Sonos Beam Ultra y Play: un sistema de cine en casa que también se mueve contigo



Durante mucho tiempo he admirado la propuesta de Sonos para el audio doméstico. Mi apartamento ya está lleno de altavoces de la marca: dos sistemas de cine en casa para películas y televisión, además de varios pares estéreo para escuchar música. Poder agruparlos y reproducir lo que quiera en distintas habitaciones es una parte esencial de su atractivo, aunque siempre he pensado que la experiencia podía ir un paso más allá.

Por eso me interesó tanto el anuncio de la barra de sonido Sonos Beam Ultra y de una nueva función que permite usar los altavoces portátiles Play como canales traseros de sonido envolvente. Ya había hablado de lo mucho que me gusta el Play: su capacidad para desenvolverse igual de bien en casa que fuera de ella lo convierte en un altavoz especialmente versátil.

Con el nuevo sistema operativo Sonos 27, esa versatilidad llega también al cine en casa. En lugar de reservar un par de altavoces exclusivamente para los canales traseros, ahora es posible llevarlos a otra habitación y utilizarlos por separado. Al devolverlos a su sitio, se reincorporan al sistema automáticamente.

Es una idea sencilla, pero con potencial para cambiar la forma en que usamos los altavoces Sonos. Después de probar la Beam Ultra con un par de Play, creo que es una de las novedades más interesantes de la marca en años.

## Play, Sonos

Los altavoces Sonos Play pueden funcionar como canales traseros con varias barras de sonido de la marca, entre ellas Arc, Arc Ultra, Beam de segunda generación y Beam Ultra. Por tamaño y potencia, quizá no sean la pareja más equilibrada para los modelos Arc, pero es positivo que la función no esté limitada a una sola barra.

Con la Beam, más compacta, la combinación me parece especialmente acertada. En mi dormitorio, el sistema pasa bastante desapercibido, pero ofrece un sonido amplio y potente que mejora notablemente el de los altavoces integrados del televisor.

La principal ventaja es que los Play no quedan ligados de forma permanente al cine en casa. Basta con llevar uno a otra habitación para que se desconecte del sistema y quede disponible como altavoz independiente. Al volver a colocarlo en su posición, debería conectarse de nuevo automáticamente.

La tecnología que lo hace posible trabaja en segundo plano. Un acelerómetro detecta cuándo se levanta y se mueve cada Play. Además, Sonos Positioning Technology utiliza señales de frecuencia casi ultrasónica, captadas por los micrófonos de la barra, para determinar si los altavoces están en la misma habitación y dónde se encuentran. El sistema también puede decidir cuál debe actuar como canal trasero izquierdo y cuál como derecho, sin que haya que asignarlos manualmente.

Al menos, esa es la teoría.

En mi primera prueba, la experiencia no fue perfecta. Llevé un Play del dormitorio al salón, pero siguió reproduciendo el audio del cine en casa. La conexión también se volvió inestable y el sonido se interrumpía, en vez de cambiar al modo independiente.

Finalmente, tuve que abrir la aplicación Sonos y seleccionar «Dejar de usar como sonido envolvente». Así pude reproducir música en el altavoz, pero al devolverlo al dormitorio tampoco se reconectó automáticamente: tuve que elegir «Usar como sonido envolvente» desde la aplicación.

Lo intenté de nuevo más tarde. Esta vez, tras llevar el mismo Play al salón y esperar unos segundos, escuché un tono que confirmaba su desconexión del sistema de cine en casa. Los dos Play aparecieron entonces como altavoces independientes en los ajustes de AirPlay.

El regreso fue igual de sencillo. Una luz blanca pulsante indicó que el altavoz estaba determinando su posición respecto a la barra. Poco después, otro tono confirmó que se había conectado correctamente. Volvió a desempeñar su función de canal trasero izquierdo sin que tuviera que tocar la aplicación.

Ahí entendí el atractivo de la propuesta: los altavoces ya no tienen que quedar dedicados exclusivamente al cine en casa. Puedo moverlos por el apartamento según los necesite, sin reconfigurar el sistema manualmente cada vez.

## Un sistema compacto con un sonido envolvente

Para poner a prueba la combinación y comprobar cuánto aportaban los Play como canales traseros, recurrí a la persecución del Pingüino en *The Batman*.

Empecé escuchando la Beam Ultra por sí sola y su rendimiento me sorprendió. Para una barra de tamaño compacto, ofrece una escala sonora impresionante. El motor del Batmóvil tiene peso y el sonido se extiende mucho más allá de la barra. La fuente parece desaparecer: el audio llena la habitación, en lugar de concentrarse debajo del televisor.

