
La inteligencia artificial está transformando la ciberseguridad. Su creciente disponibilidad permite a los atacantes crear campañas más sofisticadas y ampliar su alcance, pero también ofrece nuevas herramientas para que las organizaciones detecten amenazas y respondan con mayor rapidez.
El Informe de Defensa Digital de Microsoft (Digital Defense Report) describe cómo la IA está contribuyendo a la evolución de los ciberataques. Al mismo tiempo, la compañía utiliza herramientas de inteligencia artificial, como Copilot, para apoyar el trabajo de sus equipos de seguridad y de su unidad contra delitos digitales.
Durante el evento Microsoft Frontier Tour London, conversamos con el doctor Jon Davies, asesor jefe de seguridad de Microsoft UK, sobre los riesgos emergentes y la responsabilidad de protegerse.
## Las amenazas con IA ya están aquí
«La IA de frontera está transformando el panorama de amenazas. Las amenazas impulsadas por IA son reales; no son un mito ni algo que vayamos a ver en 2030», afirma Davies.
El informe señala que la expansión de estas herramientas está reduciendo las barreras de entrada al delito informático. Esto facilita que más actores lancen campañas contra empresas y particulares. El Reino Unido fue el país europeo más afectado por actividades cibernéticas vinculadas a Estados y tensiones geopolíticas: se observaron 76 incidentes durante el último año. También ocupó el quinto puesto mundial entre los países cuyos clientes se ven afectados con mayor frecuencia por ciberamenazas.
La automatización lleva tiempo formando parte de las operaciones maliciosas, pero ahora los atacantes pueden coordinar agentes para realizar distintas tareas. Davies describe esta tendencia como una evolución hacia ataques en enjambre: grupos de agentes que ejecutan labores bajo la dirección de los delincuentes.
«La tecnología, la capacidad de cómputo y el almacenamiento están alcanzando las ambiciones de los atacantes», explica. Sin embargo, los defensores también están incorporando IA. Para Davies, los sistemas agénticos pueden ayudar a que las personas pasen de resolver cada problema de manera aislada a coordinar y supervisar múltiples procesos de defensa.
## El phishing sigue siendo una puerta de entrada
Aunque las técnicas de ataque se vuelven más complejas, las estafas conocidas siguen dando resultado. El phishing continúa aprovechando el comportamiento humano, y la IA puede hacer que los mensajes fraudulentos sean más convincentes y difíciles de detectar.
Según el informe, la proporción de intrusiones atendidas por equipos de respuesta a incidentes que involucraron phishing aumentó del 7 % al 23 % a escala mundial en un año. Entre las tácticas observadas figuran invitaciones falsas a reuniones y avisos de calendario. Los delincuentes también investigan a directivos y otros miembros de la alta dirección para personalizar sus mensajes y aumentar la posibilidad de que alguien abra un enlace.
«El atacante no tiene límites éticos. El phishing sigue siendo la puerta de entrada de muchas organizaciones y no creo que desaparezca. Con la IA de su lado, será cada vez más realista y difícil de identificar», advierte Davies.
La respuesta requiere tanto medidas individuales como responsabilidad colectiva. Por eso, los ejercicios de phishing que realizan algunas empresas seguirán siendo parte de la formación. Su objetivo no es avergonzar a quien cae en una simulación, sino enseñar cómo operan los atacantes y ayudar a reconocer sus señales.
Davies compara la higiene digital con el uso del cinturón de seguridad: protegerse es responsabilidad de cada persona, pero también debe formar parte de la cultura de toda la organización. «La ciberseguridad ya no compete únicamente a los equipos especializados; es responsabilidad de todos», sostiene.
## Seguridad para avanzar con confianza
La seguridad también puede hacer posible una adopción responsable de la IA. Davies la compara con el cinturón de seguridad de un automóvil: no está pensado para frenar el vehículo, sino para permitir que las personas se muevan con mayor protección. En las empresas, incorporar controles desde el principio puede ayudar a impulsar la transformación sin dejar de gestionar los riesgos.
Ante un panorama que cambia con rapidez, Davies recomienda que la ciberseguridad se integre en todos los niveles de la organización: desde el consejo directivo y la alta dirección hasta los equipos de primera línea. La capacitación debe llegar también al personal que interactúa a diario con clientes, proveedores y sistemas internos.
La creciente atención pública a los incidentes está llevando a más directivos a preguntar qué medidas de protección existen y cómo podría recuperarse la empresa si sufriera un ataque. Para Davies, este cambio supone un avance para los responsables de seguridad, que llevan años reclamando participar en las decisiones estratégicas.
El Informe de Defensa Digital, añade, busca compartir observaciones obtenidas en primera línea para ayudar a las organizaciones a evaluar sus riesgos y amenazas. «La dinámica de la ciberseguridad está cambiando», concluye. «Hay variables que podemos modificar, pero los atacantes también pueden cambiar las suyas. El entorno es muy dinámico».
La IA está acelerando la evolución de las amenazas, pero no determina por sí sola el resultado. La preparación, la colaboración entre equipos, la formación continua y una responsabilidad compartida siguen siendo elementos fundamentales para fortalecer las defensas.
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