
Onimusha: Way of the Sword llega con una mezcla contundente de combate afilado, narrativa inmersiva y batallas contra jefes que elevan el género de acción-aventura. Tras unas 30 horas de juego, la experiencia se siente tanto emocionante como emocional, con una dirección de arte que brilla especialmente en escenas cinematográficas. Capcom consigue pulir la lucha con espada en casi todos los frentes, apoyándose en jefes que se posicionan entre los mejores del catálogo de la franquicia y del género.
La variedad de enemigos, aunque al inicio puede parecer reducida, se despliega de forma sólida a lo largo de la campaña, presentando variantes que ponen a prueba las habilidades del jugador y conectan con aspectos más oscuros de la historia, lo que da motivación extra para enfrentar a aquellos responsables de los males que acechan Kyoto.
Como en entregas anteriores, las mejoras se obtienen recogiendo almas rojas tras vencer enemigos u obteniendo recursos necesarios para mantenerse preparado ante encuentros más desafiantes o jefes de gran left. Capcom fusiona elementos tradicionales de Onimusha con novedades modernas, gracias al RE Engine, y consigue revitalizar la saga para futuras entregas, manteniendo a Way of the Sword en un estado óptimo de forma.
Qué se necesita para ser el más fuerte
La historia sigue a Miyamoto Musashi, un joven samurái confiado que busca superarse como el mejor espadachín, enfrentándose a rivales y a quienes comparten ese objetivo. Un encuentro con Sasaki Ganryu sale mal y ambos quedan inmersos en roles y destinos que nunca imaginaron.
Genma (demonios) irrumpen en Kioto, desatando caos y violencia entre inocentes. Musashi y Ganryu persiguen la maestría del filo, pero pronto descubren que hay cuestiones mucho más importantes en juego: la humanidad necesita repeler a Genma y, con Ganryu desviado, corresponde a Musashi trazar el camino hacia la heroína.
Con Oni guantlets, Musashi y Ganryu cuentan con habilidades que sobrepasan lo humano, en un sistema de combate que ofrece numerosas opciones para desafiar y derrotar a Genma. Sin embargo, con ese poder llega una gran responsabilidad.
La pregunta central atraviesa el juego: ¿de dónde proviene la fuerza? ¿Es honorable buscar poder absoluto sacrificando a los inocentes? Musashi aprende a través de victorias y errores, generando una experiencia que mantiene al jugador al borde del asiento.
La construcción del personaje destaca: la bravura de Musashi, potenciada por el modelo facial inspirado en el legendario Toshiro Mifune, se manifiesta tanto en las escenas como en el propio combate, siendo uno de los mayores atractivos del juego.
La narrativa se acompaña de secuencias cinematográficas de alto calibre. Los cutscenes ofrecen un nivel de detalle facial y actuación que, en ciertos momentos, hace que parezca estar viendo una película. Sin embargo, el regreso a la jugabilidad puede sentirse algo abrupto tras estas escenas, y las transiciones no siempre igualan la contundencia audiovisual de las cinemáticas.
Combate de espada excepcional y adictivo
El combate en Way of the Sword es fantástico, recuperando fundamentos familiares de la saga junto a habilidades nuevas que mantienen cada enfrentamiento interesante. La técnica Issen regresa para permitir golpes previos al impacto del enemigo, ofreciendo un espectáculo impresionante.
El parry y el deflect se vuelven piezas centrales para superar a la mayoría de oponentes, de forma análoga a Sekiro, donde la gestión de la postura y de la resistencia del enemigo abre ventanas de daño significativas.
La forma en que se abordan los puntos débiles de los jefes ofrece múltiples opciones de ataque, con variaciones para cada zona vulnerable. En situaciones donde la curación rápida se agota, se destacan zonas de color púrpura que marcan partes del cuerpo o armas enemigas para ataques alternativos, con una mecánica que crea un vaivén dinámico entre Musashi y los jefes.
La paciencia es clave para ejecutar Issen o Chain Issen, ya que la ventana de oportunidad es estrecha. Cuando se domina, la mayor parte de los enemigos cae con facilidad.
