
La adopción de inteligencia artificial (IA) se encuentra en un punto de inflexión para las empresas del Reino Unido. Un nuevo marco de intereses emerge: seguridad, privacidad y soberanía de los datos, que ya no se perciben solo como requisitos regulatorios, sino como condiciones esenciales para competir en un entorno cada vez más interconectado y regulado. Según hallazgos de IDC encargados por Expereo, más de la mitad de las organizaciones encuestadas considera que la seguridad y la privacidad siguen siendo uno de los mayores obstáculos para la adopción de IA. Este dato subraya una realidad ineludible: la confianza en la tecnología depende, en gran medida, de la capacidad para controlar de forma clara y auditable el flujo de datos a través de nubes, redes y entornos de IA.
La soberanía digital ya no se define únicamente por el lugar de almacenamiento de los datos. Las empresas están demandando una gobernanza más amplia que abarque la forma en que los datos se mueven entre redes y nubes, con mayor transparencia y visibilidad sobre estos movimientos. En este contexto, la adquisición de IA debe ir acompañada de prácticas de gestión de datos que permitan a las organizaciones demostrar cumplimiento, gestionar riesgos y operar con confianza en múltiples jurisdicciones.
El informe también señala que la presión de clientes y socios para localizar datos está en aumento: un 26% de las organizaciones afirma que estas partes interesadas están influyendo en las decisiones de localización de datos. Paralelamente, un 27% sitúa la soberanía digital como uno de los impulsores líderes de las inversiones tecnológicas, y un 29% considera la soberanía como prioridad alta o máxima dentro de sus estrategias de negocio. Estos porcentajes reflejan una tendencia creciente hacia la localización y control de datos sensibles en un entorno regulatorio y de seguridad cada vez más exigente.
Globalmente, las motivaciones pueden variar por región: en Europa, regulaciones como el GDPR son motores clave, mientras que en Estados Unidos la seguridad nacional orienta las decisiones. No obstante, el hilo conductor es claro: a medida que la adopción de IA se acelera, la visibilidad y el control sobre los datos que circulan entre cloud, redes y entornos de IA serán cada vez más decisivos para gestionar riesgos y operar con confianza entre diferentes jurisdicciones.
En palabras de Ben Elms, CEO de Expereo, la soberanía digital debe ir más allá de la ubicación del dato y abarcar su tránsito: se demanda una mayor transparencia y visibilidad de cómo se mueven los datos entre redes y nubes. Este marco de control no solo protege a las empresas frente a amenazas y vulnerabilidades, sino que también fortalece la confianza de clientes y socios, posibilitando inversiones en IA con un enfoque claro en gobernanza y seguridad.
En resumen, la eficacia de la IA para impulsar innovación y crecimiento dependerá de la capacidad de las organizaciones para demostrar control, gestionar riesgos y mantener la seguridad en un ecosistema digital cada vez más complejo y global. La soberanía digital no es una barrera; es un marco estratégico para operar de manera responsable, eficiente y confiable en la era de la inteligencia artificial.
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