
Después de la caída, surge Afterworld, un nuevo juego de estrategia desarrollado por Paradox Interactive que invita a construir y administrar una sociedad en un Estados Unidos posapocalíptico. Este título, fiel a la tradición de Paradox, ofrece un nivel de libertad notable para gestionar la civilización de la forma que cada jugador elija.
En una reciente entrevista con TechRadar Gaming, el director Dan Lind aborda las posibilidades emergentes que pueden aparecer a medida que los jugadores forjan sus propias historias en el yermo. Según sus palabras, gran parte de la experiencia proviene de las adaptaciones inevitables que una sociedad debe hacer ante condiciones extremas. Un ejemplo descrito por Lind plantea escenarios en los que una comunidad, por su composición demográfica y tecnología disponible, debe decidir qué valores o prohibiciones son necesarios para el bien común, incluso si eso implica medidas controvertidas o difíciles de justificar dentro del juego.
Además de gestionar tu propia civilización, Afterworld propone interacción con otros gobernantes del desierto, desde potentes tiranos que controlan extensas zonas hasta alianzas y conflictos que pueden modelar el mapa político de grandes ciudades. Lind sugiere que surgirán historias complejas cuando un jugador traicione a un tirano o asuma el control de una megaciudad, como Nueva York, dependiendo de las decisiones tomadas y de las alianzas forjadas.
Una característica destacada es la interacción con personajes y grupos que pueden ejercer poder militar para subyugar a otros. En este sentido, el director subraya que la narrativa resultante se alimenta de las acciones del jugador y de las consecuencias, más que de juicios impuestos por el juego. No se pretende censurar las decisiones “terribles”; al contrario, la libertad del jugador puede dar lugar a dilemas morales que alimenten la conversación entre jugadores, incluso en ambientes laborales o educativos donde se discuten estrategias y resultados.
La libertad de comportamiento y la responsabilidad que acompaña a la gestión de una sociedad postapocalíptica se presentan como un rasgo distintivo de Afterworld. Aunque el setting facilita prácticas extremas, la experiencia central se basa en la capacidad de crear, adaptar y sostener una comunidad, entendiendo que un liderazgo eficaz no siempre coincide con un marco ético tradicional.
El equipo detrás de Afterworld destaca que la diversión reside, en gran medida, en ver qué historias emergen cuando el mundo se reinventa y las estructuras de poder cambian. El propio Lind expresa su entusiasmo por las posibilidades que verán los jugadores al llegar el juego: ver a alguien diciendo: “¡Increíble lo que lograste!” y explorar las reacciones ante esas hazañas. Después de todo, la esencia de la estrategia grandiosa es permitir a cada jugador esculpir su propio destino en un entorno brutal y fascinante.
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