La promesa de dificultad a partir del tramo final es real. Aunque algunos enemigos de inicio pueden parecer más fáciles, los desafíos de la fase final son sustanciales, especialmente en modos más difíciles como Carnage para New Game Plus. Aun así, la estructura de combate está diseñada para simular duelos samurái: no suele haber ataques de múltiples contrarios, lo que favorece un combate más pausado, estratégico y rico en interacción.
El modo Carnage eleva la apuesta: un único golpe puede equivaler a la derrota, a semejanza de Ghost of Tsushima en su dificultad más alta. Esto mantiene a los jugadores en un estado de alerta constante y añade una capa extra de tensión al cierre de la experiencia.
Las animaciones de combate son notables, con un parry especialmente pulido que transmite el carisma del protagonista. Sin embargo, la variedad de remates enemigos podría ampliarse, y hubiera sido deseable otro arma primaria además de la katana para potenciar aún más las dinámicas de combate.
Aun con esa limitación, los combates de jefes destacan como los momentos más memorables, manteniendo a Way of the Sword en el pináculo de la experiencia inmersiva. Aunque algunos enfrentamientos se repiten en la recta final, siguen siendo de los combates de jefe más épicos que he vivido.
Rendimiento y experiencia visual
Jugué Way of the Sword en PC con una RTX 4080 y un Ryzen 7 5700X3D, con resolución 3440×1440 y DLSS Quality, manteniéndome por encima de 100 fps en la mayor parte del recorrido. En un portátil Lenovo Legion Go S, el rendimiento se mantiene alrededor de 40 fps con ajustes medios y FSR equilibrado, consumiendo alrededor de 24W. El motor RE Engine funciona con fluidez en entornos bastante estructurados, sin perder rendimiento en tramas semiabiertas, aunque se notan caídas ocasionales de frames durante algunas cinemáticas.
El soporte ultrawide está presente tanto en cinemáticas como en gameplay, algo poco común en puertos de PC. Aunque las cinemáticas muestran un nivel de detalle excepcional, el gameplay puede sentirse algo por debajo de ese estándar visual en ciertos momentos, lo que resalta la intención de centrarse en la narrativa.
¿Vale la pena jugar? ¿Para quién es recomendado?
– Play it if you love parries and counters: Way of the Sword es un sueño para los amantes del combate y los duelos, con suficientes batallas y jefes para motivar una segunda partida.
– Play it if you love Onimusha: Sin duda, es la mejor entrega de la saga, conservando mecánicas clásicas y añadiendo contenido moderno gracias al RE Engine.
– Don’t play it if you seek a soulslike hardcore: no es un soulslike extremo; la experiencia es exigente pero no penaliza con tanta dureza como Elden Ring o Lies of P.
– Don’t play it if you detestas batallas de jefes repetitivas: aunque los jefes son su punto fuerte, hay repeticiones a lo largo de la historia que pueden cansar.
Accesibilidad y opciones
Way of the Sword ofrece múltiples opciones de accesibilidad, incluyendo ayudas para daltonismo, ajustes de subtítulos, tamaño de texto y HUD, y configuraciones para deshabilitar sangre o desmembramientos, entre otros. También hay opciones para la reasignación de teclas, control de sprint, y modos para minimizar mareos. En términos de rendimiento, DLSS 4.5 y FSR 3 están disponibles, con soporte para trazado de rayos, lo que facilita una experiencia fluida incluso en sistemas modernos.
Cómo veré el juego de forma general
Mi revisión se basó en gran medida en una sesión prolongada en PC de alto rendimiento y pruebas de movilidad en handheld, complementadas por observaciones en un contexto de feria de videojuegos. El resultado es una experiencia cohesiva que equilibra combate dinámico, narrativa cinematográfica y una progresión que invita a continuar—con un final que promete re-valorar el juego en modos más difíciles. Primera revisión publicada en agosto de 2026.
from Latest from TechRadar https://ift.tt/0ylAOrb
via IFTTT IA