que inviertan en competencias prácticas y promuevan una cultura de verificación, en lugar de aceptación acrítica, estarán mejor preparadas para convertir la adopción de estas herramientas en una mejora real de la productividad.
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