
Con motivo del 40.º aniversario de la saga, Nintendo recupera The Legend of Zelda: Ocarina of Time en una nueva versión para Switch 2. La expectación era enorme, y también cierta inquietud: ¿cómo se actualiza uno de los juegos más influyentes de la historia sin alterar aquello que lo hizo especial?
La respuesta es un remake respetuoso, pero con cambios que se notan. Hyrule luce más vivo, los controles son más ágiles y la historia gana matices gracias a diálogos ampliados, nuevas escenas y detalles de trasfondo. El resultado conserva el corazón del original y lo acerca a quienes nunca han jugado a esta aventura. Sin embargo, algunos ajustes también reducen el desafío, y la ausencia de Master Quest deja con ganas de más.
**Información de la reseña**
Plataforma analizada: Nintendo Switch 2
Disponible en: Nintendo Switch 2
Fecha de lanzamiento: 5 de noviembre de 2026
## Hyrule, renovado
Veintiocho años después del lanzamiento original, el panorama de los videojuegos es muy distinto. El hardware ha avanzado enormemente y hay propuestas para todo tipo de públicos. En ese contexto, este remake demuestra que la aventura clásica de Zelda todavía tiene mucho que ofrecer.
Cada rincón de Hyrule ha recibido retoques. La vegetación, la niebla que se arremolina junto a los pies de Link, los terrenos más naturales y los interiores llenos de detalles contribuyen a que el mundo se sienta más tangible. La dirección artística, con aire de cuento ilustrado, le da una identidad propia. Puede que su estilo no convenza a todo el mundo, pero resulta envolvente, especialmente acompañado por una banda sonora reorquestada.
El juego funciona con fluidez a 60 imágenes por segundo y, durante la partida, no encontré problemas apreciables de rendimiento. Las cargas apenas interrumpen el ritmo y los controles responden con rapidez. Solo me topé con un pequeño fallo visual en una cascada.
También se percibe más actividad en las localidades gracias a los ciclos de día y noche. Los personajes secundarios siguen siendo relativamente sencillos, pero ahora tienen más personalidad. Una novedad de la Máscara de la Verdad permite descubrir secretos de algunos habitantes de Hyrule; una revelación relacionada con la pareja de bailarines, que prefiero no desvelar, aporta nuevas capas a personajes que antes parecían más planos.
La exploración conserva elementos conocidos, como las Skulltulas Doradas y las fuentes de hadas, y suma los Mensajes de Hada, que ofrecen pistas y recompensas. Muchos coleccionables y pasadizos secretos siguen estando en lugares parecidos a los del original, pero redescubrirlos continúa siendo gratificante. A veces, basta con detenerse en un mirador para disfrutar del paisaje.
## Una aventura más ágil
Desde el primer momento, moverse por el Bosque Kokiri transmite una agradable sensación de libertad. Link corre, salta y gira con mucha más soltura que en el juego original. El combate también gana ritmo: los movimientos son más fluidos, cambiar de objetos resulta menos engorroso y apuntar con el giroscopio mejora el control de los proyectiles.
Hay pequeños detalles que suman. Al fijar la atención en un enemigo, la cámara desenfoca el fondo y hace que el combate sea más legible. Los rivales cercanos parecen esperar su turno, lo que reduce el caos sin quitarle tensión a los enfrentamientos.
Los templos también se benefician de estos cambios. El Templo del Agua, célebre por su ritmo pausado, resulta mucho más cómodo gracias a la posibilidad de equipar las Botas de Hierro rápidamente. Otras mazmorras reciben ajustes en sus salas y rompecabezas, además de secciones ampliadas. El jardín laberíntico del castillo de Hyrule, por ejemplo, conduce ahora a Link por las cocinas.
