
Una investigación de *The Telegraph* sostiene que buques civiles rusos, incluidos barcos pesqueros, podrían estar vigilando cables submarinos que conectan el Reino Unido y Europa con Estados Unidos. Estos cables son una infraestructura esencial para las comunicaciones y las transacciones internacionales: según la información publicada, el Reino Unido depende de ellos para actividades económicas por valor de unos 65.000 millones de libras al año.
El análisis identificó más de 500 incidentes atribuidos a lo que la investigación describe como «proxies comerciales»: embarcaciones civiles que podrían realizar tareas en nombre de actores estatales. La actividad, de acuerdo con el medio, estaría relacionada con una doctrina marítima rusa aprobada en 2022 que contempla el uso de barcos pesqueros y otros buques civiles.
La preocupación es que la recopilación de datos sobre las rutas y la ubicación precisa de los cables pudiera facilitar actos de sabotaje. Una interrupción tendría posibles consecuencias para servicios como la banca, el transporte y las comunicaciones móviles entre continentes.
## Buques civiles bajo observación
La investigación identificó 17 embarcaciones y describió patrones de navegación repetidos cerca de cables submarinos. Un buque habría pasado 113 horas inspeccionando nueve cables, mientras que otro habría cruzado repetidamente sus trazados. En otro caso, una embarcación permaneció 42 minutos cerca del cable transatlántico Hibernia Express, navegando a menos de dos nudos.
Expertos navales citados por *The Telegraph* señalaron que vehículos operados a distancia, remolcados por un barco, podrían servir para examinar el fondo marino y determinar con precisión dónde se encuentran los cables. La navegación lenta también podría ser compatible con el uso de sonar para cartografiar el lecho marino. Sin embargo, la actividad observada no demuestra por sí sola que se haya cometido sabotaje.
El ministro británico de Telecomunicaciones, Ian Murray, afirmó que Rusia está empezando a recurrir a proxies comerciales para llevar a cabo parte de sus operaciones. Añadió que la publicación de la investigación podría disuadir a quienes colaboren con actores estatales hostiles.
## Vigilancia y límites legales
El Gobierno británico ha anunciado medidas para reforzar la protección de los cables submarinos, incluidas propuestas para sustituir la Ley de Cables Telegráficos Submarinos de 1885. Según lo planteado, la destrucción deliberada de cables podría conllevar penas de hasta 14 años de prisión y multas sin límite establecido.
No obstante, la respuesta presenta desafíos legales y operativos. En aguas internacionales, el derecho marítimo limita considerablemente la capacidad de intervenir contra buques civiles, incluso cuando su comportamiento resulta sospechoso. Esto obliga a las autoridades a equilibrar la vigilancia y la protección de infraestructuras críticas con las normas que regulan la navegación y la jurisdicción en alta mar.
La Marina Real británica ha asegurado que mantiene bajo observación las actividades rusas en el mar. Un portavoz citado por *The Telegraph* afirmó que las fuerzas navales vigilan la situación por motivos de seguridad nacional.
La investigación pone de relieve la vulnerabilidad de una infraestructura poco visible, pero fundamental para la economía y las comunicaciones. Mejorar la vigilancia, actualizar la legislación y coordinar la respuesta internacional serán aspectos clave para reducir los riesgos, sin perder de vista las restricciones jurídicas que rigen en aguas internacionales.
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