
Una investigación reciente de Use.AI revela una brecha creciente en cómo se asigna la propiedad de contenidos generados por IA, las tareas asociadas y las expectativas sobre la marcado de su origen. Estas tendencias emergentes cuestionan dónde nace la autoría y cuándo debe hacerse evidente el uso de IA en el producto final.
- Más de dos tercios (69%) de las personas creen que el material generado por IA puede presentarse como propio si proporcionaron el prompt y aprobaron la versión final
- Entre tanto, el 54% opina que el trabajo basado en IA debe estar claramente marcado
- Se encuestaron 7.200 adultos en Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y América Latina
Aunque la adopción de la IA continúa en aumento, existe una dicotomía entre la autoría humana de un trabajo generado por IA y la necesidad de etiquetarlo claramente como creado por una máquina. Además, se identifican actitudes diferentes según el contexto del uso de IA, como correos electrónicos privados o informes académicos y profesionales.
El dilema entre la idea y la instrucción
La adopción creciente de la IA parece estar introduciendo nuevas concepciones de creatividad aceptable, con un modelo descrito como “autoría por dirección”: la IA crea un borrador inicial que luego es revisado y reclamado por un humano. Los hallazgos de Use.AI, una herramienta que integra múltiples modelos de IA en una sola interfaz, muestran que un prompt humano puede generar un borrador y versiones producidas por la máquina, seguidas de la edición humana.
Aunque la IA aporta, solo aparece un nombre humano en el producto final, lo que plantea preguntas sobre propiedad y autoría. “La IA está separando la producción de trabajo de su propiedad. Las personas están dispuestas a dirigir el proceso, aprobar el resultado y asumir el crédito, pero aún no existe una norma compartida sobre cuándo debe ser visible el papel de IA para el público”, comenta Ihor Herasymov, Director General de Use.AI.
Con el 69% de los encuestados considerando que el trabajo generado por IA es propio si proveyeron el prompt, y con el 46% que afirma que mantener la participación de IA en su trabajo en secreto, frente al 54% que opina que debe revelarse, aún estamos lejos de un acuerdo claro sobre el uso de IA en tareas creativas.
Autoría vs. editores
Las observaciones de Herasymov señalan un marco normativo en constante evolución para la creación y uso de materiales generados por IA. Esto ocurre en un contexto de creciente inquietud sobre el uso de IA en tareas creativas. Las implicaciones de reclamar propiedad sobre trabajos automatizados generan impactos que van más allá de la ética: la propiedad intelectual es solo una pieza, y estamos entrando en un paisaje donde introducir un prompt en hardware propiedad del empleador podría desplazar la autoría de la persona ante el teclado.
En última instancia, la tarea de prompt y revisión implica que cualquiera que utilice IA de esta manera deja de ser autor y pasa a ser editor, ya antes de determinar la verdadera titularidad del resultado final.
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