
Una base aérea italiana será escenario de una competencia inusual entre un F-35B de la Marina Italiana y un Ferrari SF90, en un evento que busca más el espectáculo que la pura competencia técnica. Programado para el 11 de octubre de 2026 en la base de Grottaglie, en el sur de Italia, el encuentro enfrenta una aeronave de despegue vertical con un coche deportivo de altas prestaciones.
El piloto Fabio Barone, conocido por poseer varios récords de velocidad en vehículos de la familia Ferrari, conducirá el SF90 durante la prueba. El formato propone dos carreras sobre una pista poco convencional: una franja de 500 metros sobre una pista de aluminio que normalmente recibe aproximaciones de aterrizaje para el F-35B. En ese tramo, el F-35B logrará su despegue justo cuando el recorrido llegue a su fin, mientras Barone mantiene un ritmo vertiginoso que podría situar al SF90 en torno a 330 km/h al cabo de esos 500 metros.
Barone señala que la aceleración del coche, que suele pasar de 0 a 100 km/h en 2.8 segundos, se verá reducida ligeramente gracias a ajustes de motor para la prueba, situando el tiempo cercano a 2.6 segundos en ese inicio y permitiendo mantener la velocidad prevista a lo largo de la distancia completa. En el trayecto de 500 metros, se espera que el SF90 alcance los 330 km/h antes de cruzar la línea. El piloto comenta que, gracias a esa aceleración, se enfrentará a una carga de 2.2 g, es decir, cerca de 140 kg de presión, mientras que la aeronave aporta una potencia bruta superior pero con una aceleración inicial más lenta.
Una segunda carrera, de mayor longitud, se extenderá a 2.8 kilómetros e incluirá secciones de asfalto y aluminio. Tras los primeros 500 metros, el avión despegue y completará el resto de la prueba en vuelo, manteniendo una altura aproximada de 20 metros sobre el suelo. La convivencia de las dos máquinas en una pista de solo 35 metros de anchura plantea desafíos de estabilidad y manejo, especialmente por la presencia de placas de aluminio que pueden afectar la adherencia del coche a gran velocidad.
Este duelo no es una novedad en Italia: en 2003, el piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher disputó una prueba frente a un Eurofighter en Grosseto, con resultados que alimentaron la leyenda de las exhibiciones entre aeronaves militares y coches deportivos. En aquella ocasión, el Eurofighter ganó en dos carreras de 900 y 1.200 metros, mientras Schumacher venció en un sprint corto de 600 metros, alcanzando 294 km/h en 9.6 segundos. Barone ha participado en hazañas similares, incluyendo una ocasión en la que condujo un Ferrari a lo largo de la cubierta de vuelo del portaviones Trieste, alcanzando 164 km/h en una trayectoria de unos 200 metros.
La idea detrás de estas exhibiciones es, en parte, mostrar capacidades y generar un impacto mediático para las marcas involucradas. Aunque las pruebas pueden percibirse como poco fieles a la estricta equidad competitiva, sirven como un escaparate para la tecnología, la ingeniería y el auditorio público. Independientemente del resultado, la iniciativa busca convertir una carrera inusual en una experiencia memorable para la audiencia y un fortalecimiento de la relación entre la Marina y Ferrari.
Para más detalles y contexto, puede consultarse la cobertura de DefenseNews sobre este evento.
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