
Google ha anunciado nuevas herramientas para que las escuelas gestionen cómo sus estudiantes acceden a la inteligencia artificial. Sin embargo, sus opciones de control plantean una pregunta importante: ¿puede una institución excluir la IA sin perder también el acceso a Google Search?
La compañía presentó AI Guided Learning como parte de sus servicios educativos y dijo que los administradores podrán gestionar el acceso de los alumnos a Gemini, Gemini Notebook y Gemini en Classroom. También podrán ajustar cómo aparecen funciones como AI Mode y AI Overviews, con el objetivo de que las herramientas orienten el aprendizaje sin limitarse a entregar respuestas a las tareas.
Pero existe una salvedad: Google ha señalado que Search y la IA están profundamente integrados. Eso podría dificultar que una escuela desactive por completo las funciones de IA y conserve, al mismo tiempo, el buscador tradicional.
## El dilema de desactivar la IA
La preocupación ya ha llegado al debate político. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que ha prohibido el uso de IA en algunas escuelas, criticó la posibilidad de que las instituciones que la rechacen pierdan acceso a Google Search. En una publicación en X, sostuvo que la empresa estaría utilizando su poder de mercado para introducir la IA en las escuelas públicas.
Google afirma que busca dar a los responsables educativos “control y confianza” para decidir cómo utilizar sus productos. No obstante, si desactivar la IA implica renunciar a uno de los buscadores más utilizados del mundo, las escuelas podrían verse ante una elección poco equilibrada.
La discusión también ha suscitado críticas de figuras como Lina Khan, expresidenta de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, quien advirtió sobre los riesgos de que una empresa dominante controle un servicio esencial. El senador Bernie Sanders describió la posibilidad de retirar Search a las escuelas que opten por no usar IA como una forma de presión.
Estas objeciones podrían alimentar un debate más amplio sobre competencia y poder de mercado. La cuestión no es solo qué herramientas digitales deben utilizar los estudiantes, sino quién decide las condiciones de acceso a servicios fundamentales para la educación.
## Un buscador cada vez más ligado a la IA
La dificultad de separar Search de las funciones de inteligencia artificial refleja una transformación más amplia. Google ha incorporado resúmenes y otras capacidades generativas en su plataforma, y la frontera entre el buscador tradicional y sus nuevas funciones se vuelve menos clara.
En teoría, los usuarios pueden ignorar los resúmenes de IA y consultar los enlaces que aparecen en los resultados. En la práctica, las escuelas que busquen una experiencia completamente libre de inteligencia artificial podrían tener menos opciones si estas funciones forman parte integral del servicio.
El caso también ilustra una tendencia general: la IA se está incorporando a productos y servicios existentes, lo que hace cada vez más difícil evitarla por completo. Para las instituciones educativas, esta integración plantea retos sobre privacidad, autonomía, fiabilidad de la información y el desarrollo del pensamiento crítico.
## La educación necesita capacidad de elección
La IA puede ofrecer nuevas formas de apoyo al aprendizaje, pero su presencia en las aulas requiere decisiones cuidadosas. Las escuelas deben poder valorar sus beneficios y riesgos según las necesidades de sus estudiantes, sin que rechazar una herramienta suponga perder acceso a otra necesaria.
La controversia deja una pregunta central para Google y otros proveedores tecnológicos: ¿pueden ofrecer funciones de IA de manera responsable y, a la vez, permitir que las instituciones elijan servicios básicos sin ellas? A medida que estas tecnologías se integren más profundamente en las plataformas educativas, preservar esa capacidad de elección será clave para mantener la confianza de escuelas, familias y comunidades.
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