He estado dos semanas usando Deepin y estas son mis impresiones

Manjaro Deepin

Para muchos, que haya tantos escritorios diferentes en Linux es algo malo. Hablan de fragmentación y, aunque yo no usaría esa palabra, entiendo que se refieren a que sería mejor que hubiera menos y que lo existente mejorara aún más. Otros piensan que sobre gustos no hay nada escrito y que, escritorio que sale, escritorio que puede interesar. En lo personal, yo soy un feliz usuario de KDE, pero hacía tiempo que estaba mirando a Deepin de reojo hasta que me he decidido a probarlo. Y lo he hecho durante dos semanas para poder opinar con propiedad.

Para el que aún no lo conozca, y aunque ya lleva su tiempo en el mundo Linux, el escritorio Deepin (DDE) es relativamente nuevo. Existe desde 2013, momento en el que Deepin Linux pasó de usar GNOME 3 al escritorio que motiva este artículo. Nos llega desde China, y destaca principalmente por su cuidada interfaz y algunas aplicaciones. Como voy a explicar, mis impresiones son buenas y malas.

Deepin, un escritorio que llama la atención

Antes de empezar a hablar de cómo me he sentido usando Deepin, querría dejar algo claro: no he querido usarlo en una máquina virtual ni instalarlo en ninguno de mis portátiles. Lo que he decidido ha sido usarlo en un USB con almacenamiento persistente, ya que llevo meses usando Manjaro KDE así y me funciona perfectamente bien. Sólo noto un bajón en el rendimiento, y me estoy refiriendo a KDE, cuando estoy instalando software o copiando archivos de gran tamaño. Y bueno, un poco también cuando edito vídeo, pero es que este portátil tiene 4GB de RAM y un procesador Intel i3.

Explicado esto, vamos a empezar con lo que a mí no me gusta:

  • Los botones no se pueden poner a la izquierda. En versiones anteriores sí se podía. En las últimas puedes usar comandos, dfconf o lo que quieras que no vas a conseguir nada. O bueno, si alguien lo consigue, que me lo haga saber, porque a mí no me ha funcionado. Como mucho, he conseguido poner algunos botones a la izquierda, pero probando tanto que llegué a tener 11 botones de minimizar y cerrar a la izquierda… y los de la derecha seguían ahí.
  • La fecha del dock no está como me gusta. Por mucho que he intentado ponerla como la usamos en España, no hay manera de cambiarla a dia/mes/año (está en año/mes/día).
  • Los symlink no se pueden crear directamente desde el explorador de archivos o con comandos. Es decir, no se pueden arrastrar y elegir una opción para crear symlinks, y si los creamos de archivos con palabras separadas, dará fallo. Para hacerlo, debemos crearlo con el clic derecho y decirle dónde (hay que quitarle la palabra «enlace» si no queremos que aparezca). Esto puede ser tedioso si, como es mi caso, quieres pasar toda una carpeta como la de música.

El diseño, de lo mejor de Deepin

Si por algo me decidí a probar Deepin fue por su diseño. Es muy «maquero», con un dock en la parte inferior con transparencias, iconos bien diseñados, centro de notificaciones a la derecha y también con buena interfaz y todo todo es muy atractivo visualmente.

El lanzador de aplicaciones está disponible en tres opciones, usando por defecto en Manjaro la que se parece al de GNOME:

  • Deepin por defecto usa un lanzador tipo Windows, ese que lanzamos desde abajo a la izquierda y parecido a lo que usan Plasma o Cinnamon, pero con bordes redondeados y transparencias.
  • Lanzador tipo GNOME, del que poco se puede decir: salen todas las aplicaciones ordenadas en una rejilla y varias páginas.
  • Ordenadas por tipo. Este y el anterior se abren a pantalla completa, pero en este tenemos las apps separadas por carpetas según el tipo de aplicación.

Aplicaciones propias, su otro punto fuerte… o débil


















El otro punto fuerte pueden ser las aplicaciones. La mayoría son propias, por lo que quedan perfectamente y el sistema operativo es de lo más consistente en cuanto a diseño, pero también es cierto que muchas de ellas son aplicaciones muy básicas para usuarios no avanzados.

