
En el horizonte de la defensa naval se cierne una propuesta ambiciosa: un torpedo lanzado desde el aire que puede deslizarse con sigilo hacia el objetivo y sumergirse para perseguir amenazas bajo la superficie. La Marina de los Estados Unidos evalúa dos rutas para desarrollar una nueva clase de torpedo lanzado desde aire, conocido internamente como Silent Anvil Air-Launched Torpedo (SAA-LT). Su objetivo: entrar al agua de forma discreta y rastrear blancos submarinos sin alertar al adversario.
La primera opción implica diseñar un torpedo completamente nuevo, concebido desde cero para glidar hacia su blanco antes de sumergirse. La segunda alternativa propone acoplar un kit de deslizamiento (glide kit) a un torpedo ya en servicio, extendiendo su alcance sin un rediseño completo del sistema.
Requisitos de peso y tamaño
Los responsables han establecido límites estrictos para las dimensiones del arma: peso máximo de 268 libras, longitud de hasta 70 pulgadas y un diámetro que puede alcanzar 7,5 pulgadas. Estas cifras sitúan al Silent Anvil en una clase de peso similar a los torpedos existentes, aunque no se han divulgado detalles sobre la distancia mínima o máxima que debe recorrer el arma antes de impactar.
En comparación, el torpedo Mark 54, actualmente en el inventario de la Marina, tiene un alcance aproximado de 5,7 millas. Este dato sirve como referencia para la industria, aunque las cifras exactas para el nuevo sistema aún no se han definido. “El Gobierno solicita aportes de la industria sobre el rango máximo de despegue y deslizamiento alcanzable”, declaró la Marina.
También se han delineado condiciones de lanzamiento específicas, exigiendo que el arma opere en tres bandas de velocidad medidas en Mach 0.25, 0.50 y 0.85. Los requisitos de altitud se extienden desde tan solo 10 pies hasta 60,000 pies, un techo que excede los límites operativos del P-8 Poseidón. Ese rango superior se alinea más estrechamente con las capacidades del MQ-4C Tritón, un dron de vigilancia en alta altitud ya volando misiones para la flota.
Requisitos estrictos para la entrada en el agua
Los ingenieros deben considerar también cómo se comporta el arma cuando se aproxima a la superficie oceánica, ya que el viaje prolongado en el aire ofrece una ventaja de sigilo. “El SAA-LT debe maximizar la duración del vuelo aéreo mientras minimiza el tiempo de inmersión acuática, restringiendo la residencia en el agua a la duración mínima necesaria para la ejecución exitosa de la misión”, indicó la Marina.
Bajo la configuración con kit de deslizamiento, el torpedo debería impactar el agua en un ángulo entre 45 y 90 grados, moviéndose a una velocidad entre 40 y 120 pies por segundo. Se espera que el desarrollo progrese con rapidez una vez se formalice el contrato, con un prototipo funcional requerido dentro de 18 meses desde la adjudicación. De lograrse una prueba temprana satisfactoria, el programa podría escalar para producir 180 unidades adicionales en un plazo de tres años.
Este esfuerzo se enmarca en un contexto regional de creciente capacidad submarina por parte de China, que ha ampliado su flota de submarinos en años recientes, incorporando buques con capacidades técnicas superiores y vehículos no tripulados diseñados para operar a largas distancias sin tripulación humana a bordo.
En respuesta, la Marina de los Estados Unidos también está desarrollando un sistema de armas antisubmarinas de largo alcance, conocido internamente, que permitiría lanzar torpedos desde tubos integrados en las cubiertas de los buques y abatir a submarinos a distancias mucho mayores. Más detalles se pueden obtener en Defense News.
Para ampliar la lectura sobre el avance tecnológico y las perspectivas estratégicas, consulte la fuente original en Defense News: Defense News.
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