
El panorama de las versiones de Windows está marcando un nuevo capítulo en 2026. Las cifras de seguimiento recientes muestran que Windows 11 continúa ganando terreno, consolidándose como la opción preferida para la mayoría de los usuarios y empresas. Según StatCounter, Windows 11 representa el 71,5% de todas las instalaciones de Windows a nivel mundial en septiembre de 2026, evidenciando una adopción sostenida tras el salto inicial que siguió al final oficial de soporte de Windows 10 en octubre de 2025.\n\nEste crecimiento no surge de la nada. Tras un año relativamente estable para Windows 11, se ha visto un nuevo repunte una vez que se hizo evidente la subida de precios asociada al programa Extended Security Update (ESU). A partir de 2025, las organizaciones podían suscribirse al ESU por 61 dólares por dispositivo; para este año, el coste se duplicó hasta 122 dólares por máquina, y en el tercer año se espera otro aumento similar. En conjunto, el coste de tres años asciende a 427 dólares por dispositivo. En términos de una flota pequeña de 10 equipos, eso puede significar un desembolso de 42.700 dólares.\n\nEste incremento de precio ha llevado a muchas empresas a replantear la continuidad de Windows 10. Aunque la extensión del ESU parecía, en su momento, una solución para ganar tiempo y evitar la migración forzada, hoy en día resulta cada vez más difícil justificar mantener Windows 10 cuando la factura se dispara. Hay además factores técnicos que complican la actualización: hardware especializado o dispositivos más antiguos que no cuentan con el soporte necesario para Windows 11 pueden actuar como bloqueos naturales a la migración.\n\nAun así, la narrativa no es simple. La resistencia a actualizar no se reduce únicamente a consideraciones financieras; en muchos casos, la compatibilidad de software y la necesidad de mantener dispositivos Legítimos o específicos para industrias también influyen. En el largo plazo, es probable que la cuota de Windows 10 no experimente una caída abrupta, ya que la mayor parte de los equipos restantes suele tener razones legítimas para no migrar a Windows 11.\n\nLa experiencia con Windows 7 ofrece una advertencia útil. Tras perder soporte en 2020, Windows 7 acumuló un 24,9% de cuota de instalaciones y, al finalizar el tercer año de ESU, cayó a 9,6%; apenas dos meses después, descendió a 3,7%. Si tomamos esa trayectoria como referencia, es razonable prever que Windows 10 podría permanecer en una proporción considerable de dispositivos al menos hasta octubre de 2028.\n\nEste contexto subraya una realidad importante para las organizaciones: la decisión entre migrar o sostener Windows 10 no solo depende de las necesidades operativas, sino también de la estructura de coste total de propiedad y de la compatibilidad de hardware y software. El plan de ESU, su costo y su duración, jugarán un papel decisivo en la estrategia de TI para los próximos años.\n\nEn el plano visual, la noticia se acompaña de representaciones y análisis que ayudan a entender la dinámica de adopción. (La imagen adjunta ilustra el periodo reciente de transición y el énfasis en la migración hacia Windows 11).
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