
La reciente llegada de la RTX Pro 5500 sitúa a Nvidia en un punto singular dentro de las tarjetas gráficas profesionales: una memoria onboard extraordinariamente generosa para su clase. Este modelo, construido sobre la arquitectura Blackwell, llega acompañada de 84 GB de memoria GDDR7, lo que marca un hito notable en el diseño de tarjetas para cargas de trabajo profesionales.
La GPU integra 21,760 núcleos CUDA, la misma cifra que se encuentra en la GeForce RTX 5090, y ofrece un rendimiento de memoria que, a primera vista, sorprende por su amplitud frente a la modularidad y el consumo típicos de estas soluciones. El propio fabricante destaca que esta variante está certificada estrictamente para tareas profesionales y no para gaming generalizado.
Cómo logró Nvidia reunir tanta memoria
Para lograr una capacidad tan elevada, Nvidia adoptó una disposición física inusual que abarca toda la placa. Se montaron 14 módulos GDDR7 en la cara frontal junto al procesador y otros 14 módulos en la cara trasera. Esta configuración de doble cara, conocida como “sandwich”, permite acoplar un conjunto completo de 28 chips de memoria en una tarjeta compacta.
Cada chip opera a aproximadamente 27 Gbps por pin, velocidad típica de GDDR7 y no la más rápida disponible en el mercado. La interfaz resultante de 416 bits genera alrededor de 1,398 GB/s de ancho de banda agregado, una cifra especialmente estrecha para la capacidad tan grande que se alcanza. Esta anchura de bus irregular es inusual, ya que los controladores de memoria de GPU suelen operar en pares, con anchos comunes de 256, 384 o 512 bits.
La ruta de 416 bits sugiere 13 canales de memoria de 32 bits cada uno, una cantidad poco habitual en los diseños actuales de procesadores gráficos. Los usuarios pueden dividir la tarjeta mediante particionado de múltiples instancias, eligiendo entre un bloque único de 84 GB o dos segmentos separados de 42 GB cada uno.
La tarjeta está diseñada para un consumo de 600 W y está orientada a despliegues de rack en estaciones de trabajo, más que a torres de escritorio. Se ofrece en variantes con enfriamiento por aire y por líquido, siendo la versión de aire compatible con ventiladores de servidor de alta velocidad montados en un disipador amplio.
Posicionamiento frente a otras tarjetas de estación de Nvidia
Dentro de la familia RTX Pro, esta tarjeta se sitúa justo por debajo de la RTX Pro 6000 en términos de especificaciones brutas. La RTX Pro 6000 presume de 24,064 núcleos CUDA y 96 GB de memoria dedicada, superando así a la RTX Pro 5500 en capacidad bruta para cargas extremas. En cambio, la RTX Pro 5000 llega con 14,080 núcleos CUDA y un máximo de 72 GB, lo que la coloca algo por detrás en rendimiento de memoria y computacional.
Con estos números, la RTX Pro 5500 se acerca más a la tarjeta superior en términos de especificaciones, poniendo énfasis en la capacidad de memoria para conjuntos de datos grandes y ciertas cargas de trabajo que priorizan la memoria más que la banda ancha de proceso. Será crucial observar qué aplicaciones profesionales aprovechan estas características para evaluar el valor real de este diseño.
Aún sin precio oficial ni fecha de lanzamiento, la expectativa de un costo elevado parece probable dada su orientación empresarial y sus exigencias de potencia. Los clientes potenciales más probables serán compradores corporativos y entornos de producción donde la memoria masiva y la confiabilidad sean críticas.

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