
La adopción de la inteligencia artificial (IA) en los procesos de reclutamiento está generando debates sobre sus beneficios y sus riesgos. Diversos estudios recientes muestran un panorama mixto: por un lado, la IA tiene el potencial de agilizar la selección y ampliar el alcance, y por otro, genera inquietudes entre candidatos y empleadores sobre la verificación de habilidades, la equidad y la necesidad de una supervisión humana más clara.
Entre los hallazgos más destacados se observa que un segmento significativo de trabajadores británicos (1 de cada 4) expresa que probablemente no postularía a un empleo si la revisión estuviera basada en IA. Paralelamente, el 78% de los candidatos a nivel global reporta haber utilizado IA en algún punto de su proceso de búsqueda de empleo. Estos datos subrayan una tensión: la IA puede facilitar procesos, pero también desalentar a quienes deben interactuar con estos sistemas.
En el extremo opuesto, el 55% de los empleadores en el Reino Unido aún no utiliza IA en reclutamiento, situando al país por debajo del promedio global de no uso (36%). En el propio proceso de evaluación, la población de solicitantes británicos parece más cautelosa: el 28% afirma que las evaluaciones basadas en IA los harían menos propensos a postular, frente al 23% a nivel mundial. A nivel global, la adopción de IA durante la búsqueda de empleo ya es notable, con el 78% de candidatos que la emplea en algún punto del recorrido.
La investigación también señala que los reclutadores y los solicitantes siguen desconfiando de ciertos usos de la IA. Dos de cada cinco empleadores británicos indican que la IA dificulta la verificación de habilidades y experiencias, y los cazadores de talentos observan un aumento en la cantidad de candidaturas, lo que podría degradar la calidad percibida frente al volumen. Ante esto, la experiencia de los candidatos y la transparencia se vuelven esenciales para evitar que la IA nuble el juicio humano.
El director general senior de Morgan McKinley, Chris Lawton, subraya que “a medida que los candidatos recurren cada vez más a IA en su búsqueda y los empleadores deben verificar habilidades y experiencia, las organizaciones necesitan equilibrar los beneficios de la IA con la supervisión humana y la transparencia”.
Más allá de las preocupaciones inmediatas, casi la mitad de los empleados globales teme que la IA pueda quitarles su trabajo, una inquietud que contrasta con la realidad reportada por los empleadores, donde el impacto real en la plantilla no siempre se materializa. Para avanzar, el informe aboga por un enfoque más significativo de adopción de la IA, respaldado por oportunidades de formación adecuadas. Solo una de cada cuatro personas entrevistadas percibe que su empleador invierte lo suficiente en su desarrollo con IA, y dos tercios reportan haber recibido formación insuficiente o nula en IA. Esta brecha de capacidades subraya la necesidad de gobernanza, guías claras y recursos educativos para que la IA se utilice de forma eficaz y responsable, sin dejar a las personas navegar este cambio de manera aislada.
En conclusión, la adopción de IA en reclutamiento debe ser una iniciativa acompañada de claridad sobre su funcionamiento, transparencia para evaluaciones y un programa sólido de desarrollo de habilidades. Las organizaciones que inviertan en capacitación, gobernanza y supervisión humana equilibrarán la eficiencia que ofrece la IA con la necesidad de decisiones basadas en competencias y experiencia reales, fortaleciendo tanto la experiencia del candidato como la integridad del proceso de selección.
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