La Universidad de Copenhague confirma una filtración de datos que afecta a más de 525.000 personas


La Universidad de Copenhague confirmó que sufrió un ciberataque en el que se expusieron datos personales de más de 525.000 personas. Entre la información sustraída habría nombres, números de identificación nacional daneses, teléfonos y direcciones de correo electrónico. Una actualización posterior indicó que también quedaron expuestos los códigos PIN de acceso al campus de unos 20.000 estudiantes y empleados.

Acceso a un entorno de pruebas

Según el aviso publicado por la universidad, los atacantes accedieron a uno de sus entornos de pruebas y extrajeron los datos almacenados allí. La institución no identificó públicamente a los responsables del ataque.

Como medida de contención, la universidad restringió temporalmente el acceso físico a algunas zonas críticas del campus y distribuyó nuevos códigos de acceso. Los espacios se reabrieron de forma gradual. El equipo de TI también aisló el incidente y señaló que no había indicios de que otros sistemas hubieran sido comprometidos o interrumpidos.

La universidad notificó el incidente a la Agencia Danesa de Protección de Datos. También está evaluando las medidas que debe adoptar conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Riesgo de ataques de phishing

La exposición de datos de contacto junto con información personal puede facilitar campañas de phishing más convincentes. Los delincuentes podrían utilizar esos datos para personalizar mensajes y persuadir a las víctimas de que abran enlaces, descarguen malware o entreguen sus credenciales.

En ataques dirigidos a comunidades universitarias, por ejemplo, se han enviado correos que advierten a estudiantes de que sus cuentas serán desactivadas si no confirman su identidad en un plazo breve. Los enlaces conducen a páginas de inicio de sesión falsas, diseñadas para robar las credenciales. Ante cualquier mensaje de ese tipo, conviene no usar el enlace incluido y verificar la solicitud a través de los canales oficiales de la institución.

La Universidad de Copenhague ha instado a estudiantes, empleados y colaboradores a mantenerse alerta ante correos electrónicos sospechosos. Las recomendaciones habituales —comprobar cuidadosamente el remitente, desconfiar de los mensajes urgentes y no compartir contraseñas ni códigos de acceso— son especialmente relevantes tras una filtración de esta magnitud.

Las universidades siguen siendo un objetivo atractivo

Las instituciones educativas gestionan grandes volúmenes de información personal, académica y financiera, lo que las convierte en objetivos valiosos para los ciberdelincuentes. El incidente de Copenhague se suma a otros ataques recientes contra universidades.

En noviembre de 2025, la Universidad de Pensilvania informó de un ataque que, según los datos divulgados, afectó a alrededor de 1,2 millones de estudiantes, antiguos alumnos y donantes. Los archivos sustraídos incluían información personal y detalles relacionados con donaciones. Ese mismo mes, la Universidad de Princeton comunicó un acceso no autorizado a una base de datos de desarrollo institucional con información de antiguos alumnos, donantes y otros integrantes de su comunidad.

Además, en 2025, el grupo ShinyHunters afirmó haber sustraído datos de instituciones educativas mediante Canvas, una plataforma de gestión del aprendizaje. Entre las universidades que se informó que resultaron afectadas figuraban Harvard, Oxford y MIT, junto con otras instituciones de distintos países.

La investigación sobre el incidente de Copenhague continúa. Mientras tanto, la universidad ha contenido el acceso no autorizado y ha reemplazado los códigos de acceso afectados; las personas vinculadas a la institución deben estar atentas a comunicaciones sospechosas que puedan aprovechar la información expuesta.

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