  • Administrador de archivos: no es un administrador que destaque, como creo que sí lo hace Dolphin de KDE, pero tiene un diseño agradable, como todo en Deepin, y tiene todo lo que un usuario medio pueda necesitar. ¿Lo he usado?: sí.
  • Administrador de discos: esto es como un GParted, pero más limitado y con mejor diseño. Sí podemos crear o eliminar particiones, desmontarlas o redimensionarlas. Durante el tiempo en el que lo he usado no me ha fallado, pero tampoco he probado, por ejemplo, a redimensionar un disco que ya tuviera datos. ¿Lo he usado?: sí.
  • Álbum (fotos): esta aplicación es simple y comparte el diseño fino del resto de aplicaciones. No tiene muchas funciones, pero nos servirá para ver fotos, añadirlas a favoritos o eliminarlas. Es justamente eso, un álbum, sin complicaciones. ¿Lo he usado?: no, tengo mis fotos en otro equipo.
  • Calculadora: no pasará a la historia como la mejor que existe, pero tampoco lo hacen otras muchas. Es una calculadora normal, nada de científica, pero bien diseñada. ¿La he usado?: sí.
  • Calendario: este calendario es para el que necesita un calendario local y quiere uno vistoso, en el sentido de bien diseñado. Cojea en que no se le pueden añadir calendarios como los de Google, por lo que a muchos no nos sirve. Por ahora. ¿Lo he usado?: sólo para saber el día en el que estaba si no tenía Vivaldi abierto.
  • Cámara: esta es una pequeña aplicación con la que podremos hacer fotos o grabar con la cámara de nuestro ordenador. ¿La he usado?: no.
  • Captura de pantalla: para mí, esta es de las mejores apps de Deepin. Si presionamos la tecla de imprimir pantalla, sencillamente hará una captura y la guardará en la ruta que le hayamos configurado, por defecto en Imágenes. Pero si lanzamos la aplicación, podremos grabar la pantalla con audio incluido, o hacer anotaciones en una captura antes de hacerla. Se pueden configurar atajos desde la app Centro de Control (ajustes). En la galería de arriba está como foto hecha desde un móvil, pero porque no me ha dejado hacerle captura a la app de capturas. ¿La he usado?: constantemente.
  • Compresor de archivos: Deepin tiene su propio compresor de archivos y desde el gestor de archivos nos ofrece la posibilidad de comprimir en 7z o ZIP. Es compatible con los formatos más populares en Linux, como tar.xz. ¿Lo he usado?: sí.
  • Correo: la aplicación de correo es básica y con buen diseño, pero Gmail la detecta como peligrosa por usar el protocolo antiguo. Para poder usarla hay que desactivar esa opción desde los ajustes de la cuenta de Google, pero yo he hecho la prueba con una cuenta de Outlook. ¿Lo he usado?: no, gestiono mi correo y calendario desde la opción experimental del navegador Vivaldi. Y tampoco me gusta eso de tener que desactivar la opción de seguridad de Google.
  • Dibujos: pues nada, que Deepin tiene su propio Paint. Para muchos, esto puede ser bloatware, pero el escritorio está diseñado para todos los públicos. ¿Lo he usado?: no.
  • Editor de textos: no llega a la altura de Kate, por ejemplo, pero para los que sólo necesitan un editor básico y quiere que quede perfecto con el resto del sistema operativo, esta es la opción. ¿Lo he usado?: poco, pero no suelo usar estos editores.
  • Monitor del sistema: el monitor del sistema de Deepin recuerda mucho al nuevo de Plasma, tan nuevo que aún depende de KSysGuard. Si no me equivoco, el de Deepin es anterior al de Plasma. ¿Lo he usado?: sí.
  • Música: si la aplicación para grabar la pantalla es de lo que más me ha gustado de Deepin, la app Música es todo lo contrario. Bueno, no estaría siendo justo si dijera eso, porque es bonita y es una buena biblioteca multimedia, pero no funciona nada bien si la biblioteca es grande y no puede ver dentro de carpetas si son enlaces simbólicos (symlink). Cuenta con ecualizador y posibilidad de mostrar letras, pero al final he usado Elisa porque no he conseguido que funcione en condiciones. ¿Lo he usado?: para nada.
  • Notas de voz: esta app es muy parecida a las que encontramos en dispositivos móviles, pero esta la tenemos en el sistema de escritorio. ¿Lo he usado?: no uso notas de voz.
  • Terminal: poco que decir. Un terminal sencillo que comparte diseño con el resto de apps. ¿Lo he usado?: siempre que he necesitado escribir comandos.
  • Tienda de aplicaciones: la tienda de aplicaciones también está muy bien diseñada y es bonita, pero no muestra información como de dónde vamos a descargar el software. Por lo tanto, he seguido usando el Pamac de Manjaro. ¿Lo he usado?: no.
  • Vídeo: aplicación sencilla de vídeos que, como muchas de esta lista, queda bien. ¿Lo he usado?: pocas veces; prefiero VLC en cualquier equipo.
  • Visor de documentos: tampoco ofrece funciones especiales. De hecho, sólo soporta archivos PDF, ePub o DOCX, pero es que quedan tan bien en el entorno gráfico que, si no fallan, ¿por qué cambiar? ¿Lo he usado?: sí, en formatos compatibles.
  • Visor de imágenes: un visor sencillo, demasiado, pero sirve para el usuario medio. ¿Lo he usado?: no. Estoy muy acostumbrado a Gwenview.

Resumen

Sobre el rendimiento no voy a poner benchmarks ni algo parecido. Sólo voy a comentar que les queda trabajo por delante, que no es la mejor opción para un equipo discreto. Con la misma configuración, en Manjaro KDE sólo noto que se resiente al instalar software o al mover archivos muy grandes, algo que también pasa en Deepin, pero también he visto que en algunos momentos va a trompicones. Pocos, pero hay que decirlo.

Por todo lo demás, no muestra mensajes de error y, quitando la app de música, todo parece fiable; no se cuelga. No mentiré diciendo que me voy a pasar a Manjaro Deepin y UbuntuDDE a corto plazo, pero hace poco más de dos años no quería moverme de GNOME y ahora soy un feliz usuario de KDE. Si mejoran un poco, no diré que mi equipo principal jamás beberá del agua de Deepin, pero de momento sigo enamorado de KDE.

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