También me impresionó el rendimiento de los graves sin un subwoofer independiente. En mi dormitorio no sentí una necesidad inmediata de añadir uno. En una sala más grande, eso sí, la experiencia podría ser distinta; quienes busquen graves especialmente profundos y contundentes probablemente agradecerán incorporar un Sub Mini.

Al conectar los dos Play como canales traseros, con los niveles de sonido envolvente y altura en el ajuste predeterminado de 0, la experiencia se volvió más inmersiva. Mientras Batman y el Pingüino recorrían la autopista, los sonidos de los vehículos se extendían por detrás de mi posición y me situaban mejor en medio de la acción.

Después subí ambos ajustes a +5. El campo sonoro se volvió más envolvente y fue más fácil distinguir efectos traseros, como los bocinazos. Cuando el coche del Pingüino volcó, el sistema siguió con eficacia el caos de la escena y me hizo sentir como si estuviera en el asiento del acompañante.

## ¿Y frente a la Arc?

La combinación de Beam Ultra y Play había sustituido en mi dormitorio a una Arc acompañada por dos Sonos One. Quería comprobar cómo se comparaba el sistema nuevo con el anterior, así que reinstalé la configuración antigua y empecé escuchando la Arc por sí sola.

La Arc ofreció más fuerza y presencia, algo esperable por su mayor tamaño y el número superior de transductores. Sin embargo, la diferencia no fue tan marcada como imaginaba, especialmente teniendo en cuenta lo más compacta que es la Beam Ultra.

También quedó clara la facilidad con que se añaden los canales traseros Play. Solo tuve que seleccionar «Usar como sonido envolvente» y, en cuestión de segundos, los altavoces se conectaron y establecieron automáticamente sus posiciones izquierda y derecha. Con los Sonos One, el proceso era más laborioso y exigía asignar cada canal manualmente.

Al repetir la escena de *The Batman* con los One, las diferencias entre ambos sistemas se hicieron más evidentes. La configuración con Arc produjo un sonido más grande y autoritario, sobre todo al subir a +5 el nivel de sonido envolvente del televisor. Los motores tenían más peso en las frecuencias bajas y era más fácil seguir el desplazamiento de los vehículos por la habitación.

La Beam Ultra respondió mejor en los agudos y los diálogos. Las voces sonaban más claras y definidas, mientras que efectos como el chirrido de los neumáticos tenían más brillo y precisión. Aunque en una habitación pequeña no considero imprescindible añadir un subwoofer a la Beam Ultra, la comparación confirmó la ventaja de la Arc en potencia y profundidad de graves.

Los dos sistemas ofrecen una experiencia de sonido envolvente convincente y entretenida. La configuración con Arc destaca por su escala y sus graves, pero la Beam Ultra y los Play demuestran que un equipo relativamente compacto puede ofrecer una experiencia cinematográfica muy lograda.

## Un sistema de cine en casa diferente

La Beam Ultra y dos Play cuestan 1.297 dólares, 1.297 libras o 2.097 dólares australianos. No es la forma más económica de incorporar sonido envolvente. El paquete de Beam Ultra con altavoces Era 100 cuesta menos —1.112 dólares, 1.097 libras o 1.705 dólares australianos— y, como mostró mi comparación con la Arc y los One, un sistema convencional puede ofrecer un sonido más contundente.

Pero centrarse solo en el precio o en el rendimiento de cine en casa no refleja del todo lo que Sonos ha conseguido. Cuando no estoy viendo una película o una serie, no siempre necesito dos altavoces detrás de mí sin hacer nada. Con esta configuración, puedo llevarlos a otra habitación para escuchar música o sacarlos al exterior cuando tengo invitados.

Además, los Play ofrecen conexión Wi-Fi y Bluetooth. Pueden formar parte del sistema multisala de Sonos en casa o acompañarme cuando estoy fuera.

En la práctica, obtengo dos sistemas en uno: una configuración de cine en casa inmersiva cuando la necesito y un par de altavoces inalámbricos portátiles el resto del tiempo.

Para mí, ahí reside su verdadero valor. Sonos no solo ha hecho más flexible el cine en casa; también ha conseguido que sus altavoces sean más útiles. Después de comprobar lo bien que pueden alternar entre ambas funciones, me costaría renunciar a esta posibilidad.

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