
El futuro de la inteligencia artificial apunta de manera decisiva hacia el ámbito físico. Referentes de la industria, entre ellos el CEO de Nvidia, Jensen Huang, destacan que la evolución reciente de la IA se ha orientado a diseñar máquinas capaces de aprender con mayor rapidez, pensar con mayor agilidad e interactuar con el mundo tangible de forma más convincente. Este recorrido subraya una verdad: para que la IA transforme la realidad, debe integrarse de manera eficaz en el entorno físico donde operan los usuarios y las máquinas.
Checkmate
Hace casi cuarenta años, el científico Rodney Brooks publicó un ensayo crucial sobre robótica que defendía que la robótica en el mundo real debía enfocarse en sistemas de comportamiento simples y jerárquicos para comprender el mundo, en lugar de apoyarse en modelos internos complejos. Esta visión provocó un cambio de paradigma: no era necesario construir modelos detallados de toda la realidad para actuar en ella, sino concentrarse en las partes más relevantes para la tarea inmediata.
Este artículo forma parte del proyecto QOTD de TechRadar Pro, que busca aportar una visión de las mentes más brillantes y reconocidas en la industria tecnológica hoy y en años pasados. Lee la serie completa aquí.
Los comentarios de Brooks en su estudio Elephants Don’t Play Chess señalaban un cambio de paradigma en la forma en que los científicos concebían el entrenamiento y el aprendizaje de los robots, entonces y en el futuro. Desafiaron el statu quo establecido sobre la IA física y fueron, en su momento, objeto de considerable debate.
El enfoque antiguo de percibir la IA como una cadena de percibir–modelar–actuar–planear (SMPA) —donde los robots escanean un espacio para construir un mapa 3D y planifican la ruta óptima dentro de ese mapa— dejó de ser la norma. En su lugar, Brooks propuso que cuando un robot modifica el mundo que lo rodea, no es necesario calcular el impacto de todo, sino solamente de las partes más relevantes. Esta idea favorece sistemas que reaccionan de forma ágil ante cambios concretos y significativos en el entorno.
Un hombre lo anticipó
Brooks cofundó la compañía que hoy conocemos como iRobot, junto a dos colegas del laboratorio de IA de MIT, en el mismo año en que publicó su influyente artículo. En aquellos inicios, la empresa se llamó IS Robotics. El primer producto fue Geghis, un explorador espacial con aspecto de insecto que pesaba 1 kg y funcionaba como prototipo de exploración espacial de bajo costo. Más tarde, y tras más de una década, en 2002, la compañía lanzó su primer robot aspirador Roomba.
A lo largo de las décadas, iRobot prosperó como caso de éxito en robótica de consumo y tecnología aplicada. Sin embargo, la historia reciente de la empresa mostró cambios significativos: en diciembre de 2025 solicitó la reorganización bajo un proceso de bancarrota y posteriormente fue adquirida por Shenzhen Picea Robotics, consolidando su presencia en el mercado a través de una nueva etapa operativa. Este episodio subraya el dinamismo del sector y la necesidad de adaptar modelos de negocio ante transformaciones tecnológicas y económicas rápidas.
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