El USS Theodore Roosevelt abre paso a las operaciones MQ-25: una nueva era para la aviación no tripulada en portaaviones



La Marina de los Estados Unidos ha dado un paso decisivo hacia la operación de aeronaves no tripuladas desde portaaviones, gracias a la disponibilidad de instalaciones dedicadas para su control. El USS Theodore Roosevelt ha sido certificado como el primer portaaviones con un Unmanned Air Warfare Center plenamente operativo para apoyar las operaciones del MQ-25. Esta infraestructura no solo integra los sistemas necesarios para gestionar aeronaves no tripuladas, sino que también marca un cambio estratégico: desde ahora, la presencia de drones en la flota ya no se percibe como una adición temporal, sino como una capacidad integrada y desplegable.

El centro combina equipos y sistemas críticos para el control y la gestión de las aeronaves no tripuladas que operan desde un portaaviones. Entre las plataformas y herramientas utilizadas se encuentra el Unmanned Carrier Aviation Mission Control System y la MD-5E Ground Control Station, que proporcionan las funciones de mando y control requeridas para operar el MQ-25A Stingray, el avión no tripulado de reabastecimiento en vuelo desarrollado por Boeing. Si bien el USS George H.W. Bush fue la primera nave en recibir y probar el centro durante agosto de 2024, es el Theodore Roosevelt el que ha alcanzado un estado plenamente operativo y desplegable, consolidando una capacidad de vanguardia para la aviación naval.

Según un documento de adquisición del Pentágono fechado el 21 de abril de 2026, el Theodore Roosevelt «se convirtió en el primer buque portaaviones totalmente operativo y capaz de MQ-25». Este desarrollo fortalece la fuerza de portaaviones al proporcionar una infraestructura dedicada para la aviación no tripulada, en lugar de tratar a los drones como simples añadidos complementarios. Esa distinción es crucial, ya que el MQ-25 requiere equipos especializados junto a los sistemas existentes de la aviación de portaaviones convencional.

Se espera que el USS Ronald Reagan incline hacia la operatividad y capacidad de despliegue para fines de agosto de 2026, con su propio centro listo para la despliegue operacional. Este progreso allana el camino para que el MQ-25 se acerque a su despliegue en portaaviones, avanzando desde pruebas y desarrollo hacia producción y operaciones en la flota.

El programa MQ-25 ha logrado avanzar tras años de desarrollo y pruebas. En mayo de 2026, el Stingray alcanzó el hito C, permitiendo avanzar desde la fase de desarrollo a la producción y el despliegue. Este avance se produce tras casi ocho años de trabajo desde que la Marina adjudicó un contrato de 805 millones de dólares a Boeing en 2018 para el diseño, desarrollo, fabricación, prueba y entrega de cuatro aeronaves iniciales. En su momento, las estimaciones de costos para una flota planificada de 72 aeronaves se acercaban a los 13 mil millones de dólares. Aunque el programa enfrentó demoras, incluido un primer vuelo más tarde de lo previsto, el 25 de abril de 2026 el Stingray completó un vuelo de aproximadamente dos horas cerca de Mascoutah, Illinois, avanzando en su programa de pruebas. La función principal de la aeronave es proporcionar reabastecimiento en vuelo, reduciendo la carga de trabajo de los F/A-18E/F Super Hornet y permitiendo que más cazabombarderos permanezcan disponibles para misiones de ataque, en lugar de apoyar los requisitos de reabastecimiento de la flota.

En resumen, el MQ-25 depende tanto de la aeronave como de una infraestructura de portaaviones capaz de controlar operaciones no tripuladas. Con un segundo portaaviones acercándose a la preparación operativa, la Marina de Estados Unidos está pasando de pruebas aisladas a una capacidad de aviación no tripulada basada en portaaviones más amplia y articulada.

Fuente destacada: Defensa News.

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