
El Ejército de los Estados Unidos ha seleccionado a cinco empresas para construir unidades nucleares de tamaño reducido en varias instalaciones nacionales. Esta iniciativa, conocida como Proyecto Janus, persigue reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia la independencia energética en sitios militares estratégicos. Se contempla que, a medida que avance el programa y con la inversión privada de las compañías participantes, el despliegue podría ampliarse para operar hasta 20 microreactores en distintas bases.
Cinco contratistas, cinco bases y una financiación de hasta 2.200 millones de dólares
Antares Nuclear llevará a cabo la construcción de su unidad en Fort Bragg, Carolina del Norte; BWXT Advanced Technologies lo hará en Fort Campbell, Kentucky; General Atomics Electromagnetic Systems gestionará Fort Hood, Texas; Radiant Industries trabajará con Fort Benning, Georgia; y Westinghouse Government Services cerrará el grupo asignándose a Fort Drum, Nueva York. En conjunto, estas cinco firmas compartirán pagos fijos por hitos de hasta 2.2 mil millones de dólares, vinculados al progreso de la construcción.
Las autoridades señalan que la infraestructura eléctrica estadounidense enfrenta riesgos potenciales en un conflicto, y que no se puede depender siempre de combustibles líquidos para mover la energía necesaria. En palabras de Jeff Waksman, principal subsecretario asistente del Ejército para instalaciones, energía y medio ambiente, “ahora sabemos que nuestra red eléctrica doméstica está potencialmente en riesgo en un conflicto. […] El uso directo de energía nuclear se presenta como un cambio de juego natural para el Ejército”.
El número de bases finalistas originalmente fue de nueve, y la lista se redujo en noviembre a las cinco instalaciones seleccionadas. Entre las descartadas estuvieron Fort Wainwright (Alaska), Holston Army Ammunition Plant (Tennessee), Joint Base Lewis-McChord (Washington) y Redstone Arsenal (Alabama).
El uranio y la disponibilidad como obstáculo persistente para la cronología
En la actualidad, Estados Unidos no opera microreactores nucleares y solo aporta una pequeña fracción de la oferta mundial de uranio enriquecido. Los esfuerzos de la Agencia de Energía (DOE) y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) para ampliar la producción de uranio de alto grado siguen en fases iniciales. Aunque el liderazgo reconoce el tamaño del desafío, confía en que las prioridades de suministro permitirán avanzar sin retrasos significativos. “Prevemos una priorización suficiente para asegurar el uranio necesario para los reactores de mayor avance… y probablemente superaremos lo que son las existencias nacionales”, afirmó Waksman. La coordinación entre agencias federales será clave para asegurar el material en fases posteriores del programa.
Proyecto Janus toma ideas de Project Pele y adopta una estructura de contratación similar a programas de carga de la NASA
El enfoque del Ejército emana de lecciones aprendidas de Project Pele, la iniciativa móvil de reactores, y adopta su estructura de contratación. Paralelamente, la Fuerza Aérea ya acompaña un esfuerzo similar en la Base Aérea Eielson, cerca de Fairbanks, Alaska. Waksman indicó que podría haber un anuncio sobre la coordinación entre ambas ramas en los próximos meses. Las autoridades subrayan que, en esta etapa inicial, se priorizan ubicaciones dentro de territorio estadounidense para evaluar la fiabilidad tecnológica antes de considerar ampliar el despliegue a otros territorios.
Fuente citada: Defense One (enlace de referencia).
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