
Acabo de terminar de ver My Brilliant Career en Netflix y, casi una semana después, sigo dándole vueltas. Basada en la novela homónima de 1901 de Miles Franklin, la historia nos presenta a Sybylla, la mayor de las hijas y una joven voraz, franca y segura de sí misma, que debe mudarse a la casa de su abuela para ser “condicionada” para entrar en la alta sociedad. Sybylla quiere vivir a su manera: no un marido, sino una vida plena y la posibilidad de convertirse en escritora. Es, sin duda, una mujer adelantada a su tiempo y, para 2026, su confianza y libertad creativa resultan atemporales.
Tras seis episodios impecables, me encuentro con la sensación de estar un poco desorientado. Podría optar por un reencuentro fácil con Bridgerton para más vibra de drama de época, pero prefiero sugerir algo distinto para quienes buscan una experiencia complementaria. Si tienes suscripción a Prime Video, tengo una recomendación perfecta que quizá aún no hayas considerado: una actriz de My Brilliant Career también brilla en otra propuesta que merece atención.
Mi Lady Jane en Prime Video representa un cruce encantador y extraordinariamente atrevido entre historia y fantasía. Es, en definitiva, un recuerdo bonito que conviene rescatar ahora, justo cuando My Brilliant Career está en el radar. Tanto My Brilliant Career como My Lady Jane comparten el rasgo de reimaginar un momento histórico con un toque subversivo: Franklin y la vida de Jane Grey, pero desde ópticas distintas y muy entretenidas.
La historia de My Lady Jane sitúa a una Jane de 16 años en una versión alternativa de la Inglaterra Tudor, donde logra evitar la famosa “nueve días de reina” a través de escenas de humor, imaginación y magia. El tono es pícoro, brillante y lleno de subversión, lo que la convierte en una continuación ideal para quien disfrutó My Brilliant Career. Ambos títulos funcionan como hermanas perdidas que se reencuentran tras décadas.
Una razón adicional para ver ambas series es Anna Chancellor, quien aparece en ambas: en My Brilliant Career como la abuela Bossier y, en My Lady Jane, como la condesa Lady Frances. Chancellor demuestra una versatilidad excepcional: un talento irreverente, con un enfoque directo y un espíritu bohemio que funciona perfectamente en estos relatos.
Si aún dudas, no te quedes leyendo. Mi consejo es simple: empieza a ver, deja que te lleven y, sobre todo, disfruta de estas dos propuestas que, juntas, ofrecen un retrato de época con humor, inteligencia y un toque de fantasía que las hace inolvidables.
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