Fujifilm quintuplicará su producción de cinta magnética ante el auge de los datos de IA



Fujifilm planea multiplicar por cinco su capacidad de producción de cinta magnética para el ejercicio fiscal de 2028. La medida responde al crecimiento de las necesidades de almacenamiento impulsado por la inteligencia artificial y supondrá una inversión de 10.000 millones de yenes (unos 63,3 millones de dólares) en la ampliación de su planta de Odawara, cerca de Tokio.

La compañía no realizaba una inversión de esta magnitud en la producción de cintas desde hace aproximadamente dos décadas. El proyecto se centrará en cartuchos avanzados con capacidad para conservar hasta 100 TB, aunque Fujifilm aún no ha precisado cuánto espera producir al año una vez concluida la expansión.

## La cinta magnética recupera protagonismo con el aumento de los datos

Aunque es una tecnología con décadas de historia, la cinta magnética sigue siendo útil para conservar grandes volúmenes de información durante largos periodos. Centros de datos, entidades financieras y organizaciones de investigación la emplean, sobre todo, para copias de seguridad y archivos que no necesitan consultarse de inmediato.

Una de sus principales ventajas es que los cartuchos pueden mantenerse desconectados de las redes y los sistemas operativos. Esta separación puede reducir su exposición a determinados ciberataques remotos, aunque no elimina riesgos como daños físicos, errores de manipulación o pérdidas.

Fujifilm comenzó a desarrollar esta tecnología en 1954 para equipos de radiodifusión televisiva y posteriormente amplió su uso a la grabación de audio y vídeo. Hoy, el auge de la inteligencia artificial vuelve a situarla en el centro del debate sobre cómo almacenar cantidades crecientes de información.

Una encuesta de IDC de 2026 indicó que el 94,7 % de las organizaciones consultadas almacenó más datos tras adoptar tecnologías de IA. La firma estima además que la generación mundial de datos podría alcanzar los 718 zettabytes en 2030, cerca de cuatro veces el volumen de 2024. Un zettabyte equivale a mil millones de terabytes.

En este contexto, la cinta ofrece una alternativa de coste relativamente bajo para conservar grandes archivos sin ocupar almacenamiento de alta velocidad, que suele ser más caro y está pensado para el acceso frecuente.

## El coste refuerza la ventaja de la cinta

El aumento de los precios de las unidades de estado sólido (SSD), asociado a la escasez de semiconductores, y la presión sobre el suministro de discos duros (HDD) han reforzado el atractivo económico de la cinta.

Según un análisis de Fujifilm y Brad Johns Consulting, almacenar datos en cinta cuesta alrededor de un centavo de dólar por gigabyte, frente a entre 3 y 3,5 centavos por gigabyte en discos duros sin procesar. Para 100 TB, la diferencia equivaldría a unos 1.000 dólares en cinta frente a entre 3.000 y 3.500 dólares en HDD: un ahorro potencial de aproximadamente el 67 % al 71 %.

La expansión de Fujifilm se suma a otras inversiones japonesas en distintas tecnologías de almacenamiento. Kioxia prevé invertir 5 billones de yenes junto con su socio estadounidense Sandisk para aumentar la producción de memoria. Toshiba planea destinar unos 60.000 millones de yenes a ampliar su fábrica de discos duros en Filipinas, mientras que Hoya y NHK Spring también han anunciado inversiones relacionadas con componentes y capacidad de fabricación.

Estos proyectos apuntan a una demanda creciente en todo el sector, no a una sustitución de los SSD o los HDD. La cinta magnética, los discos duros y la memoria de estado sólido cumplen funciones diferentes: la cinta destaca en la conservación económica de grandes archivos, mientras que otras tecnologías ofrecen un acceso más rápido. Para las organizaciones que deben almacenar más información durante más tiempo, la diversificación puede ser una parte esencial de su estrategia.

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