En ocasiones, las mejoras más eficaces son las más discretas: plataformas con un diseño más dinámico, obstáculos que encajan mejor con el entorno o modificaciones que dan más sentido a los enfrentamientos. Algunos enemigos y jefes también se han adaptado a la movilidad mejorada de Link, de modo que el combate no queda completamente descompensado.
La historia, por su parte, se beneficia de diálogos ampliados y nuevas escenas. Algunas interpretaciones vocales funcionan mejor que otras; Matt Mercer vuelve a dar voz a Ganondorf con gran aplomo, mientras que Navi pierde algo de la chispa de sus célebres intervenciones originales. Aun así, las escenas están muy cuidadas y aportan emoción, humor y referencias que los seguidores de la saga sabrán apreciar.
## Un desafío algo menor
La dificultad no es uno de los puntos fuertes de esta versión. Es una aventura pensada para públicos de distintas edades, pero la partida me pareció incluso más sencilla de lo que recordaba. Apenas me quedé sin salud y pocas veces tuve que reponer suministros.
Un nuevo objeto, la Semilla Deku Comercial, permite invocar a un vendedor con provisiones, incluidas pociones. Junto con las telarañas doradas que señalan la ubicación de algunas Skulltulas y las pistas visuales más evidentes, hace que perderse o quedarse sin recursos sea menos habitual. Es útil, aunque puede restar satisfacción a quienes disfrutaban buscando cada secreto sin ayuda.
Tras completar la historia, eché en falta Master Quest, que habría ofrecido una forma ideal de aumentar la dificultad. Su ausencia no arruina la experiencia, pero sí deja la impresión de que algunas de las novedades se inclinan demasiado por la comodidad. Ocarina of Time destacó en su época, en parte, por convertir las limitaciones técnicas en soluciones creativas. Este remake actualiza el diseño con acierto, aunque rara vez se arriesga a sorprender de la misma manera.
## ¿Deberías jugarlo?
Sí, especialmente si disfrutaste del original o si todavía no has vivido una aventura clásica de Zelda. Esta versión mantiene intactos los elementos que hicieron de Ocarina of Time un referente y los presenta con controles modernos, un mundo más expresivo y una narrativa enriquecida. También es una buena puerta de entrada para quienes conocen principalmente los títulos más recientes de la serie.
Quienes busquen un reto exigente quizá quieran moderar sus expectativas. La aventura es accesible y las pistas adicionales reducen parte del esfuerzo de exploración. Aun así, sus puzles siguen siendo ingeniosos, la historia conserva su fuerza y Hyrule continúa siendo un lugar inolvidable.
### Accesibilidad
Las opciones permiten ajustar los controles de cámara, modificar su velocidad, activar o desactivar el apuntado por movimiento y elegir entre fijar el objetivo con una pulsación o mantener el botón presionado. También es posible cambiar los controles de salto, usar una configuración de un solo botón para tocar la ocarina, activar los subtítulos y mostrar los nombres de quienes hablan. Hay más opciones de personalización que en otros juegos de Nintendo, aunque la accesibilidad sigue siendo un aspecto mejorable.
### Cómo se realizó la reseña
Completé la historia principal en una partida de 25 horas y avancé en la mayoría de las misiones secundarias y secretos. Jugué principalmente en modo televisor para apreciar los paisajes, aunque también probé el modo portátil. Comparé la experiencia con el Ocarina of Time original y con aventuras más recientes, entre ellas Tears of the Kingdom, Outer Wilds y Tunic.
La partida se realizó en una Nintendo Switch 2 estándar. Escuché la banda sonora con unos auriculares Corsair Void Max Wireless v2 y a través de los altavoces de la consola.
Ocarina of Time vuelve a demostrar por qué su viaje por Hyrule sigue resonando casi tres décadas después. Este remake no transforma radicalmente la aventura, pero la actualiza con cuidado y conserva aquello que la convirtió en un clásico. Sus concesiones a la accesibilidad y la falta de un modo más difícil son decepciones menores frente a una experiencia que continúa siendo memorable.
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