
Una recuperación rápida tras un ciberataque puede parecer una señal de resiliencia. Sin embargo, si las empresas restauran sus sistemas antes de confirmar que los atacantes han sido expulsados, corren el riesgo de volver a infectarlos. Una investigación reciente de Cohesity indica que muchas organizaciones del Reino Unido podrían estar priorizando la velocidad por encima de una recuperación segura y eficaz.
Según el informe, el 74 % de las empresas encuestadas da prioridad a la rapidez de recuperación frente a su calidad. Además, el 70 % no comprueba siquiera que los atacantes hayan sido completamente eliminados de los sistemas afectados. La inversión también refleja este desequilibrio: el 76 % de las organizaciones reconoce que sus iniciativas de resiliencia cibernética se centran demasiado en la prevención y no lo suficiente en la respuesta y la recuperación.
## La recuperación eficaz sigue siendo un punto débil
La preparación de los equipos de TI no siempre se comprende bien en los niveles directivos. El 52 % de los directores ejecutivos del Reino Unido espera que las operaciones básicas se reanuden en apenas 24 horas. Si esas expectativas no se apoyan en planes y pruebas realistas, pueden contribuir a una falsa sensación de seguridad y a una asignación inadecuada de los presupuestos.
También hay desacuerdo sobre quién debe decidir qué sistemas se restauran primero. El 23 % atribuye esa responsabilidad al consejo de administración en su conjunto; el 21 %, al director de tecnología (CTO); el 20 %, al director ejecutivo (CEO), y el 14 %, a un comité asesor de seguridad. La falta de una autoridad claramente definida puede ralentizar decisiones críticas durante una crisis.
## Definir la empresa mínima viable
Cohesity recomienda que las organizaciones definan su «empresa mínima viable» (MVC, por sus siglas en inglés): el conjunto mínimo de sistemas, procesos y servicios necesarios para mantener las operaciones esenciales después de un ataque. Este marco ayuda a identificar qué debe recuperarse primero y a orientar los recursos durante la respuesta.
Aun así, el 41 % de las empresas encuestadas no tiene una definición propia de MVC. Solo el 17 % cuenta con una definición documentada y probada. Sin una guía acordada de antemano, los equipos pueden tener dificultades para establecer prioridades cuando cada minuto cuenta.
«Si se restaura un sistema antes de verificar que el acceso de los atacantes se ha eliminado de verdad, existe el riesgo de volver a infectarse», advirtió Fraser Hutchison, vicepresidente de Cohesity para Reino Unido e Irlanda.
Para fortalecer la resiliencia, las empresas deberían identificar los sistemas indispensables para sus operaciones, documentar y probar su MVC y asignar con claridad la responsabilidad de la restauración posterior a un ataque. La velocidad importa, pero solo cuando va acompañada de una recuperación segura, ordenada y sostenible.
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