La expansión de los centros de datos podría elevar las emisiones eléctricas de EE. UU.



El rápido crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos está aumentando la demanda de electricidad y plantea nuevos desafíos para los objetivos climáticos del país. Una evaluación del Sierra Club advierte que la energía asociada a los centros de datos proyectados podría revertir parte de los avances logrados en la reducción de emisiones.

Según el análisis, las emisiones de CO₂ vinculadas a esta expansión podrían superar los 460 millones de toneladas métricas para 2030, una cifra comparable a las emisiones anuales de México. En ese mismo escenario, las emisiones del sector eléctrico estadounidense alcanzarían los 2.100 millones de toneladas métricas, un 42 % por encima de los niveles de 2025.

«Las cifras siguen dejándonos bastante asombrados», señaló Jeremy Fisher, asesor principal de clima y energía del Sierra Club. La organización indicó que sus cálculos anteriores estimaban un aumento menor, de entre el 25 % y el 50 % de la proyección actual.

## La demanda de los centros de datos pone a prueba los objetivos climáticos

El gas natural continúa desempeñando un papel importante en el suministro eléctrico de estas instalaciones. Según la evaluación, las turbinas de gas abastecen de electricidad a alrededor del 40 % de los centros de datos estadounidenses. Mientras tanto, la incorporación de energías renovables no está creciendo al mismo ritmo que el consumo previsto.

Las limitaciones de infraestructura también dificultan la transición hacia fuentes más limpias. El precio de las turbinas habría aumentado un 50 %, y los fabricantes afrontan retrasos de producción que se extienden durante varios años. Un fabricante, según el informe, ya ofrece reservas para equipos cuya entrega está prevista para 2032.

Ante las demoras, algunos desarrolladores podrían optar por mantener o instalar generación basada en combustibles fósiles, en lugar de esperar a que haya más energía renovable o capacidad de conexión a la red. En distintas zonas del país, las solicitudes de permisos para construir centros de datos superarían la capacidad de transmisión eléctrica disponible.

Los proyectos también pueden encontrar oposición de comunidades preocupadas por el consumo de energía, el impacto ambiental y el coste de ampliar la infraestructura. A esto se suma la incertidumbre financiera del sector de la inteligencia artificial: si las empresas reconsideran el rendimiento comercial de sus inversiones, algunos desarrollos podrían aplazarse o cancelarse.

## Regulación y plazos condicionarán el impacto

Las normas que exigen electricidad renovable para nuevas instalaciones pueden limitar las emisiones adicionales, pero su efecto depende de cómo se apliquen. En muchos casos, las regulaciones contemplan periodos de adaptación y no se aplican de forma retroactiva a centros que ya están operativos.

Irlanda, por ejemplo, exige que los nuevos centros de datos obtengan el 80 % de su electricidad de fuentes renovables en un plazo de seis años desde el inicio de sus operaciones. Durante ese periodo, la generación con combustibles fósiles puede seguir formando parte del suministro.

La magnitud final de las emisiones dependerá de cuántos proyectos se construyan, de cuándo puedan conectarse a la red y de la rapidez con que se incorporen fuentes de energía limpia. Por ahora, las proyecciones del Sierra Club subrayan el riesgo de que el auge de los centros de datos complique los esfuerzos para reducir las emisiones del sector eléctrico estadounidense.

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