
NATO planea adquirir seis equipos portátiles capaces de interrumpir señales de navegación por satélite y comunicaciones de drones. El objetivo declarado es preparar a tripulaciones, pilotos y operadores para actuar en entornos donde la interferencia electrónica dificulta orientarse y comunicarse. Sin embargo, las especificaciones también contemplan capacidades que podrían tener aplicaciones más allá de los ejercicios.
La iniciativa parte del Mando Supremo Aliado de Transformación (SACT), responsable de impulsar la modernización y el entrenamiento de la alianza. Según el aviso de contratación citado por Defence Blog, NATO prevé publicar una solicitud de propuestas el 26 de octubre de 2026, recibir ofertas hasta el 30 de noviembre y adjudicar un contrato de precio fijo el 11 de diciembre.
## Equipos portátiles con alcance regulable
Cada equipo deberá poder transportarse entre una y dos personas y estar listo para funcionar en un máximo de 30 minutos. También tendrá que operar desde distintos emplazamientos, como barcos, vehículos, embarcaciones no tripuladas, trípodes o instalaciones terrestres. El requisito de autonomía establece al menos cuatro horas de funcionamiento con batería.
Los sistemas deberán poder interferir con las cuatro principales constelaciones de navegación por satélite: GPS, GLONASS, Galileo y BeiDou. La intensidad y el alcance de la zona afectada podrán ajustarse desde 500 metros hasta 11 kilómetros, en incrementos de no más de 500 metros. El equipo también deberá permitir seleccionar distintas bandas de frecuencia y actuar sobre varias de ellas simultáneamente.
La interferencia no se limitaría a la navegación. Las especificaciones incluyen bandas utilizadas por drones para transmitir vídeo y recibir instrucciones de control, además de otras frecuencias de comunicaciones. Según el aviso, bloquear esas señales puede afectar la navegación de un dron, interrumpir el vídeo o provocar que el aparato se detenga, aterrice o regrese a su punto de origen, dependiendo de su configuración.
Los operadores manejarían el sistema desde un ordenador portátil, mediante una interfaz concebida para que pueda utilizarla personal que no sea especialista en guerra electrónica. Se contemplan antenas omnidireccionales y direccionales, así como control remoto mediante enlaces satelitales cifrados. El diseño incluiría además una anulación local y una función de apagado remoto.
## Seguridad y entrenamiento en condiciones realistas
La interferencia de señales cerca de rutas aéreas civiles puede generar riesgos. Por ello, el proveedor deberá entregar estimaciones de alcance a distintas altitudes, hasta 10.000 pies —unos 3.050 metros—, para que los planificadores puedan delimitar las zonas de ejercicio y reducir la posibilidad de afectar al tráfico civil.
La compra responde a una preocupación creciente en el flanco oriental de Europa. Gobiernos de la región han atribuido a Rusia episodios de interferencia de navegación en torno al mar Báltico, donde compañías aéreas y marítimas han reportado problemas. El aviso de NATO también menciona el incidente de 2025 en el que el avión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, perdió señales GPS al aproximarse a un aeropuerto de Bulgaria. Las autoridades búlgaras atribuyeron el episodio a una posible interferencia rusa.
Conviene distinguir entre interferencia y suplantación de señales. La interferencia, o *jamming*, busca impedir que el receptor capte una señal legítima. La suplantación, conocida como *spoofing*, puede transmitir datos de ubicación falsos que parecen auténticos, lo que dificulta que el usuario detecte el problema. Ambas amenazas pueden complicar la navegación, aunque requieren respuestas distintas.
NATO presenta los equipos como herramientas para crear interferencias controladas durante ejercicios y evaluar cómo las fuerzas detectan, comunican y gestionan la pérdida de señales. Aun así, el alcance y la flexibilidad descritos en las especificaciones también han suscitado preguntas sobre posibles usos operativos. La diferencia entre entrenar frente a una amenaza y disponer de una capacidad utilizable en operaciones dependerá, en la práctica, de los controles, las autorizaciones y las condiciones de empleo.
La iniciativa refleja un cambio en la preparación militar: las fuerzas ya no pueden dar por sentado que la navegación por satélite y las comunicaciones de drones estarán disponibles. Practicar en un entorno donde esas señales pueden desaparecer —o resultar poco fiables— busca reducir la vulnerabilidad cuando la interferencia no sea un ejercicio, sino una condición real del terreno.
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