
La expansión de los centros de datos en Estados Unidos se enfrenta a una resistencia cada vez más visible. En reuniones de gobiernos locales, residentes de distintas regiones han cuestionado los efectos de los nuevos proyectos sobre los recursos naturales, los servicios públicos y la vida de sus comunidades.
Un análisis de más de 10.000 comentarios públicos muestra que la mayoría de quienes participaron se opone a la construcción de estas instalaciones. El consumo de agua encabeza las preocupaciones, aunque los motivos varían entre comunidades rurales y urbanas.
## Una oposición extendida por todo el país
American Sentiment, un sitio web operado por la empresa emergente Prophecy Gov, con sede en San Francisco, examinó 10.202 comentarios recopilados durante 906 reuniones de 417 gobiernos locales en 48 estados.
Según sus resultados, el 90,5 % de las intervenciones se opuso a los proyectos de centros de datos y el 7 % expresó apoyo. Otro 2,5 % planteó preguntas sobre las iniciativas. Además, en el 73 % de las reuniones no se registró ninguna expresión de respaldo por parte de los residentes. En los casos donde sí hubo opiniones favorables, quienes se oponían superaron a quienes apoyaban los proyectos en una proporción aproximada de seis a uno.
La oposición también atraviesa divisiones políticas: los condados republicanos y demócratas registraron niveles similares de rechazo. Sin embargo, los motivos cambian según las características de cada comunidad. En zonas rurales, los comentarios suelen centrarse en la pérdida de tierras agrícolas y los derechos de propiedad. En áreas urbanas y suburbanas, aparecen con más frecuencia inquietudes sobre la contaminación, el costo de la electricidad, la rendición de cuentas de las autoridades y la falta de información.
## El agua, una preocupación central
El consumo de agua fue el tema que más atención recibió entre quienes se oponen a los proyectos, especialmente después de que se conocieran informes sobre las grandes cantidades que pueden utilizar algunas instalaciones.
Un proyecto habría consumido 29 millones de galones de agua en mayo de 2026. Residentes cercanos señalaron que, tras ese consumo, percibieron una reducción de la presión en el suministro local. Microsoft, por su parte, afirmó que sus instalaciones más nuevas dedicadas a la inteligencia artificial utilizan anualmente un volumen de agua comparable al de los restaurantes.
Estas afirmaciones contrapuestas no han disipado las dudas de las comunidades sobre la disponibilidad de agua y las consecuencias de su uso intensivo. También persisten inquietudes relacionadas con el costo de la electricidad, la contaminación y otros efectos ambientales.
## Empresas tecnológicas bajo mayor escrutinio
Las críticas se han dirigido asimismo a grandes compañías vinculadas con la inteligencia artificial y la infraestructura informática. Google, Amazon, Meta y Microsoft estuvieron entre las empresas mencionadas en las conversaciones sobre proyectos propuestos.
Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y xAI, recibió la mayor cantidad de menciones personales. Le siguieron Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y Peter Thiel, cofundador de Palantir. Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, y Jeff Bezos, fundador de Amazon, también figuraron entre las personas nombradas con frecuencia.
Aunque la inteligencia artificial acaparó parte de la atención pública, solo el 21 % de los comentarios hizo referencia a ella. Esto indica que buena parte de las objeciones se relaciona con cuestiones más amplias, como los costos energéticos, la contaminación, el acceso al agua y el desarrollo local.
## El empleo no garantiza el apoyo
La aceptación de los proyectos también varió según la ocupación de quienes comentaron. Cerca del 79 % de las personas que se identificaron como trabajadores sindicalizados apoyó la construcción de centros de datos. En contraste, solo el 3 % de quienes se identificaron como propietarios de inmuebles y residentes expresó respaldo.
Incluso entre las personas empleadas directamente en la industria de centros de datos, el apoyo a construir instalaciones adicionales alcanzó el 40 %. Los resultados sugieren que las oportunidades laborales, por sí solas, no necesariamente se traducen en aceptación pública.
A medida que se proponen nuevos centros de datos, las autoridades y las empresas tendrán que responder a inquietudes locales concretas, especialmente sobre el agua, la energía, el impacto ambiental y la transparencia. Los datos muestran que la oposición no se limita a una región o afiliación política: refleja preguntas distintas, pero persistentes, sobre cómo se distribuyen los costos y beneficios de estos proyectos.
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