
Cuando Valve presentó su nueva hardware a finales del año pasado, mi interés no estuvo en la Steam Machine; me llamó mucho la atención el potencial del Steam Frame, el visor VR independiente que parecía prometer un cambio significativo en el panorama de los juegos en realidad virtual.
En su momento, pensé que podría no solo competir con opciones como Meta Quest 3, sino incluso revitalizar todo el ecosistema de VR para los jugadores. Sin embargo, las noticias recientes han cambiado esa expectativa. Los rumores señalan que el Steam Frame podría estar “a la vuelta de la esquina”, según un desarrollador de Gunman Contracts, ANB_Seth, en Discord, quien afirmó que el juego se lanzaría junto con el headset y que la editora y el equipo están confiados en que el lanzamiento está próximo. Aun así, no estoy tan entusiasmado como esperaba.
La razón parece simple y está ligada a la experiencia con la Steam Machine.
Mi entusiasmo es medible (y es bajo)
La noticia de debut no mostró precio ni fecha de salida para el Frame o la Máquina, pero sí generó una gran expectativa en torno a las posibilidades que prometían estos dispositivos. Sin embargo, la Steam Machine llegó con un desaire: especificaciones medias y un precio inicial que, para muchos, resultó desproporcionado (1,049 USD / 879 GBP / 1,609 AUD).
La crisis de RAM y el incremento de costes en componentes han complicado aún más las cosas. Además, Valve no ha seguido la estrategia de precios de la industria al por menor para construir una base de usuarios que compense con ventas de software; su tecnología se percibe como relativamente cara.
El Steam Frame probablemente tendrá un precio similar al de su hermano Máquina, y podría subir si se incluyen controladores por defecto o si se necesita una pantalla integrada. En mi caso, incluso si fuera esencialmente una versión vestible del Steam Deck, no veo sentido pagar tanto por un dispositivo orientado a juegos.
¿Por qué? Porque si quiero jugar sin realidad virtual, un dispositivo portátil suele ser más cómodo para sesiones largas que un casco voluminoso, y si más adelante opto por VR, una opción más versátil como el Samsung Galaxy XR permitiría transmitir juegos planos y ser productivo desde una sola máquina de realidad virtual.
El Steam Frame está planteado como un gadget enfocado en el juego.
En cuanto a juegos VR, el Meta Quest 3S cuesta la mitad y puede ejecutar prácticamente cualquier título VR relevante. Las excepciones serían unos pocos exclusivos de PC-VR que requieren un PC decente para funcionar, aunque no son muchos.
Entre los posibles factores que podrían justificar el gasto, la posibilidad de un nuevo juego de Valve exclusivo para el Frame sería crucial. Se ha especulado sobre una secuela de Half-Life: Alyx, y si realmente fuera un título exclusivo de PCVR que funcione mejor en el Steam Frame, podría convencer a algunos compradores de apoyar el hardware de Valve. Sin embargo, si se trata de un juego que se puede jugar en cualquier PC compatible con Steam, no veo que vaya a “salvar” al Steam Frame.
Habrá que esperar a ver qué tiene preparado Valve. No hay garantía de que el Steam Frame esté cerca de su lanzamiento, pero el indicio de un desarrollador sugiere que podríamos no tardar demasiado. Cuando finalmente debute, podré emitir mi veredicto final, aunque no me haré demasiadas ilusiones de que supere la experiencia que dejó en su día la reseña de la Steam Machine.
En resumen, la promesa de una nueva era VR de Valve sigue siendo atractiva, pero está rodeada de incertidumbres. La presencia de un posible título de Valve para el Frame podría influir en la decisión de compra de algunos usuarios leales, pero será determinante si ese juego ofrece una experiencia verdaderamente optimizada para el nuevo hardware.
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