El costo humano de los apagones digitales: diez años defendiendo el acceso a Internet



En 2017, Felicia Anthonio observó de primera mano el impacto de los apagones de Internet al trabajar como pasante siguiendo violaciones a la libertad de prensa. Las interrupciones impidieron verificar información in situ y comunicarse con las personas afectadas en Anglophone Camerún. Historias como estas dejaron una marca profunda: muchos jóvenes tecnólogos de la región se vieron obligados a abandonar el país. Casi una década después, Anthonio ocupa el cargo de gerente global de la campaña #KeepItOn en Access Now. Con motivo del décimo aniversario de la coalición, el equipo lanzó la iniciativa Sound of the Silenced, que presenta ocho testimonios de personas de distintas partes del mundo para ilustrar cómo los apagones aíslan comunidades y ponen en riesgo vidas.

Desde una maestra en Gaza, para quien las noticias de su familia quedaron aisladas tras un bombardeo, hasta una activista en Myanmar que tuvo que viajar en moto para hallar señal y pedir ayuda durante un ataque aéreo, la campaña subraya las múltiples y devastadoras formas en que los apagones de Internet afectan a las comunidades globales. TechRadar entrevistó a Anthonio para mirar atrás la década de trabajo de la coalición y explorar qué podría deparar el futuro.

[Imagen: Leave No Trace, logo de la campaña y una referencia visual al esfuerzo colectivo por mantener encendida la conectividad] NEW: Leave No Trace — Un boletín semanal sobre privacidad digital y vigilancia en línea. Suscríbete para recibir cada edición los viernes a partir de septiembre.

Definir un apagón de Internet — cómo comenzó el movimiento
La prioridad inicial de la coalición #KeepItOn fue establecer una definición para la creciente tendencia de que los gobiernos interrumpen deliberadamente el acceso a Internet de sus ciudadanos. Antes del lanzamiento, defensores de derechos humanos luchaban por categorizar estas acciones estatales, mientras que los políticos reconocían su poder estratégico. El primer apagón registrado ocurrió en Guinea en 2007, bajo el pretexto de seguridad nacional para sofocar protestas. Dos años después, Irán adoptó la misma táctica para reprimir las protestas del Movimiento Verde tras elecciones disputadas. En 2011, Egipto cortó el suministro para reprimir protestas generalizadas. En aquel entonces no existía un marco claro ni esfuerzos coordinados para combatirlos.

En marzo de 2016, durante RightsCon en Silicon Valley, Access Now reunió a tecnólogos, activistas y responsables de políticas para redactar la primera definición oficial. “Un apagón de Internet es una interrupción intencional de Internet o de comunicaciones electrónicas, que las hace inaccesibles o prácticamente inutilizables, para una población específica o en una ubicación, a menudo para ejercer control sobre el flujo de información”, establece la definición oficial. Nació así la campaña #KeepItOn.

Reconocimiento global y victorias legales
Desde su inicio, la coalición ha logrado victorias diplomáticas clave. En julio de 2016, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó una resolución que condena los apagones de Internet como violaciones directas a los derechos humanos, con apoyo posterior de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Estas victorias sentaron las bases para un cambio de mirada institucional hacia los apagones. La definición estandarizada de la coalición y su base de datos STOP (Shutdown Tracker Optimization Project) han sido adoptadas por relatorías especiales de la ONU, académicos y grandes grupos de derechos humanos para rastrear violaciones.

Con el paso de los años, la defensa se tradujo en acciones normativas. En 2025, políticos en Bangladesh propusieron una prohibición formal de apagones, y la Corte Penal Internacional reconoció formalmente la vinculación entre interrupciones intencionadas y crímenes contra la humanidad. Cuando la presión diplomática no alcanza, la coalición recurre a litigio estratégico para llevar a los gobiernos a los tribunales y obtener fallos a su favor. La Corte de Justicia de la ECOWAS ha condenado apagones en Togo, Senegal, Guinea y Nigeria, entre otros casos. También se ha utilizado la diplomacia preventiva para proteger el espacio cívico, logrando compromisos públicos de mantener el Internet encendido durante procesos electorales, como ocurrió en Zambia.

Hoy, el movimiento se ha expandido a más de 370 organizaciones a nivel global, en 106 países, consolidándose como la red líder en la lucha contra los apagones de Internet. Sin embargo, los desafíos persisten. A pesar de la condena internacional, los apagones siguen aumentando cada año. En 2025, se registró al menos un apagón activo en cualquier lugar del mundo cada día, y la coalición documenta más de 2,100 apagones en 100 países desde 2016.

Por qué ocurren y cómo combatirlos
La brecha entre condena internacional y tácticas estatales más agresivas persiste por varias razones. En primer lugar, los marcos internacionales son mayormente no vinculantes y carecen de consecuencias punitivas inmediatas para los Estados violadores de derechos digitales. Además, los gobiernos han refinado sus tácticas, pasando de cortes totales a bloqueos selectivos de plataformas y aplicaciones de mensajería, una intervención menos costosa y políticamente más tolerable.

La coalición no cede. “La defensa real puede ser lenta, pero mientras los gobiernos sigan violando derechos humanos, no nos rendiremos”, afirma Anthonio. Paralelamente, la comunidad tecnológica está fortaleciendo herramientas para navegar por los apagones y las interrupciones. Una estrategia central es la colaboración entre activistas y proveedores de VPN para ofrecer acceso gratuito y seguro durante momentos críticos, como elecciones nacionales. Aunque las VPN ayudan a evadir bloqueos por plataforma, no funcionan ante apagones totales. Por ello han emergido herramientas como las apps de mensajería en malla por Bluetooth, por ejemplo Bridgefy, para mantener la comunicación local sin Internet. No obstante, también presentan limitaciones. El acceso a herramientas resistentes a la censura es solo una parte de la solución: se imparten talleres de seguridad digital para enseñar a las comunidades a proteger sus dispositivos y comunicarse de forma segura ante la vigilancia.

“En ausencia de acceso a Internet, cualquier medio que permita comunicarse es un salvavidas”, afirma Anthonio, e invita a los desarrolladores a lanzar herramientas de código abierto diseñadas para las comunidades afectadas.

Otra década de lucha contra los apagones
Tras diez años de #KeepItOn, Anthonio es clara: ganar esta batalla podría tomar todavía una década, pero cada victoria cuenta. Eso sí, para lograr avances sostenibles se necesita una coalición cada vez más amplia. “Sin rastreo y responsabilidad, la supresión sería mucho peor. Pero la defensa requiere esfuerzos colectivos; la sociedad civil por sí sola no puede lograrlo”, sostiene. Desde gigantes tecnológicos y operadores de telecomunicaciones hasta gobiernos, ingenieros y ciudadanos comunes, todos tienen un papel para evitar la normalización de los apagones digitales.

El mensaje central de la iniciativa Sound of the Silenced invita a la reflexión: ¿qué pasaría si esto me ocurriera a mí? ¿Cómo impactaría un apagón de Internet en mi vida? Como resume Anthonio: a medida que las vidas están más interconectadas digitalmente, debería ser un objetivo común defender nuestros derechos en línea de la misma forma que los defendemos fuera de línea.

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