ERA-GLONASS y el control de drones en Rusia: una mirada a la nueva obligatoriedad y sus posibles implicaciones



Desde el 1 de octubre de 2026, Rusia impondrá un requisito decisivo para los vuelos de drones civiles: solo se aceptarán planes de vuelo si el dron está conectado a ERA-GLONASS, la plataforma telemática estatal que funciona como un centro de procesamiento y monitoreo de datos de rastreo. Este cambio, anunciado por el Ministerio de Transporte, se dirige a aeronaves que pesen más de 250 gramos y se enmarca en un esfuerzo más amplio de supervisión y gestión de drones en un contexto geopolítico tenso y con uso cada vez más extendido de estas tecnologías en conflicto.

ERA-GLONASS no es nueva en su función de vigilancia y recopilación de información. Originalmente diseñada para asistir en emergencias y coordinar servicios de emergencia al estilo eCall, la plataforma ha evolucionado para actuar como un repositorio central de datos de drones, aceptando señales de rastreadores celulares, satelitales e híbridos, así como ADS-B, para registrar posición, altitud, ruta e identificación, y compartir estos datos con las autoridades competentes. Según Rosaviatsia, la autoridad de aviación civil, el sistema transmite información a organismos supervisores y puede intervenir para detener vuelos cuando corresponde.

Las cifras actuales muestran que, siete meses después de la implementación, 1,027 usuarios están conectados al sistema (752 organizaciones y 278 individuos, incluidos 50 operadores profesionales) y 1,205 drones están registrados. En contraste, la producción de drones civiles en 2024 alcanzó las 16,398 unidades, lo que sugiere una brecha entre la cantidad de drones en circulación y los que figuran en el registro, una situación que subraya la complejidad de regular un ecosistema tan dinámico.

Si bien las autoridades presentan ERA-GLONASS como una vía para flexibilizar prohibiciones regionales y facilitar operaciones en determinadas áreas, las restricciones vigentes en la zona de Moscú y en San Petersburgo se mantienen por ahora. En enero, el ministro de Transporte, Andrey Nikitin, afirmó que la plataforma podría, si fuera necesario, “forzar la detención” de un dron, y en una declaración posterior del director de GLONASS se mencionó la posibilidad de “presionar un botón y hacer aterrizar todos los drones en una zona determinada.” Sin embargo, esas afirmaciones no parecen estar respaldadas por los requisitos gubernamentales, que describen más bien un flujo de datos unidireccional desde el dron hacia las agencias de monitoreo, sin un modo de mando directo que permita ese tipo de intervención en tiempo real.

Este debate se da en un contexto de preocupaciones militares y estratégicas. Ucrania ha utilizado drones para ataques en el espacio aéreo ruso, y la vigilancia drone como herramienta de control podría verse como una respuesta para reducir vulnerabilidades asociadas a aeronaves no tripuladas no autorizadas. En este marco, la discutida promesa de “un millón de vehículos no tripulados civiles monitorizados” ilustra la ambición del sistema, aunque las cifras actuales y el alcance práctico siguen siendo objeto de observación.

En resumen, la implementación de ERA-GLONASS como requisito para la presentación de planes de vuelo representa un paso significativo en la regulación y supervisión de drones en Rusia. La pregunta que queda es cuánto mejorará la seguridad y la gestión del tráfico de drones en la práctica, frente a las preocupaciones sobre libertad operativa, privacidad y la capacidad real de intervención de la plataforma. En un paisaje tecnológico y geopolítico en constante cambio, la historia de ERA-GLONASS podría convertirse en un caso de estudio sobre la intersección entre seguridad pública, innovación tecnológica y control estatal.

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