Thailand’s Data Center Pause: Balancing Investment with Oversight and Sustainability


En un movimiento estratégico para alinear el crecimiento de los centros de datos con estándares nacionales de electricidad, agua, ubicación y seguridad, Tailandia ha decidido congelar 166 proyectos de data centers mientras se elaboran nuevas reglas. Este periodo de revisión busca mantener la atracción de inversiones sin sacrificar la fiabilidad de los servicios, la protección del entorno y la eficiencia del uso de recursos.

La pausa afecta tanto a 49 instalaciones ya en construcción como a 117 proyectos que aún esperan la aprobación de diversas agencias gubernamentales. Los funcionarios enfatizan que la revisión pretende que los centros de datos aporten empleo, transferencia tecnológica y servicios útiles para el país, al tiempo que se minimizan impactos adversos en infraestructuras críticas como la red eléctrica y las reservas de agua.

Revisión de la expansión de centros de datos en Tailandia

La decisión se tomó tras una reunión del consejo nacional de políticas de centros de datos, que encargó a cuatro grupos la redacción de estándares en un mes. Las cuatro subcomisiones analizarán: beneficios económicos, necesidades de infraestructura, criterios de sitio y ubicación, y protección ambiental.

La revisión surge ante la información incompleta sobre la actividad total de centros de datos en el país, incluyendo instalaciones ya operativas y proyectos pendientes. Datos de 16 cuerpos gubernamentales mostraron que 35 centros estaban en operación, con 11 recibiendo apoyo de inversión a través de la Junta de Inversión de Tailandia. Otros 24 obtuvieron aprobación por vías diversas, y varias instalaciones más eran operadas por instituciones financieras.

El gobierno busca ahora un sistema central que consolide ubicaciones de proyectos, estado de aprobación, fuentes de electricidad, suministro de agua, normas de planificación y otros detalles clave. Este sistema permitiría evaluar los efectos combinados de múltiples instalaciones en lugar de revisar cada proyecto de forma aislada.

En Bangkok, las autoridades también están inspeccionando emplazamientos existentes, con seis proyectos en proceso de aprobación que requieren entre 9 MW y 23 MW de potencia cada uno. Tres recibieron la aprobación y comenzaron operaciones entre 2022 y 2024, mientras que las demás solicitudes permanecerán congeladas hasta que se definan normas nacionales.

El agua, la energía y los beneficios económicos guían las nuevas reglas

Las normas previstas cubrirán demanda eléctrica, uso de agua, selección de sitios, seguridad en la construcción, almacenamiento de combustible de respaldo, efectos ambientales y la distancia respecto a edificios vecinos. Los responsables evalúan además si las instalaciones que superen 2 MW deberían someterse a reglas similares a las aplicadas a empresas industriales.

Los grandes centros requieren un suministro eléctrico constante y una cantidad considerable de agua para enfriamiento, lo que genera preocupaciones sobre la presión ejercida sobre las redes y suministros locales. El gobierno también busca que los precios de agua y electricidad reflejen costos directos e indirectos ligados al uso de estos recursos por parte de grandes centros de datos, para evitar que hogares y otros negocios carguen con costos asociados al uso de recursos de estos proyectos.

Los proyectos futuros podrían enfrentar un proceso de aprobación más competitivo, que valore el empleo, la transferencia tecnológica, el uso de energía limpia y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El Primer Ministro Anutin Charnvirakul destacó que los centros de datos son importantes para la economía de Tailandia, a la vez que admitió la necesidad de obtener información más completa sobre las instalaciones existentes y los desarrollos planificados.

La intención es recabar datos detallados para crear marcos legales que orienten futuras decisiones de inversión, priorizando el valor generado sobre simples incrementos de capacidad. Aunque el congelamiento podría parecer un retroceso, no significa el abandono de la ambición del país en este sector; al contrario, representa un enfoque más estratégico para gestionar el crecimiento de forma sostenible.

La noticia llega a través de The Nation y se alinea con los esfuerzos de Thailand para equilibrar la factibilidad económica con la seguridad y la sostenibilidad ambiental en un sector de rápido crecimiento.

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