
La red de carga de Osprey en el Reino Unido está a la vanguardia de la tecnología Autocharge, al presentar una solución que autenticará el pago y aplicará precios dinámicos para los usuarios de su creciente red de cargadores. Este avance busca solventar una de las mayores complicaciones de la movilidad eléctrica: la gestión del pago en estaciones de carga sin demoras ni interrupciones.
Con el nuevo servicio, la app Osprey Go, se perfecciona la función Autocharge para autenticar automáticamente los vehículos en el momento de conectar. Esto significa que los conductores no necesitan manipular tarjetas de pago ni descargar múltiples apps para iniciar una sesión de carga. El sistema se apoya en la plataforma interna Osprey Iris, que se encarga de la gestión de puntos de carga y de la determinación de la tarifa adecuada en cada sesión.
Una vez que el usuario ha configurado Osprey Go y agregado sus datos de facturación, el software requiere dos inicios de sesión a través de la app para registrar el vehículo en el sistema. A partir de ahí, Iris identifica el vehículo, inicia la sesión de carga y aplica la mejor tarifa, sin necesidad de más interacciones. Los conductores simplemente conectan y pueden marcharse.
Osprey afirma que también aplica las tarifas de carga más ventajosas para cada cliente en función del sitio y del momento de la carga. Aquellos que conecten durante periodos de menor demanda pueden beneficiarse de tarifas más atractivas en estaciones de carga ultrarrápidas.
“Osprey Go representa una mejora significativa en la experiencia del cliente de vehículos eléctricos”, señala Olly Cooper, director de tecnología de Osprey. “Tomamos Autocharge y lo convertimos en Osprey: un flujo de configuración sencillo, pruebas exhaustivas y la posibilidad de ofrecer la funcionalidad a la mayor cantidad de conductores”.
Análisis: la carga de EVs sigue siendo fragmentada

Aunque la tecnología de Osprey suene similar a Plug & Charge, un estándar de autenticación basado en ISO 15118 que almacena los datos de pago dentro del coche y inicia automáticamente las sesiones de carga, su funcionamiento es independiente, lo que permite que un número más amplio de vehículos se beneficien de la comodidad. Sin embargo, la red sigue siendo relativamente fragmentada pese a que varios fabricantes adoptan soluciones similares.
Existe una gran cantidad de Operadores de Puntos de Carga (CPOs) que ofrecen métodos de pago variados, desde tarjetas RFID vinculadas a cuentas propias hasta pagos con tarjeta de crédito por contacto, a veces con autorización previa temporal que puede tardar días en reembolsarse. La solución de Osprey es indudablemente conveniente, pero está diseñada para su propia red y, de momento, Plug & Charge figura como una futura incorporación a la plataforma. Los usuarios acostumbrados a sistemas de pago automatizados deberán descargar la app de Osprey para usarla por ahora.
Para quienes realizan desplazamientos habituales a través de las mismas redes, soluciones como Osprey o Plug & Charge pueden resultar adecuadas. Aún así, no ofrecen una cobertura universal. En ciertas rutas y entornos, los conductores pueden seguir teniendo que recurrir a tarjetas de crédito o a descargas de apps poco conocidas para recargar sus baterías cuando se alejan de las rutas habituales.
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