
Una nueva investigación sostiene que Vincent van Gogh pudo haber pintado *La noche estrellada* el 22 de julio de 1889, en lugar de junio de ese año, como suele afirmarse. Para llegar a esa conclusión, sus autores combinaron herramientas de diseño asistido por computadora (CAD), datos astronómicos históricos y análisis de documentos de la época. También emplearon inteligencia artificial en tareas de edición y verificación.
El estudio, publicado en la revista *Scientific Reports*, plantea además que la composición podría representar un cielo nocturno real, observado desde un lugar concreto, y no ser únicamente una creación imaginativa del artista. Es una hipótesis que desafía la cronología tradicional, aunque sus conclusiones distan de ser aceptadas por todos.
### Cómo buscaron la fecha
Los investigadores primero intentaron determinar desde dónde habría contemplado Van Gogh el paisaje y qué parte del cielo habría elegido representar. Después compararon las posiciones de las estrellas con registros astronómicos correspondientes a distintas noches de junio y julio de 1889.
Entre las fechas que presentaron coincidencias más prometedoras estuvieron el 23 de junio, el 22 de julio y el 23 de julio. Según el análisis, el 22 de julio sería la opción más sólida porque la Luna, Venus y el cúmulo estelar de las Híades ocuparían posiciones compatibles con elementos de la pintura. Los autores también recurrieron a cartas de Van Gogh y otros documentos contemporáneos como contexto para su interpretación.
La inteligencia artificial, de acuerdo con el artículo, tuvo un papel auxiliar: se utilizó para editar el texto, realizar una comprobación independiente de los resultados numéricos y ayudar a preparar el código de análisis. La conclusión astronómica, por tanto, no se atribuye simplemente a una herramienta de IA, sino a un método que combina datos y distintas fuentes.
### La propuesta genera dudas
El Museo Van Gogh de Ámsterdam mantiene que la obra fue realizada en junio de 1889. Según la postura citada por *The Guardian*, Van Gogh no buscaba reproducir el cielo con exactitud, por lo que las posiciones de los cuerpos celestes no serían una base fiable para fechar la pintura.
Donald Olson, profesor emérito de física y astronomía de la Universidad Estatal de Texas, también cuestionó una premisa clave del estudio: el campo visual estrecho que los autores proponen para explicar la presencia de las Híades. A su juicio, ese encuadre no encajaría con el campo visual más amplio que parecen requerir las colinas y los riscos redondeados de la composición.
La discusión muestra tanto las posibilidades como los límites de aplicar métodos científicos a una obra de arte. Comparar un cielo pintado con registros astronómicos puede ofrecer nuevas pistas, pero no resuelve por sí solo cómo trabajaba Van Gogh ni cuánto transformaba lo que observaba.
La fecha exacta quizá siga abierta a debate. Y, aunque conocerla pueda resultar fascinante, *La noche estrellada* no depende de una respuesta definitiva para conservar su fuerza: su impacto también reside en el movimiento, el color y la emoción que transmite. El estudio ofrece una hipótesis interesante; la pintura, mientras tanto, puede seguir hablándonos más allá de cualquier calendario.
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