
La inteligencia artificial puede ocupar los titulares de hoy, pero las conversaciones más productivas que se desarrollan en el ecosistema tecnológico rara vez comienzan o terminan con la IA.
Más bien, suelen empezar con un desafío de negocio.
Los desafíos empresariales impulsan la conversación sobre la IA
¿Cómo modernizamos nuestra infraestructura sin aumentar la complejidad? ¿Cómo fortalecemos nuestra postura de seguridad mientras habilitamos la innovación? ¿Cómo preparamos a la organización para la IA sin reconstruirlo todo desde cero?
Esas preguntas conducen a una realización: las decisiones tecnológicas de hoy están interconectadas.
Una iniciativa de IA depende de la preparación para la nube. La estrategia en la nube influye en la ciberseguridad. La identidad, la gobernanza y la gestión de datos sostienen todo ello. En el papel, parecen elementos independientes. En la práctica, forman un solo sistema. Si tiras de la nube, la seguridad se mueve con ella; si tiras de la IA, también se mueven los datos y la gobernanza.
Ese es un cambio significativo, no solo para las organizaciones que invierten en tecnología, sino para los socios que las acompañan en su recorrido. Las organizaciones pasan de preguntar si la IA importa a centrarse en cómo implementarla con éxito.
Ese cambio ocurre en toda la industria.
Nuestra Cuarta Edición del Informe sobre la Dirección de Tecnología, que encuestó a más de 1.400 proveedores de soluciones de TI en 40 países, encontró que casi el 75% de los socios considera que la IA es esencial para su futuro. Y, al mismo tiempo, la conversación se ha ampliado mucho más allá de la IA. Los socios ven cada vez más servicios, especialización, ciberseguridad y automatización como las capacidades que los diferenciarán en los próximos años.
Para mí, ese es uno de los signos más importantes del mercado actual, porque la conversación no se trata simplemente de adoptar la próxima tecnología. Se trata de construir un entorno en el que las tecnologías trabajen juntas para resolver desafíos reales de negocio.
De la experimentación a la implementación
La adopción de IA se acelera, pero las organizaciones se dan cuenta rápidamente de que los proyectos exitosos dependen de mucho más que elegir el modelo o la plataforma adecuados. Dependen de una infraestructura segura, datos confiables, gobernanza, integración y la experiencia para unir todas esas piezas.
Los datos del mercado cuentan una historia similar.
Se proyecta que el gasto mundial en IA supere los 2 billones de dólares en 2026. Se espera que el gasto mundial en Nube Pública supere el billón de dólares, mientras que el gasto en ciberseguridad continúa su rápido crecimiento. Estos mercados no crecen de forma aislada, sino que se expanden juntos porque las organizaciones reconocen que una inversión refuerza a las demás.
Por eso creo que la conversación está madurando.
La pregunta ya no es: “¿Dónde empezamos con la IA?”
Sino: “¿Cómo construimos la base adecuada para que la IA tenga éxito?”
Eso requiere un enfoque diferente de todos los actores del ecosistema tecnológico.
Los clientes ya no buscan otra demostración de IA, sino respuestas a preguntas como:
- ¿Cómo encaja la IA en las inversiones tecnológicas que ya hemos realizado?
- ¿Cómo se integrará con nuestro entorno de nube existente?
- ¿Qué significa eso para nuestra postura de seguridad y gobernanza?
- ¿Cómo puede mejorar la productividad sin generar complejidad innecesaria?
Esas son preguntas de implementación, y creo que definirán la próxima fase de adopción de la IA.
La tecnología seguirá evolucionando, y la IA lo hará a la mayor velocidad. Lo que me da confianza no es la velocidad de esa innovación, sino la forma en que la industria se organiza para afrontar el trabajo más exigente: la implementación.
Ningún proveedor, socio u asesor único tiene todas las respuestas. Los entornos se han vuelto demasiado interconectados para ello, y las organizaciones que logran avances genuinos son las que recurren a una experiencia combinada, evaluando infraestructura, seguridad, datos y servicios de manera integrada, no en secuencia.
La definición de éxito también está cambiando. Ya no importa cuántas tecnologías puede alcanzar una organización, sino cuán bien esas tecnologías funcionan como un solo sistema al servicio de un resultado de negocio. Eso, mucho más que cualquier avance individual, determinará quién obtendrá valor real de las herramientas de IA.
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