
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos está explorando una serie de drones objetivo capaces de emular amenazas que van desde productos comerciales asequibles hasta cazas sigilosos de última generación. Un más reciente Request for Information (RFI) publicado por la institución establece un plazo hasta el 28 de septiembre de 2026 para que las empresas presenten conceptos. La ambición es cubrir prácticamente todas las categorías de amenaza aérea, desde plataformas estilo hobby hasta bombarderos de gran tamaño, en una única serie de pruebas.
Qué se busca exactamente
– Modelos que puedan representar drones pequeños y asequibles de aficionado, hasta aeronaves de mayor envergadura que sirvan como contramedidas o amenazas simuladas.
– En el caso de simulación de cazas supersónicos, se requieren velocidades superiores a Mach 1.6 a aproximadamente 40,000 pies, con maniobras de alto giro y control riguroso de firmas radars y emisiones infrarrojas y de radiofrecuencia para asemejarse a una aeronave real.
– Para plataformas de tamaño medio, velocidades entre Mach 0.5 y 0.8 con giros pronunciados y respuestas dinámicas parecidas a las de cazas.
– Drones pequeños que soporten comportamiento de enjambre y sean capaces de volar a velocidades inferiores a 150 nudos.
– Para un tamaño similar a un C-130, el énfasis recaería menos en rendimiento crudo y más en la escala física, manejo subsónico y comportamiento de propulsión para garantizar una simulación verosímil de aeronaves grandes.
Razonamiento y enfoque de costo
La Fuerza Aérea subraya que la viabilidad económica es tan crucial como el realismo. Se busca que los sistemas sean suficientemente baratos y simples para ser considerados expendables cuando se realicen pruebas específicas. El programa invita no solo a contratistas tradicionales de defensa, sino también a propuestas comerciales modificadas y de uso dual que podrían reducir costos y complejidades frente a programas más antiguos.
Contexto histórico y por qué ahora
Esta iniciativa continúa una trayectoria de casi un siglo de aeronaves objetivo controladas a distancia, un legado que se remonta a las aeronaves de entrenamiento británicas Tiger Moth convertidas en los años 1930. En épocas recientes, la Fuerza Aérea ha dependido de plataformas como la BQM-167A, un dron supersubescale subsonico de unos 20 pies de largo, y del QF-16, un F-16 retirado convertido para representar amenazas de cuartos de generación. Aunque estas plataformas no replican con precisión la física de un avión sigiloso moderno y suelen ser costosas para operaciones a gran escala, siguen siendo herramientas valiosas para pruebas y entrenamiento.
El contexto actual y las implicaciones estratégicas
Tras recientes conflictos, como el involucramiento militar en Irán, se ha puesto de relieve la necesidad de priorizar costos y sostenibilidad en las pruebas militares. En ese marco, la posibilidad de desarrollar drones objetivo que sean baratos y útiles para evaluar sistemas de guía de misiles y cabezas de guerra adquiere una relevancia creciente. El debate permanece abierto sobre si la industria comercial puede entregar soluciones que combinen sigilo, velocidad y expendibilidad a precios compatibles con la filosofía de pruebas de la Fuerza Aérea.
Fuentes y seguimiento
– Solicitud de información de la Fuerza Aérea (RFI) con fecha límite en septiembre de 2026.
– Cobertura y análisis de defensa tecnológica en Defense News y TechRadar, entre otros.
– Contexto histórico de plataformas de prueba y su evolución hacia enfoques más baratos y amplios.
Este enfoque plantea preguntas clave para la industria: ¿hasta qué punto es factible fabricar drones que parezcan amenazas avanzadas sin incurrir en costos prohibitivos? ¿Qué materiales, sensores y plataformas serían necesarios para lograr las simulaciones deseadas sin sacrificar seguridad y fiabilidad? La evolución de estos programas podría influir significativamente en la forma en que se anticipa y se prueba la efectividad de sistemas de defensa en el siglo XXI.
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