
Durante años, reparar un smartphone o un ordenador portátil ha sido más complicado de lo necesario. La falta de repuestos, las instrucciones difíciles de conseguir y los diseños poco accesibles han empujado a muchos consumidores a comprar un dispositivo nuevo. Las normas de ecodiseño de la Unión Europea, en vigor desde junio de 2025 para smartphones y determinadas tabletas, buscan cambiar esa dinámica. Más de un año después, hay avances visibles, aunque reparar todavía puede ser caro y difícil.
## Más repuestos e información para reparar
Las normas europeas obligan a los fabricantes a ofrecer piezas de repuesto específicas —como pantallas y baterías— durante al menos siete años desde que un modelo deja de comercializarse en la UE. También establecen plazos de entrega, exigen documentación de reparación y acceso a las herramientas de software necesarias. Las baterías, además, deben cumplir requisitos mínimos de durabilidad.
Otra novedad para los compradores es la etiqueta de reparabilidad de la UE, con una escala de la A a la E. Su puntuación considera elementos como la dificultad de desmontaje y la disponibilidad de piezas. Sin embargo, no tiene en cuenta el precio de los repuestos ni el coste del servicio técnico, por lo que no ofrece una imagen completa del gasto que podría suponer una reparación.
Las normas también están influyendo fuera de Europa. Como los fabricantes suelen diseñar dispositivos para varios mercados, los cambios introducidos para cumplir los requisitos europeos pueden beneficiar a consumidores de otras regiones.
## Más acceso, pero no siempre reparaciones más sencillas
Una investigación de la Organización Europea de Consumidores (BEUC) encontró mejoras en el acceso a piezas e instrucciones. Aun así, sus representantes señalan que todavía es pronto para saber si esto se traduce en un aumento de las reparaciones por parte de los consumidores.
La disponibilidad de repuestos es solo una parte del problema. En muchos teléfonos, abrir el dispositivo sigue requiriendo aplicar calor para despegar la pantalla y acceder a los componentes internos, una tarea que puede resultar intimidante para quien no tiene experiencia. El análisis de un modelo reciente de gama alta, por ejemplo, mostró que la batería seguía siendo difícil de alcanzar pese a que algunos componentes internos eran modulares y estaban fijados con tornillos.
También persisten lagunas en la información. Una investigación de iFixit y Right to Repair Europe detectó que el 80 % de los modelos incluidos en su análisis no cumplía plenamente los requisitos de información sobre reparaciones. La cifra se refiere a modelos registrados, no al porcentaje de teléfonos vendidos. Según los investigadores, los incumplimientos se concentran especialmente en marcas menos conocidas y de menor precio.
Hay, no obstante, avances en el emparejamiento de piezas: las comprobaciones de software que pueden limitar el funcionamiento de un componente de reemplazo. Las nuevas obligaciones ayudan a que usuarios y talleres independientes puedan restaurar la funcionalidad de ciertas piezas, reduciendo una barrera importante para la reparación.
## El coste puede inclinar la decisión
Que haya repuestos disponibles no significa que repararlos sea siempre económico. En una revisión de mercado citada por BEUC, sustituir la pantalla de un dispositivo de gama alta costaba más de 400 euros: cerca del 30 % de su precio original, antes de sumar la mano de obra y otros posibles cargos. La Comisión Europea ha señalado que, en general, los consumidores suelen estar dispuestos a gastar alrededor del 20 % del precio de compra en una reparación.
La diferencia entre modelos puede ser considerable. Una reparación de pantalla recomendada para un teléfono prémium puede superar los 250 euros, mientras que un fabricante centrado en la reparabilidad puede ofrecer una pantalla de reemplazo por menos de 100 euros y una batería por una cantidad aún menor. En este último caso, las piezas están pensadas para que el propio usuario pueda cambiarlas en casa.
El precio, por tanto, es decisivo. Al valorar una reparación, las personas comparan su coste con el valor que creen que conserva el teléfono y con el atractivo de comprar el modelo más reciente. Una etiqueta que mida la facilidad técnica, pero no el coste de las piezas y del servicio, no resuelve por sí sola ese dilema.
## Los portátiles también avanzan, aunque por otras vías
Los portátiles no están cubiertos por estas normas específicas de ecodiseño para smartphones, aunque sí les afectan otras regulaciones europeas. Algunos fabricantes, sin embargo, están introduciendo cambios por iniciativa propia.
El Lenovo ThinkPad T14 Gen 7 recibió de iFixit una puntuación provisional de 10 sobre 10 por aspectos como la batería accesible y la posibilidad de sustituir componentes como los puertos USB-C, el teclado, la memoria y el almacenamiento. Apple también ha mejorado la reparabilidad de algunos portátiles: el MacBook Neo obtuvo una puntuación de 6 sobre 10, la más alta para un MacBook en aproximadamente 14 años. Su batería está atornillada en lugar de pegada, aunque la memoria RAM y el almacenamiento siguen soldados.
Son señales alentadoras, pero no bastan para hablar de un cambio generalizado en toda la industria. Los fabricantes también pueden tener incentivos comerciales para facilitar las reparaciones: un dispositivo que dura más puede conservar mejor su valor y resultar más atractivo en una futura recompra o intercambio.
## La reparación aún no es el principal criterio de compra
Según datos de IDC, los consumidores conservan sus smartphones entre tres años y medio y cuatro años y medio, aproximadamente. Sin embargo, la facilidad de reparación no parece ser lo que más influye en esa decisión. En una encuesta de 2025, factores como la batería, la conectividad, el precio y la calidad de construcción ocuparon puestos más destacados.
La Directiva europea sobre el derecho a reparar, que los Estados miembros debían incorporar a su legislación antes de julio de 2026, contempla medidas para hacer más atractivas las reparaciones. Entre ellas podrían figurar incentivos económicos, como vales. Los países tienen hasta julio de 2029 para comunicar a la Comisión qué medidas han adoptado, aunque pueden aplicarlas antes.
## Un avance importante, pero incompleto
Las normas europeas han mejorado la disponibilidad de piezas y documentación para reparar smartphones, y algunos fabricantes están explorando diseños más accesibles en teléfonos y portátiles. Para quienes ya valoran la posibilidad de prolongar la vida de sus dispositivos, hoy existen más opciones que antes.
El reto es lograr que reparar sea una alternativa práctica y asequible para la mayoría. Para ello no bastan las piezas disponibles: también hacen falta diseños fáciles de abrir, instrucciones completas, precios razonables y medidas que ayuden a los consumidores a elegir la reparación frente al reemplazo.
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