De residuo electrónico a nueva oportunidad: así se reacondiciona la tecnología en Erskine



¿Qué significa realmente que un ordenador portátil, una impresora o un servidor sea «reacondicionado»? En las afueras de Glasgow, el Centro de Renovación Tecnológica (TRC) de HPE en Erskine muestra cómo los equipos usados pueden volver a funcionar y tener una segunda vida.

La instalación, de unos 22.300 metros cuadrados, forma parte del legado tecnológico de «Silicon Glen», la industria electrónica que floreció en Escocia. Inaugurada en 1987, la planta ha atravesado varias transformaciones y, desde 2011, se dedica a la renovación y el procesamiento de equipos. Hoy trabaja junto con un centro hermano en Andover, Massachusetts.

## Un proceso a gran escala

Más de 200 personas trabajan en Erskine, muchas de ellas de la zona. La planta puede procesar cerca de 150.000 activos al mes. Según HPE, alrededor del 85 % de los servidores y el 97 % de los ordenadores de sobremesa y estaciones de trabajo que recibe se limpian de datos, se prueban y se procesan allí para su posible reutilización.

En conjunto, HPE calcula que el 84 % de los activos procesados en Erskine y Andover se reacondiciona y vuelve a utilizarse; el resto se recicla de forma responsable. El programa acepta equipos de otros fabricantes, no solo productos de HPE, lo que amplía las posibilidades de recuperar componentes y reducir residuos.

Durante el recorrido, las distintas etapas del trabajo resultan visibles: desde la recepción y clasificación de los equipos hasta la separación de piezas, el reacondicionamiento y las pruebas finales. Los componentes se registran y siguen mediante una versión personalizada de Microsoft Dynamics 365, que permite llevar un control de cada activo a lo largo del proceso.

La demanda de capacidad de computación para inteligencia artificial también está llevando más servidores y equipos de alto rendimiento a la planta. Antes de volver al entorno empresarial, los sistemas reacondicionados se someten a comprobaciones para verificar su funcionamiento y capacidad para responder a las cargas de trabajo previstas.

## Seguridad de los datos, antes que nada

La protección de la información es esencial cuando se reutiliza hardware. HPE afirma que limpia las unidades con software especializado y las sobrescribe de acuerdo con sus estándares, incluso cuando los clientes ya han borrado los datos antes de devolverlas.

La empresa calcula que ha sobrescrito unos 1,6 millones de unidades y sanitizado de forma segura 1,7 exabytes de datos. Esa cifra da una idea de la escala del proceso y de la importancia de garantizar que los dispositivos no conserven información accesible antes de volver al mercado.

## Menos residuos y embalajes más sostenibles

La recuperación de equipos y componentes ayuda a evitar que productos todavía útiles terminen en vertederos. HPE estima que sus centros de Erskine y Andover han evitado que más de 8,4 millones de kilogramos de residuos electrónicos acaben allí.

La sostenibilidad también se extiende al embalaje. La compañía indica que el exterior de sus envases para productos reacondicionados está hecho de cartón corrugado 100 % reciclado, buena parte del cual procede de embalajes de devoluciones. Para proteger el contenido, utiliza una espuma biodegradable a base de almidón que puede disolverse en agua y sustituye a la espuma de poliestireno.

El trabajo del TRC pone de relieve que un dispositivo usado no tiene por qué ser un dispositivo al final de su vida útil. Con controles de seguridad, pruebas rigurosas y una gestión cuidadosa de los componentes, una parte importante del hardware puede volver a prestar servicio. Para las empresas, eso puede representar una alternativa más asequible a la compra de equipos nuevos; para el medioambiente, una oportunidad de reducir residuos y aprovechar mejor los recursos.

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