He vuelto a usar Ubuntu tras cuatro años y estas han sido mis impresiones

Mirando a Ubuntu desde KDE

Mi historia con Ubuntu siempre ha sido la de una relación de amor/odio. Cuando lo probé por primera vez, su diseño y sus problemas para gestionar el audio eran los problemas, pero el rendimiento, velocidad y fiabilidad eran otro mundo comparado con Windows. Años más tarde se pasaron a Unity y es cuando empecé a hacer un «distro hopping» que me hizo mudarme a KDE (Kubuntu y Manjaro). Ahora, tras cuatro años, he estado trabajando con Ubuntu otra vez.

Este artículo es uno de esos de opinión, aunque esta vez son más impresiones. Todo lo que incluye es lo que el autor siente al usar Ubuntu tras haber pasado mucho tiempo en KDE, y ya os adelanto que me siento un poco como en la imagen de cabecera. También tengo que decir que lo tratado aquí es la versión principal, la que usa GNOME como entorno gráfico.

Ubuntu tiene un diseño que (casi) siempre me ha gustado

El diseño de Ubuntu me gusta. No siempre lo ha hecho, ya que a mí no me gusta que el panel de las aplicaciones esté a la izquierda ni llegue de parte a parte, pero eso se puede modificar desde hace unas cuantas versiones, con lo que podemos tener un dock muy estético a la parte de abajo. Por otra parte, tiene en la parte de arriba otro panel, uno al que me acostumbré cuando usaba macOS y está muy bien.

Sé perfectamente que en KDE puedo poner un dock y un panel superior de manera rápida y sencilla, pero ya estaría modificando por mi cuenta bastante de cómo es por defecto, y os lo creáis o no, no me gusta retocar demasiado las cosas. Puedo ser el único usuario de Linux que piense algo así, pero no retoco nada por defecto a no ser que sea necesario. Las manías no las curan los médicos.

Gestos del panel táctil que funcionan…

… sin sacrificar nada. Ya hace mucho tiempo que Ubuntu usa Wayland por defecto, y ya ha avanzado mucho en este apartado. KDE también tiene gestos, pero no funciona demasiado bien en Wayland, por lo que termino usando X11 y no puedo usar los gestos del panel táctil (sin instalar nada extra).

Y los gestos son algo que yo catalogaría como necesario ya en 2023. Si deslizando tres dedos a izquierda o derecha nos permite cambiar a otro escritorio, casi casi podríamos decir que tenemos dos monitores. Por ejemplo, me permiten ver una clase/tutorial/información en un escritorio virtual y tener Visual Studio Code en otro. Lo que con dos monitores haría moviendo el cuello, con esta función lo consigo deslizando de un lado a otro.

Y como digo, sin sacrificar nada. Viene de serie y Wayland se comporta bien en Ubuntu y en GNOME en general.

Mucho mejor en autonomía

Cuando uso Windows en mi portátil desde un SSD externo, he comprobado que la batería aguanta más. Como es algo que hago poco, al volver a KDE sencillamente lo uso y cargo el portátil cuando me lo pide, pero eso es algo que me pasa menos usando Ubuntu. En KDE, mi batería aguantará no mucho más de 2 horas, pero usando Ubuntu se acerca a las 5 horas, más o menos lo que se prometía cuando lo compré. Sorprendente, pero es más o menos lo que aguanta en Windows, por lo que parece que es KDE el que tiene un problema de autonomía, por lo menos en mi hardware.

Hay gente que recomienda hacer algunos retoques para mejorar el rendimiento de KDE, entre los que está desactivar Baloo, y me imagino que este tipo de cambios harán que también mejore la autonomía, pero ya son cambios que hay que hacer a la instalación por defecto.

Instalación de software en Ubuntu

Este punto es válido para Ubuntu y todos los X-buntu. Prácticamente cualquier software que está para Linux está en los repositorios oficiales de Ubuntu o como paquete .deb desde la página del desarrollador. Por ejemplo, VSCode, Chrome o Vivaldi están como paquetes .deb, y además añaden el repositorio oficial tras la primera instalación. Pero no todo es tan fácil de instalar.

Un ejemplo es BIMP, un complemento para GIMP que permite convertir imágenes en lote. Se puede compilar, pero es más fácil instalarlo en Manjaro, que se puede hacer desde su tienda de software (Pamac) y AUR. Como no he querido instalar todo lo que se me pide desde la página oficial, he solventado ese problema tirando de Converseen… hasta que actualicé mi propio «ConverMedia» escrito en Python para que también me permitiera redimensionar imágenes.

Información y soporte

Esto es de lo mejor cuando se usa Ubuntu o cualquier derivado en general. Cuando hay algún problema, casi todas las soluciones que hay por la red hablan de Ubuntu. Así, hacer funcionar algo como MySQL o usar una versión concreta de Python para que funcione en Kodi está a una búsqueda de distancia. Cuando usamos otras distribuciones, bueno, si no sabemos hacer algo tenemos que buscar algo más.

Aplicaciones (ay, WebP…)

Sin intención de hacer un spoiler, esto es lo que probablemente me hará seguir en KDE, aunque pase más tiempo en Ubuntu del que he pasado en los últimos 4 años. Gwenview permite hacer algunas ediciones de imágenes, e incluso anotaciones, y el visor de Ubuntu sirve… pues para visualizar imágenes. Lo mismo podríamos decir de programas como Okular, Ark o Kate: lo de KDE ofrece más posibilidades en general. Claro está, puedo instalar todo eso en Ubuntu, pero también librerías y dependencias que estarán de más si no se usa mucho más software de KDE.

Algo que duele más, por defecto, ya bien entrados en la tercera década de los 2000, Ubuntu no se lleva bien con el formato WebP. Ni siquiera lo reconoce como «imagen» el visor de imágenes, por lo que al hacer doble clic sobre este tipo de archivos nos abrirá el navegador. Hay maneras de hacer que el visor soporte este tipo de imágenes, pero estamos en lo de siempre: hay que añadir un repositorio de terceros…

¿Me vuelvo a Ubuntu o me quedo en KDE?

Pues me quedo en Manjaro KDE. Y vuelvo a Ubuntu. Voy a usar las dos cosas. Sigo prefiriendo KDE porque me parece que sus aplicaciones y fluidez son mejores, y Manjaro porque siento que me va mejor, pero Ubuntu me ha dejado un buen sabor de boca que no sentía desde no sé ni cuando. También es cierto que en las últimas versiones han mejorado mucho el rendimiento y que el equipo en el que lo uso tiene 32GB de RAM y un procesador i7, pero va realmente bien. Quién sabe si al final dejaré a la chica con cara de Manjaro-Kubuntu-KDE y terminaré pidiéndole una cita a la de cara Ubuntu-GNOME.

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