Linux gana terreno entre quienes buscan recuperar el control de su privacidad



¿Qué tienen en común un psicólogo clínico de Queensland, un artista de Atlanta, un científico del comportamiento de Carolina del Norte y un ingeniero tecnológico de Hungría? En los últimos seis meses, los cuatro se pasaron a Linux para tener más control sobre su privacidad y sus datos, pese a contar con distintos niveles de experiencia tecnológica.

El interés por Linux creció tras el fin del soporte gratuito para Windows 10 y la promoción cada vez más intensa de Windows 11. A esto se sumó el descontento de algunos usuarios con las prácticas de recopilación de datos de las grandes empresas tecnológicas. En paralelo, las distribuciones de Linux son más accesibles, sus instaladores resultan más sencillos y las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a resolver dudas de configuración.

Hablamos con personas que ya hicieron el cambio para conocer sus motivos, los retos que encontraron y lo que Linux puede —y no puede— hacer por la privacidad digital.

## Por qué cambiarse a Linux

Christopher Smith, científico del comportamiento, llevaba 25 años usando productos de Microsoft y no tenía experiencia en programación cuando decidió buscar otra opción. Se sentía frustrado porque Windows parecía imponerle servicios y programas que no había solicitado.

«Windows me impedía gestionar mi portátil con libertad y limitaba mi autonomía para elegir cómo usarlo. Había pagado por el equipo, pero sentía que Microsoft decidía por mí», cuenta.

Primero probó Linux desde una memoria USB y, después, configuró un sistema de arranque dual para conservar Windows mientras se familiarizaba con el nuevo entorno. Al principio, ni siquiera sabía qué era una distribución de Linux: pensaba que se trataba de algo reservado para desarrolladores o expertos.

Elegir Linux Mint con el escritorio Cinnamon facilitó la transición. Su interfaz de apuntar y hacer clic le resultó familiar, sin obligarlo a empezar por la línea de comandos. Desde entonces, Smith ha aprendido a usar el terminal con ayuda de comunidades en línea y herramientas de IA. También compró un portátil con Linux y está preparando un servidor doméstico.

Su experiencia incluso despertó el interés de compañeros de trabajo, dos de los cuales empezaron a explorar Linux después de verlo probar el sistema desde una memoria USB.

## La privacidad también es una cuestión práctica

Para Imre Lóránt Dévai, ingeniero tecnológico en Budapest, la recopilación de datos no solo plantea dudas de privacidad: también puede consumir recursos del equipo, como procesador, memoria y ancho de banda.

Un ejemplo cotidiano fue la configuración de su ratón Logitech. En Windows, necesitaba instalar el software de la marca, crear una cuenta y mantener una aplicación funcionando en segundo plano para gestionar algunas funciones. En Linux, escribió pequeños scripts para asignar botones y consultar la batería, sin depender de esa aplicación.

Aaron Frost, psicólogo de Brisbane, decidió cambiar de sistema por motivos profesionales. Como trabaja con información de salud, le preocupaba cómo proteger la confidencialidad de sus pacientes. Sus dudas aumentaron tras la polémica en torno a Recall, una función de IA de Microsoft que tomaba capturas periódicas de la actividad del usuario para crear un historial consultable.

«Trabajamos en el ámbito de la salud, donde los datos se consideran sensibles. No veía cómo podía usar Windows y cumplir con mis obligaciones, así que borré el sistema de un ordenador antiguo», explica.

Encontrar la distribución adecuada fue uno de los principales desafíos. Frost pasó de Ubuntu a Fedora y probó distintos entornos de escritorio hasta dar con una configuración que se ajustara a sus necesidades. Reconoce que la ayuda de modelos de lenguaje le facilitó superar los primeros obstáculos: pueden explicar comandos y conceptos de Linux de forma accesible, aunque sus respuestas deben verificarse.

## La IA como apoyo para aprender

Las herramientas de IA pueden reducir la barrera de entrada para quienes se sienten intimidados por los foros técnicos o el terminal. Dévai las describe como una especie de asistente virtual paciente, capaz de orientar a los nuevos usuarios.

Sin embargo, conviene tener cuidado con la información que se comparte. Un servicio de IA en la nube puede ser útil al configurar un sistema nuevo, pero no siempre es aconsejable enviarle documentos privados o fotografías personales. Para reducir ese riesgo, se pueden considerar herramientas centradas en la privacidad o modelos locales.

También es importante revisar cualquier instrucción antes de ejecutarla, sobre todo si puede borrar archivos, modificar configuraciones importantes o afectar al sistema. Dan Rodda, artista gráfico de Atlanta, utiliza modelos de lenguaje de forma experimental y señala que algunas respuestas parecen correctas, pero contienen errores sutiles. La IA puede ser útil para resolver preguntas rutinarias, no un sustituto del criterio propio.

## Reducir la dependencia de las grandes tecnológicas

Los cuatro entrevistados consideran que pasar a Linux forma parte de un esfuerzo más amplio por depender menos de las grandes empresas tecnológicas.

Rodda ha reemplazado buena parte de sus servicios en la nube, herramientas de búsqueda y aplicaciones de productividad por alternativas de código abierto o centradas en la privacidad. Smith dejó de usar Microsoft Edge y Google Chrome y optó por otros navegadores. Frost disfruta buscando alternativas gratuitas y cancelando servicios que ya no considera necesarios.

Dévai, por su parte, está montando un laboratorio doméstico con un portátil antiguo. Allí ejecuta servicios propios para reducir su dependencia de proveedores externos, desde herramientas de gestión de contraseñas hasta sistemas de filtrado de solicitudes DNS. Para él, el cambio es gradual: se trata de recuperar control sobre sus datos y los servicios que utiliza.

Aun así, abandonar por completo plataformas como Google puede ser complicado. Las cuentas, el almacenamiento, las aplicaciones y otros servicios suelen estar conectados entre sí, y migrarlos requiere tiempo y planificación.

## Cómo probar Linux sin comprometerse de inmediato

Quienes estén pensando en cambiarse pueden empezar poco a poco:

1. **Haz una lista de tus necesidades.** Anota qué programas utilizas y qué tareas son esenciales para tu día a día.
2. **Investiga las distribuciones.** Linux Mint suele resultar familiar para quienes vienen de Windows, pero hay muchas opciones con distintas interfaces y características.
3. **Prueba antes de instalar.** Muchas distribuciones pueden iniciarse desde una memoria USB, lo que permite explorar el sistema sin modificar el disco duro.
4. **Considera el arranque dual.** Así podrás conservar Windows mientras aprendes a utilizar Linux y comprobar qué aplicaciones funcionan para ti.
5. **Verifica las instrucciones de la IA.** No ejecutes comandos que puedan borrar o cambiar datos importantes sin entender primero qué hacen.

Cambiar de sistema operativo no elimina por sí solo todos los riesgos de privacidad. También importan los servicios en línea, los ajustes de cada aplicación y los hábitos de uso. Pero Linux puede ofrecer más control sobre el ordenador y reducir la dependencia de ciertos proveedores.

Para estos usuarios, la familiaridad con Windows dejó de ser suficiente para justificar la falta de autonomía que sentían. Con distribuciones más fáciles de probar y nuevas formas de obtener ayuda, empezar puede ser tan sencillo como iniciar el ordenador desde una memoria USB. La experiencia de cada persona será distinta, pero explorar las alternativas ya es un primer paso para decidir quién controla tus dispositivos y tus datos.

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