
Las instituciones financieras estadounidenses deben intensificar la vigilancia para identificar y prevenir las estafas financieras, especialmente aquellas perpetradas por centros de estafa de tamaño industrial ubicados en Asia Sudoriental. Esta es la alerta emitida por la Red de Ejecución de Crímenes Financieros del Tesoro de los Estados Unidos (FinCEN), acompañada de una lista detallada de señales de alerta que las instituciones pueden monitorear para mantenerse seguras.
Gran red de crimen peligroso
Las estafas no son realizadas por pequeños grupos de adolescentes que engañan a la gente mayor desde el sótano de sus padres; suelen ser máquinas delictivas grandes y organizadas, responsables de miles de millones de dólares en daños en todo el mundo cada año. En 2025, las víctimas estadounidenses perdieron más de 7.2 mil millones de dólares a estas estafas, y entre septiembre de 2023 y diciembre de 2025 se robaron casi 13 mil millones. Las organizaciones criminales operan principalmente desde Camboya, Birmania y Laos. Recolectan pasaportes de cientos de miles de víctimas y las obligan a participar en fraude en línea, imponiendo castigos a quienes no cumplen con cuotas. En algunos casos, las redes han contado con el apoyo o la operación directa de funcionarios locales corruptos, lo que dificulta la labor de las autoridades.
FinCEN enfatiza que los criminales participan en diversas actividades fraudulentas, pero la inversión fraudulenta es, con diferencia, la más popular. Los estafadores contactan a sus víctimas fingiendo ser un interés romántico o un asesor financiero. A veces comienzan la conversación diciendo que escribieron mal un número de teléfono.
Tras varios contactos, buscan persuadir a la víctima para realizar una “inversión”, a menudo usando criptomonedas y prometiendo rendimientos irrealistamente altos. Este punto es clave para la identificación de la estafa: la mayoría de los pagos en activos digitales realizados por víctimas a operadores de centros de estafa provienen de empresas de servicios monetarios (MSBs) que ofrecen servicios de activos digitales, incluidos quioscos de activos digitales. Según el análisis de FinCEN de los informes BSA y la información de las fuerzas del orden, los estafadores suelen indicar a las víctimas que creen cuentas con MSBs que ofrecen servicios de activos digitales para comprar tipos específicos de activos digitales, y luego se les indica enviar esos fondos a una dirección de activos digitales controlada por los estafadores.
Pero defraudar a las víctimas no es el final. Los delincuentes continúan, abusando de su estrés emocional para causar aún más daño. Se hacen pasar por autoridades, instituciones financieras o incluso FinCEN, afirmando que están investigando (o que han confiscado los fondos robados) y que las víctimas deben pagar una determinada tarifa para recuperar sus fondos.
En algunos casos, los estafadores se hacen pasar por asesores de inversiones, aconsejando retirar fondos, comprar lingotes de oro y plata y entregarlos a un mensajero para su “custodia”.
El conjunto completo de señales de alerta se encuentra en este enlace, y FinCEN enfatiza que las circunstancias de cada caso deben ser evaluadas cuidadosamente, ya que ninguna señal de alerta individual es determinante de actividad ilícita o sospechosa. Las circunstancias incluyen la actividad financiera histórica del cliente, si las transacciones están alineadas con prácticas comerciales habituales y si el cliente exhibe múltiples señales de alerta relacionadas.
Lavado de los fondos obtenidos
Robar el dinero es solo la mitad del trabajo; también hay que lavarlo y reintroducirlo en el sistema financiero legítimo. Para ello, los operadores de centros de estafa dependen de lavadores de dinero profesionales y redes de lavado chinas. FinCEN describe un proceso de tres etapas: primero, extraen pagos en activos digitales utilizando cuentas bancarias, mulas de dinero, empresas pantalla o empresas de servicios monetarios fraudulentas; segundo, durante el lavado en cadena, ocultan el origen de las ganancias moviéndolas rápidamente entre direcciones, usando mixers y realizando intercambios entre diferentes cadenas; tercero, integran los fondos en el sistema financiero tradicional mediante mulas de dinero, transferencias a stablecoins en intercambios offshore y redes bancarias subterráneas chinas.
Para ver el informe completo y las señales de alerta, consulte el enlace proporcionado por FinCEN. Este análisis destaca la necesidad de una vigilancia constante, una debida diligencia mejorada y una cooperación entre agencias para desarticular estos ciclos de fraude que operan a escala industrial y que se adaptan rápidamente a las nuevas tecnologías financieras.
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